Prostitution in Cuba
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    Corrupción, punto y seguido en Cuba

    Corrupción, punto y seguido en Cuba
    ROBERTO DÍAZ VÁZQUEZ | La Habana | 7 de Abril de 2017 – 09:58 CEST.

    Ni oigo, ni veo, ni hablo.

    El fenómeno de la corrupción y los flagelos derivados de ella ocupan los
    espacios de interés de gobiernos, instituciones mundiales y grupos de
    carácter cívico y político en el mundo. En opinión de muchos expertos,
    es la raíz de la mayor parte de los problemas institucionales y
    políticos de un número creciente de gobiernos y gobernantes a nivel
    global. Es además responsable del florecimiento de modalidades
    delictivas que se derivan proporcional y orgánicamente de ella. De ahí
    que este fenómeno resulte tan preocupante y peligroso, no solo en el
    rango de las fronteras nacionales, sino más allá, alcanzando incluso
    espacios continentales e instrumentos mundiales.

    Quizás no pocos señalen a la corrupción como un problema más acuciante
    en los llamados países ricos, dadas las condiciones que estos presentan
    por la generación constante de posibilidades de un crecimiento económico
    sostenido. Pero, ¿es cierta esta valoración o sucederá más bien lo
    contrario? ¿No serán los llamados países en vías de desarrollo, en su
    mayoría con regímenes políticos de tradición autoritaria, los más
    golpeados e institucionalmente más abocados a la aparición de este
    dañino flagelo?

    La corrupción en Cuba. ¿Mito o realidad?

    “Los secretos mejor guardados son los que se encuentran a la luz
    pública”, es una frase que forma parte del acervo cultural popular de la
    población cubana que describe muy bien nuestro asunto a tratar. Sobre el
    particular de la corrupción y su proceso de fortalecimiento dentro de
    Cuba se puede decir mucho, comenzando por el final, para una mejor
    comprensión de la evolución del fenómeno.

    A continuación, el listado que ofrece la organización internacional
    Transparencia Internacional, donde se puede apreciar la evolución de la
    corrupción en Cuba en los pasados 13 años (2003-2015).

    Cuba. Índice de percepción de la corrupción

    Fecha Ranking de la Corrupción Índice de Corrupción

    2015 56º 47

    2014 63º 46

    2013 63º 46

    2012 58º 48

    2011 61º 42

    2010 69 37

    2009 61º 44

    2008 65º 40

    2007 61º 42

    2006 66º 35

    2005 59º 38

    2004 62º 30

    2003 43º 46

    Como resulta obvio, salvo el año 2003, en todos los demás años
    compilados Cuba se encontró entre los lugares del 56 al 69 de 182
    naciones evaluadas. Para algunos quizás estas cifras o lugares no
    determinen que la nación caribeña esté tan dentro del vórtice del
    problema real y en crecimiento que la corrupción significa. Sin embargo,
    habría que recordar que el sistema de gobierno y conducción estatal que
    desde hace más de 50 años presenta Cuba, la sitúan como el único país
    del Hemisferio Occidental con un sistema de único partido político
    reconocido y ausencia total de pluralidad política y económica. La Isla
    posee un sistema de control centralizado que impide crear medios
    generadores de riqueza por ciudadano alguno. Aquellos individuos ajenos
    a la nomenclatura que logran acumular alguna riqueza fuera del control
    estatal son investigados por un aparato policíaco que expedienta todas y
    cada uno de sus resultados.

    La propiedad sobre prácticamente todos los medios productivos y la
    riqueza que estos generan administrados por la nomenclatura militar
    hacen que esta sea una de las principales fuentes de corrupción en el
    país. Esto ha dado origen a no pocos escándalos y situaciones de
    carácter delictivo. Entre los más conocidos pudiera mencionarse el caso
    del armamento no declarado por el Gobierno cubano en un carguero
    mercante de bandera norcoreana que pretendían pasar por el Canal de
    Panamá violando las sanciones de la ONU sobre el régimen dinástico de
    Corea del Norte.

    La corrupción, por lo tanto, sitúa a casi todas las entidades del
    aparato estatal cubano, así como a sus administradores, como los
    principales artífices de largos y tortuosos procesos de robo y
    enmascaramiento de fondos. Esto trae consigo el traslado de esos fondos
    a paraísos fiscales, la compra de propiedades en diferentes locaciones
    del mundo e incluso la creación de empresas fantasmas.

    La corrupción y los corruptos, ¿dónde buscarlos?

    Dadas las actuales posibilidades que se abren en el mundo de la
    informática y las comunicaciones, el uso de las redes sociales y el
    florecimiento de los medios alternativos de noticias, es posible acceder
    a información valiosa en cuestiones sensibles para las sociedades
    modernas. De esta manera se conoce de la cadena de acontecimientos
    generados por irregularidades de tipo financiero y fiscal. Estos han
    permitido a no pocos funcionarios con altas responsabilidades
    gubernamentales participar o dirigir complejos y amañados procesos de
    corrupción y tráfico de arte, así como diferentes modalidades asociadas
    a la prostitución, el juego ilícito y los negocios coligados con el
    blanqueo de fondos.

    Expongo dos ejemplos concretos: el de Habaguanex S. A. y el del Banco
    Financiero Internacional.

    Habaguanex S. A. era dirigida hace poco menos de un año y medio por
    Eusebio Leal, director de la Oficina del Historiador de la Ciudad.
    Actualmente es controlada por un grupo de militares de las FAR (Fuerzas
    Armadas Revolucionarias). Este es uno de los conglomerados comerciales
    más eficientes y productivos de Cuba, con más de 15 establecimientos de
    hospedaje entre hoteles y hostales. Posee, a su vez, todos los comercios
    del Casco Histórico habanero y dirige dos marinas en la misma ubicación.

