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    Por qué los cubanos convictos del Mariel merecen amnistía (y los republicanos anticastristas deben apoyarla)

    Por qué los cubanos convictos del Mariel merecen amnistía (y los
    republicanos anticastristas deben apoyarla)
    Posted on 26 Junio, 2017
    Por Mark Dow*

    Mi vecino del sur de la Florida no quería que la gente supiera en qué
    año había llegado de Cuba. Esperaba evitar el estigma del éxodo del
    Mariel de 1980. Pero la policía de Miami Beach lo sabía muy bien, en
    parte por a su piel oscura y sus tatuajes de la prisión.

    Sí, había estado en prisión en las afueras de La Habana, primero como
    guardia y luego -tras ser capturado dándole comida a un prisionero
    hambriento- como prisionero él mismo. Nunca cometió un delito en Estados
    Unidos, pero la Policía de Miami Beach lo acosó implacablemente, como lo
    hicieron con muchos otros refugiados del Mariel en su vecindario.

    A pesar del viraje anunciado la semana pasada para revertir los cambios
    promovidos por el gobierno de Obama en las relaciones entre Estados
    Unidos y Cuba, el presidente Donald Trump dejó en vigor las
    modificaciones implementadas en política migratoria por su predecesor.
    Un resultado por el que los cubanos del Mariel que viven en Estados
    Unidos probablemente enfrentarán la deportación hacia el país que
    dejaron hace casi cuatro décadas. Estas deportaciones se producirán en
    silencio y es probable que incluso los observadores que simpaticen con
    otros deportados se sientan incómodos por la dudosa “historia” que han
    generado los prejuicios anti-Mariel por largo tiempo.

    Delito de peligrosidad

    Entre los 125,000 cubanos que vinieron aquí en 1980 como parte del éxodo
    del Mariel, había efectivamente criminales reales. Pero Fidel Castro
    puso a los cubanos en la cárcel por razones políticas y por cargos
    falsos. Un “crimen” común entre los que salieron del puerto de Mariel
    fue el delito de “peligrosidad”. Esta palabra codificada se usó para
    justificar la encarcelación de personas por ser potencialmente
    contrarrevolucionarias, o gay o de algún modo “indeseables”. A veces la
    etiqueta de “peligrosidad” simplemente proporcionaba cobertura para que
    la policía ejerciera arbitrariamente su autoridad.

    En otras palabras, Castro y sus funcionarios se deshicieron de personas
    que no querían.

    Después de la bienvenida inicial, el gobierno de Estados Unidos siguió
    el ejemplo, encarcelando a miles de cubanos del Mariel, a menudo durante
    décadas, cuando no cumplían condenas penales, porque Castro no los
    aceptaba de regreso. En su ratonalización por maltratar a estas
    personas, Estados Unidos -bajo republicanos y demócratas- ha reflejado
    muy cercanamente la lógica autoritaria del régimen de Castro. Hoy la
    política de Obama-Trump está lista para continuar siguiendo el ejemplo
    de Castro.

    Desde el principio, la discusión sobre el Mariel ha sido contaminada por
    las preconcepciones de la aplicación de la ley. Las autoridades
    contribuyeron a las representaciones racistas de los cubanos del Mariel
    y luego utilizaron esos retratos para justificar su maltrato a los cubanos.

    La caricatura de Scarface

    Scarface, la influyente caricatura de Hollywood de 1983 -el ridículo
    acento de Al Pacino es equivalente al blackface- se abre con títulos que
    declaran que Castro envió las “heces de sus cárceles” hacia este país.
    El productor Martin Bregman dijo: “Tenemos una gran ayuda de la oficina
    del Fiscal Federal de Estados Unidos” en Florida. Tres años más tarde,
    un ex asesor del senador Alfonse D’Amato, de Nueva York, escribió en The
    Justice Professional que el comportamiento de los cubanos de Mariel era
    “tan violento e inusual que Hollywood se inspiró para producir una
    película titulada Scarface, que mostraba el tremendo comportamiento
    violento mostrado por estos cubanos”. Los comportamientos “inusuales”
    citados por la policía incluyen la homosexualidad, la prostitución y la
    práctica de santería, la religión afrocaribeña común en Cuba. (En 1993,
    el Tribunal Supremo anuló por una ley de Miami por considerarla
    discriminatoria de creencias religiosas contra los practicantes de
    santería; el caso fue citado en febrero por el Tribunal de Apelaciones
    del Noveno Circuito cuando confirmó la suspensión de la orden ejecutiva
    de Trump respecto a los viajes.

