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    Un negocio prohibido que opera bajo el amparo del apellido Castro

    Un negocio prohibido que opera bajo el amparo del apellido Castro
    05 de febrero de 2017 – 17:02 – Por Juan Juan Almeida García

    Los derechos que concede en Cuba pertenecer a “la familia real”,
    permiten que un nieto del fallecido Fidel Castro opere una discoteca en
    la barriada de Miramar donde no hay límite de horarios, ni para en el
    consumo de alcohol u otras sustancias

    Pertenecer a la familia Castro en Cuba es igual a ser portador de una
    patente de corso en tiempos modernos. De ese derecho supremo podrían
    servir de muestra los descendientes de esa dinastía, sobre todo los que
    portan en sus partidas de nacimiento los apellidos Castro Soto del Valle
    o Castro Espín, pero el ejemplo más reciente de las prerrogativas que
    concede el pedigrí de la familia real cubana, podemos ubicarlo en el
    negocio privado que opera en la exclusiva barriada de Miramar, en La
    Habana Sandro Castro Arteaga.

    Además de un reconocido Dj, el joven es hijo de Alexis Castro Soto del
    Valle y nieto del exgobernante Fidel Castro, y aunque en medio de una
    exagerada campaña contra las drogas, la prostitución y el fraude, el
    pasado 15 de septiembre de 2016, el Gobierno de la capital suspendió
    “temporalmente” la emisión de licencias para la apertura de nuevos
    restaurantes privados; ese mismo mes, e ignorando las orientaciones de
    Isabel Hamze, vicepresidenta en funciones del Consejo de la
    Administración Provincial, se emitió un nuevo permiso para el
    bar-restaurant-discoteca que opera Sandro.

    Ubicado en la intercepción de 7maA y 70, en Miramar, Fantasy, que antes
    fue un restaurante de comida italiana, es ahora una discoteca de moda,
    el lugar donde la élite juvenil disfruta la noche habanera sin horario,
    ni freno en el calendario, como dice la tonada, ni reparos en el consumo
    de cualquier líquido o sustancia. El local se reserva el derecho de
    admisión y tiene un límite de capacidad para 90 personas, aunque la
    cifra supera, por mucho, el número de sillas establecido por la ley para
    restaurantes privados.

    El sector restaurantero, dentro del cuentapropismo, comenzó como
    paliativo para solucionar la economía familiar. Hoy suman más de 1.700
    restaurantes privados a todo lo largo del país. Las discretas reformas
    impulsadas por Raúl Castro, el evidente auge del turismo y el
    acercamiento con Estados Unidos, sin dudas benefician estos pequeños
    negocios.

    “Si te gusta lo cool, la exclusividad y alternar con los famosos,
    Fantasy es lo que buscas. Tiene varios ambientes, buena música y un
    público muy exigente. La decoración no es gran cosa; pero es el lugar es
    perfecto para organizar cualquier evento porque, dentro estás protegido
    y a la vez, fuera de la ley. Fantasy es el paraíso para los amantes de
    la fiesta”, asegura un joven asiduo. Y asegura: en el país del control,
    eso está descontrolado.

    Otro joven cubano, residente en Miami, que estuvo recientemente de
    visita en la isla, asegura que asistió un par de veces a la discoteca
    Fantasy y que el requisito para que te permitan la entrada es tener
    “pinta de que tienes dólares suficientes para pagar. Si no, no eres bien
    recibido”.

    “La entrada es por reservación previa, pero si llegas y alguien ofrece
    más dinero, corres peligro de perder tu mesa. Los tragos individuales
    tienen un costo promedio de entre 3 y 4 dólares, una botella puede
    costar 85 dólares”, acotó el joven de Miami que visitó el lugar.

    Ante un engaño de tal dimensión, el pasado 24 de octubre, La Habana
    reinició el otorgamiento de licencias para la apertura de restaurantes
    privados, aunque continúa advirtiendo a los nuevos propietarios que
    deben cumplir con las regulaciones establecidas para el horario de
    cierre (3:00 am), el respeto a las normativas que regulan el bullicio en
    la ciudad, la no contratación de artistas, así como la prohibición para
    el consumo y expendio de drogas, ejercicio de la prostitución y el
    proxenetismo.

    También anunció que cada trimestre se harán controles ritunarios a
    viejos y nuevos negocios, en los que intervendrán “diferentes factores”
    [como identifican eufemísticamente a los diferentes cuerpos represivos
    del régimen] para velar por el cumplimiento de las normativas. Además se
    creó en cada territorio un grupo de atención a esta nueva forma de
    gestión no estatal.

    Pero Fantasy escapa a todo control. No califica al rigor porque de día
    es pizzería, por la noche, centro nocturno, y esta combinación provoca
    cierta “distorsión” en la conceptualización de su verdadero uso y propósito.

    “Donde manda capitán, no hay espacio para los soldados. Nadie puede ir
    en contra del hijo de Alexis Castro Soto del Valle. El escándalo es
    insoportable, ponen la música a todo lo que da, los muchachos salen y se
    fajan, los camiones descargan mercancía a cualquier hora del día o la
    noche; la policía está ahí pero no puede hacer nada. Miramar es un
    barrio residencial, hemos enviado montón de cartas con quejas; pero
    ninguna autoridad se arriesga a tomar medidas. Sandro es nieto de Fidel,
    y eso basta”, dijo un vecino de Fantasy que como otros, y para variar,
    prefiere mantenerse en el anonimato.

    Source: Un negocio prohibido que opera bajo el amparo del apellido
    Castro | Cuba, Estados Unidos, La Habana, Miami –
    www.diariolasamericas.com/america-latina/un-negocio-prohibido-que-opera-el-amparo-del-apellido-castro-n4114194

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