Prostitution in Cuba
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    La Relatora especial de la ONU no coordina con la OIT y yerra en sus apreciaciones

    La Relatora especial de la ONU no coordina con la OIT y yerra en sus
    apreciaciones
    La Fundación de Derechos Humanos para Cuba alertó sobre lo que significa
    visitar una sociedad cerrada
    Marlene Azor Hernández, Ciudad de México | 20/04/2017 9:58 am

    La reciente visita a Cuba de la Relatora especial de Derechos Humanos de
    la ONU para el tema de la “Trata de personas” concluyó el viernes
    pasado, y ofreció algunas valoraciones en una Conferencia de prensa en
    Cuba. La falta de conocimiento sobre la violación de los Derechos
    Humanos laborales en la Isla, algo que monitorea también la ONU con su
    organización la OIT, exige una mayor coordinación entre todos los
    Relatores de Derechos Humanos en la ONU.
    La Sra María Grazia Gianmarinaro señaló algunas preocupaciones sobre la
    situación actual en Cuba sobre este tema: La edad de 16 años y no de 18
    años para declarar adultos a los adolescentes, las recomendaciones que
    hará sobre la legislación cubana para proteger a los ciudadanos del
    flagelo de la trata de personas, la violencia infantil en el seno
    familiar, la reclusión en centros de internamiento a las personas que
    ejercen la prostitución, aunque señaló a su vez “las buenas prácticas”
    sobre el tema en Cuba entre las que señaló que la prostitución no es
    considerada un delito en Cuba.
    Creo que en este tratamiento de la prostitución ya encontramos la
    primera contradicción. Si la prostitución no es un delito, ¿por qué
    existen centros de internamiento para las personas que la ejercen? La
    propia Relatora añadió que esas prácticas no pueden ser castigadas. La
    atención a las víctimas de la prostitución no pueden ser centros de
    reclusión. Esta modalidad de internamiento es moneda de cambio de la
    policía para extorsionar con favores sexuales y dinero a los que se
    dedican a la prostitución.
    Llama la atención la definición de trata de personas que la propia
    Relatora señaló: la trata implica que la persona es explotada laboral o
    sexualmente, mediante el uso de coerción[1]. Sin embargo, desestimó la
    acusación de los opositores sobre la “trata de batas blancas” en
    relación a las misiones médicas contratadas por el Gobierno en el exterior.
    Declaró:
    “Se me ha garantizado que solo participan (por ejemplo, los galenos) de
    manera voluntaria y pueden regresar cuando quieran”. “Estas misiones
    (médicas) tienen buena reputación y trabajan en zonas remotas”.[2]
    Aunque la Relatora especial especificó que se dedicaba sobre todo a las
    mujeres y los niños sobre el tema de la trata, evidencia un
    desconocimiento de la violación de los Derechos laborales en Cuba. Los
    galenos no son los únicos que son explotados en Cuba y tampoco los
    únicos que bajo coerción se les confiscan los salarios, carecen de
    libertad sindical, de libertad de empleo, de libertad de huelga y de
    libertad de negociación laboral con sindicatos independientes, violando
    las Convenciones de la OIT número, 95, 87, 98 y 158. Por eso, los
    contratos laborales son simulacros que esconden las condiciones de
    coerción y vigilancia a la que son sometidos los trabajadores cubanos.
    Una forma moderna de esclavitud que no escapa a la Organización
    Internacional del Trabajo.
    La política de confiscación de salario está penalizada en la Convención
    de la OIT número 95, ratificada por Cuba el 29 de septiembre de 1959 por
    lo tanto el Gobierno cubano es Estado parte. En esta Convención se señala:
    “El art. 6 prohíbe categóricamente a los empleadores limitar en forma
    alguna la libertad del trabajador de disponer de su salario y, por otra
    parte, el art. 9 dice textualmente: “Se deberá prohibir cualquier
    descuento de los salarios que se efectúe para garantizar un pago directo
    o indirecto por un trabajador al empleador, a su representante o a un
    intermediario cualquiera (tales como los agentes encargados de contratar
    la mano de obra) con objeto de conservar un empleo.”[3]
    Si el trabajo en Cuba no es libre, los trabajadores no escogen su
    trabajo, sino que son aceptados por la figura de “idoneidad demostrada”
    en el nuevo Código de Trabajo que permite la expulsión del trabajador
    según la veleidad de sus empleadores y la no aceptación de su
    candidatura según criterios políticos, entonces estamos en un escenario
    de explotación con coerción.
    Si los profesionales cubanos están cautivos en las empresas estatales,
    sin posibilidad de ejercer sus profesiones en el área privada y
    cooperativa por ley, y sometidos a salarios paupérrimos, estamos frente
    a condiciones de coerción.
    Si los galenos cubanos en “misiones” se les descuenta el 80 % de su
    salario por el estado, pero aun así el salario es superior al bajo
    salario que reciben en la Isla, estamos en condiciones de explotación
    con coerción. Si los Médicos y trabajadores de la salud, son vigilados
    en los países donde trabajan, muchas veces retenidos sus pasaportes para
    que no deserten y sometidos a comida y alojamiento miserables, estamos
    frente a condiciones de explotación y coerción.
    Si los que salen en “misión” tienen prohibido formar parejas con los
    nacionales de los países donde trabajan, estamos frente a condiciones de
    coerción. Si los que huyen de estas condiciones de semiesclavitud,
    tienen ocho años de castigo para volver a entrar a su país, estamos
    frente a condiciones de coerción.
    Si los empleos en el área de las inversiones extranjeras están sometidos
    a un intermediario estatal que confisca el 80 y 90% de los salarios
    estamos frente a condiciones de explotación y coerción.
    Si en Cuba no existe la posibilidad de formar un sindicato independiente
    y los que lo intentan son reprimidos, si la huelga está reprimida y
    prohibida de facto, si los contratos laborales son manipulados por el
    sindicato y el partido en el poder, en fin, si estamos en presencia de
    un estado totalitario que viola todos los derechos ya que ninguno puede
    reivindicarse ni es justiciable, entonces nos sorprendemos de las
    conclusiones de la Relatora Especial de Derechos Humanos en su reciente
    visita a Cuba.
    Según su propia definición, en Cuba se ejerce la trata de personas
    también en la explotación laboral con coerción.

    [1] “Relatora de la ONU, preocupada por el marco jurídico cubano para
    enfrentar la trata de personas” en Diario de Cuba.com, 14 de abril 2017.
    Lamentablemente la agencia EFE sólo publicó una pequeña nota sobre la
    proposición de la Relatora que espera esta visita sea el inicio de una
    ampliación del diálogo con todos los Relatores de Derechos Humanos de la
    ONU y los grupos de trabajo de la misma institución.
    [2] Ídem.
    [3] Ver el excelente y completo análisis de Jesús R. Mercader Uguina |
    Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social |
    Universidad Carlos III de Madrid, en su artículo “Las últimas reformas
    laborales en Cuba 2009-2014” en
    www.cubastudygroup.org/index.cfm/files/serve?File_id=bc0dd8f6-2a4f-40c1-b9c7-d1c75be87543

    Source: La Relatora especial de la ONU no coordina con la OIT y yerra en
    sus apreciaciones – Artículos – Opinión – Cuba Encuentro –
    www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/la-relatora-especial-de-la-onu-no-coordina-con-la-oit-y-yerra-en-sus-apreciaciones-329166

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