Prostitution in Cuba
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    La prostitución, un ‘salario extra’ para muchos policías

    La prostitución, un ‘salario extra’ para muchos policías
    GERÓNIMO GARCÍA | La Habana | 8 de Febrero de 2017 – 07:58 CET.

    “No sé por qué te sorprendes tanto si aquí hasta ‘malanga’ sabe que la
    prostitución y el proxenetismo representan un salario extra para muchos
    policías”, cuestiona Alexis.

    Este joven, de unos 30 años, es un proxeneta que controla lo que
    considera “su ganado” en la zona del Malecón del municipio Centro Habana
    que limita con La Habana Vieja. Accede a relatar algunos detalles de
    cómo “la Policía obtiene beneficios directos de la prostitución y del
    proxenetismo”.

    Su nombre y el de todos los entrevistados para este reportaje han sido
    cambiados para evitar represalias. También la ubicación exacta de los
    domicilios donde “las muchachitas llevan al ‘yuma a ‘matar la jugada’”.

    Desde un lugar discreto se puede observar a Maribel “pasarle” un billete
    de cinco dólares a una pareja de policías apostados casi a la entrada
    del edificio donde ella le ha ofrecido sus servicios a un canadiense.

    “La tarifa que pagamos a los policías va entre tres y cinco dólares por
    cada ‘mate’”, cuenta Maribel, de 28 años y natural de Holguín.

    “Los policías son un mal necesario de este negocio. Aportan cierta
    seguridad y dan ‘el pitazo’ cuando viene un operativo por la zona. Casi
    nunca exigen que les paguemos ‘en especias’, quieren dinero”, añade. “Lo
    mejor es no entrarles con mentiras porque están en todas y tienen como
    una red. Si te marcan como ‘fula’ tienes dos problemas serios: con ellos
    y con tu ‘controlador’”.

    Natalia es dueña de una “casa de citas” ilegal, como prefiere llamar a
    su negocio, y dice que tiene tres normas inviolables: “ni menores de
    edad, ni consumo de drogas, ni ‘traqueteos’ con los policías”.

    “Mientras se cumpla con ‘las tres gracias’ y me paguen los 10 dólares
    por cada ‘mate’, todo está perfecto. Aquí recibo a dos policías que con
    los años se hicieron socios míos y de Alexis. Aquí mismo cobran su
    tajada. Verdad que es del carajo que ‘las niñas’ tengan que pagar de su
    lucha a dos hombres (al chulo y al policía), pero ellas decidieron esta
    vida y ese es el precio”.

    Después de un cacheo y de quitarse la placa con su número de
    identificación, un agente de policía “amigo” de Alexis consiente en
    explicar por qué no se considera “corrupto” al aceptar dinero del
    negocio de la prostitución.

    “Aquí todo está malo y tú deberías saber que ningún salario resuelve la
    comida del mes. Ellas eligieron este trabajo, que está prohibido, para
    sobrevivir. Yo simplemente aporto que todo vaya viento en popa y a toda
    vela, así sobrevivimos todos y todos salimos ganando, nadie pierde”.

    Prostituidas y maltratadas

    El área del Malecón desde Colón hasta Cárcel está considerada por la
    Policía como “alta zona de prostitución”. Para evitar “el foco”, los
    policías que se benefician de la prostitución no permiten a estas
    mujeres estar sentadas en el muro en horas nocturnas.

    “Por eso algunas de nosotras cambiamos la hora ‘de operaciones’ de media
    mañana y hasta la 6:00 de la tarde”; cuenta Yamila, de 23 años y
    residente de Guanabacoa.

    “Tengo que trabajar llueve, truene o relampaguee porque mi marido, que
    también es mi chulo, cuando no tiene dinero la emprende a golpes
    conmigo. Encima de eso tengo que pagar a la policía sus tres o cinco
    ‘tickets’… no hay otra, si no estás jodida”.

    Alexis asegura que él nunca pondría a su “jevita” a prostituirse y que
    no maltrata físicamente a ninguna mujer de su “ganado”. En cambio Dayán,
    su colega de negocio, lo hace con frecuencia y en público, y eso “los
    policías lo consideran malo para este giro”.

    “Los policías prefieren a los proxenetas tranquilos, los que siempre se
    están moviendo y no están estáticos en un lugar”, señala Anabel, dueña
    de una casa de citas.

    “Ese tal Dayán es problemático porque calienta el ambiente, y los
    policías prometieron sacarlo de circulación. Cada policía busca al chulo
    que tenga dos o más muchachitas controladas porque así duplica la
    posibilidad de ganar más en una sola jornada, y ninguno se arriesga a
    entrar en ‘el juego’ cuando está hirviendo”.

    Lo que paga un extranjero por el servicio de estas mujeres nunca es
    menos de 30 dólares. Incluye los 10 establecidos por la casa, más el
    soborno a la policía. El resto, la prostituta debe repartirlo con el
    chulo, según lo acordado entre ambos.

    Tania, de 27 años, decidió hace un año no tener un proxeneta.

    “Me maltrataba y a veces tenía que salir a luchar llena de moretones y
    eso a los yumas no les gusta. Decidí que mi chulo fuera un policía. Al
    final no es lo mismo dividir entre tres que cortar el bacalao entre dos.
    No importa cómo este el día, yo le pago sus 20 dólares diarios. Le gustó
    la idea y otros dos policías operan ya de esa manera, con menos riesgos”.

    Source: La prostitución, un ‘salario extra’ para muchos policías |
    Diario de Cuba – www.diariodecuba.com/cuba/1486400787_28725.html

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