    La lógica circular continuó funcionando durante décadas entre
    “burócratas no elegidos” con “demasiado poder” (tomando las palabras del
    líder de la Cámara de Representantes, Paul Ryan) para decidir si
    mantener encarcelados a los cubanos de Mariel. No hubo apelaciones. No
    había jueces.

    Víctimas de injusticia

    Aquí hay cuatro ejemplos de los miles de víctimas de estas políticas:

    – Un cubano del Mariel fue puesto en libertad condicional tras un
    intento de robo. También cumplió dos sentencias por un delito menor de
    posesión de marihuana. Luego el departamento de inmigración lo mantuvo
    “detenido administrativamente” durante 19 años.

    – Un cubano del Mariel fue sentenciado a 90 días por un delito menor de
    posesión de cocaína. Luego el departamento de inmigración lo detuvo por
    otros 15 años.

    – Un cubano del Mariel cumplió cinco años por intento de asesinato y
    luego el departamento de inmigración lo detuvo también por otros 15
    años. Después de una de sus “revisiones por panel”, los funcionarios de
    inmigración le negaron la libertad basándose en que no mostraba
    suficiente remordimiento por su crimen. En una revisión posterior, le
    negaron la libertad considerando que su expresión de remordimiento era
    simplemente una “táctica” para ser liberado.

    – Una cubana del Mariel cumplió 14 meses en prisión por delitos menores
    de posesión de drogas y completó en la cárcel un programa de tratamiento
    antinarcóticos. Entonces el departamento de inmigración la puso en
    detención indefinida. Denegada su medicación antidepresiva, ella se
    convirtió en suicida y trató de tragar cuchillas de afeitar. Cuando se
    presentó para la revisión de su caso, el departamento de inmigración
    utilizó su intento suicida para justificar su encarcelamiento contuinuado.

    En 2005, el Tribunal Supremo de Estados Unidos falló 7-2 en en el caso
    Clark versus Martínez para limitar la “detención indefinida” de los
    cubanos del Mariel (y otros “extranjeros inadmisibles”). La opinión
    mayoritaria fue escrita por Antonin Scalia.

    Como resultado del caso de Martínez, muchos marielitos fueron puestos en
    libertad bajo custodia, pero han permanecido sujetos a deportación o
    “remoción”.

    Un documento infame

    Ya en 1984, Cuba y Estados Unidos acordaron la devolución de una lista
    de 2,746 cubanos del Mariel. Jay Weaver, reportero de The Miami Herald,
    informó el pasado enero: “2.022 han sido devueltos, de acuerdo con la
    Agencia de Inmigración y Control de Aduanas, otros 246 han muerto y 478
    están demasiado envejecidos y enfermos para ser devueltos”.

    Eso parecería acabar con la “lista”, un documento infame entre los
    abogados de inmigración, quienes con frecuencia trataban en vano de
    descubrir si sus clientes del Mariel formaban parte de ella.

    Pero de acuerdo con la declaración conjunta de los dos gobiernos, el
    pasado enero, “Cuba aceptará que los individuos incluidos en la lista de
    2,746 (…) puedan ser reemplazados por otros, siempre que sean cubanos
    que se fueron a Estados Unidos a través del Puerto de Mariel en 1980?.
    (Énfasis añadido),

    En otras palabras, los cubanos del Mariel siguen siendo los peones de la
    diplomacia migratoria y la administración Trump está preparada para
    castigarlos una vez más.

    Han sido víctimas del régimen de Castro y de las sucesivas
    administraciones estadounidenses. No son candidatos obvios para una
    amnistía bipartidista, pero después de 37 años aquí, deberían serlo.

    * Autor del libro American Gulag: Inside U.S. Immigration Prisons (2004)
    y columnista del sitio digital The Hill, donde apareció orginalmente
    publicado este artículo. Traducción: CaféFuerte.

    Source: Por qué los cubanos convictos del Mariel merecen amnistía (y los
    republicanos anticastristas deben apoyarla) – Cafe Fuerte –
    cafefuerte.com/cuba/30998-los-cubanos-convictos-del-mariel-merecen-amnistia-los-republicanos-anticastristas-deben-apoyarla/

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