    Habaguanex S. A. fue sacudida hace alrededor de tres años por un
    escándalo de corrupción y tráfico de estupefacientes que removió su
    máxima dirección y sacó a la luz pública los turbios manejos que se
    hacían entre dirigentes de primer nivel y extranjeros residentes en el
    país. Todavía en la actualidad siguen apareciendo pruebas que vinculan
    de manera directa a fuerzas del orden público, dirigentes del Gobierno
    local y administrativos en procesos de corrupción asociados con el hecho.

    Las pesquisas realizadas arrojaron que existían manifestaciones de
    prostitución, filmes pornográficos con jóvenes cubanas y actores
    reconocidos a nivel internacional —como el español Nacho Vidal, por
    ejemplo—, lavado de dinero y tráfico de drogas, entre otros delitos de
    menor cuantía. Además, se descubrió una red de burdeles “clandestinos”
    con jóvenes de ambos sexos, de entre 17 y 25 años de edad, que todavía
    hoy funcionan a plena luz del día.

    El Banco Financiero Internacional S. A. (BFI), como instrumento
    financiero cubano, se ha visto expuesto a investigación por parte del
    grupo GAESA de las FAR. Fue acusado de fraude y evasión fiscal
    millonaria debido a manejos turbios con empresas implicadas en el
    reciente escándalo de los Papeles de Panamá.

    El mencionado grupo GAESA absorbió a la institución bancaria; algo sin
    precedentes en la historia del Banco Central de Cuba, donde un grupo
    empresarial compuesto de militares adquieren el control de un
    instrumento financiero. Al parecer, la acción se llevó a cabo para
    desvincularlo de cualquier posible auditoría financiera o contable que
    pueda proporcionar a civiles información valiosa de cómo se manejan los
    negocios millonarios entre los que gobiernan Cuba y sus socios por más
    de 50 años.

    Otra de las razones es que el Gobierno cubano evalúa la posibilidad,
    cada vez más cercana, de una avalancha de medianas y grandes empresas
    con intenciones de invertir en la Isla, y de esta manera la nomenclatura
    militar no queda desprotegida o vulnerable ante posibles organismos
    financieros que pudieran tratar de introducirse en Cuba.

    Después de ejemplos como los mencionados, sin duda alguna podemos
    afirmar que la corrupción en Cuba está institucionalizada, dados los
    marcos circunstanciales en los cuales se manifiesta con mayor fuerza,
    involucrando incluso a personas y entidades de primer nivel
    gubernamental. Dos ejemplos elocuentes los podemos apreciar en Carlos
    Lage Dávila, exsecretario de los Consejos de Estado y de Ministros, y
    Felipe Pérez Roque, excanciller. Según la versión oficial, ambos
    participaron en actividades económicas ilícitas, procesos de
    enriquecimiento y encubrimiento de estos, además de practicar abuso de
    poder utilizando sus altos puestos.

    Estos casos son significativos, pues ambos se ubicaban en sitios claves
    del Gobierno y, como resulta obvio, respondían de manera directa a la
    Presidencia de la nación; posición que les permitió —pese a ser
    despojados de sus altos puestos— no ser procesados por los delitos
    cometidos cuando a cualquier otro ciudadano cubano le habría costado
    largas penas de prisión.

    La corrupción en los diferentes estratos poblacionales dentro de Cuba

    Resulta en extremo preocupante dentro de la base social cubana actual
    cómo la liviandad de conciencia y de moral han dado lugar a la
    permisividad y al irrespeto total a la ley. Para muchas capas de la
    población la corrupción no se visibiliza como un problema y sí como la
    solución a los problemas que existen en el diario vivir.

    El soborno a funcionarios públicos para que permitan actividades no
    autorizadas e incluso penadas por ley, los “regalos” a médicos y
    personal de la salud para recibir mejor atención o más personalizada, la
    entrega de productos y servicios a cambio de violar las leyes, son
    prácticas habituales y ya arraigadas dentro de Cuba. La extorsión por
    parte del personal policíaco a cuentapropistas, como son los taxistas
    (boteros), las paladares o cafeterías, y el personal que labora en los
    agromercados, así como los vendedores ambulantes, es de dominio público.

    El auge desde hace algunos años de grupos bien organizados que controlan
    los bajos fondos (juego, prostitución, usura, tráfico, consumo de
    drogas) en un país como Cuba, con las características de control
    gubernamental antes señaladas, hacen pensar en un aparato especializado
    de lucha anticorrupción pulsando la cuerda de los límites permitidos
    para el ejercicio de estas actividades. De modo que puedan disminuirlas
    o expansionarlas según convenga.

    La permanencia de un único partido y una dirección única en el Gobierno
    cubano por tanto tiempo, ha dado lugar a espacios de acomodamiento e
    impunidad para cada vez más sectores o cargos que consideran que, dadas
    sus responsabilidades, están por encima de las leyes. Y esto parece ser
    una gangrena incurable.

    La petición de leyes anticorrupción, conjuntadas a herramientas de
    presión, como pueden ser las huelgas sociales o los reclamos grupales
    por sectores poblacionales, puede ser un primer paso en el rescate de
    los valores nacionales. Otra de las maneras de combatir las prácticas
    corruptas sería la petición ciudadana de rendición de cuentas por parte
    de todos los dirigentes del país, así como la evaluación periódica de
    los documentos y balances de la gestión del Gobierno. Ese sería un buen
    comienzo para un futuro Gobierno de transición democrática y para
    forjar, en definitiva, un nuevo país.

    Source: Corrupción, punto y seguido en Cuba | Diario de Cuba –
    www.diariodecuba.com/cuba/1491484822_30190.html

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