Prostitution in Cuba
We run various sites in defense of human rights and need support to pay for more powerful servers. Thank you.
Archives
Recent Comments

    La educación en Cuba y el abuso de menores

    La educación en Cuba y el abuso de menores
    Los aspectos siniestros de la sociedad de la isla que no toca el
    congreso Pedagogía 2017
    Miércoles, febrero 1, 2017 | Alberto Méndez Castelló

    LAS TUNAS, Cuba.- El crimen comenzó a manos de un profesor en un repaso
    a destiempo. La llamaremos María, en honor a la Virgen María, madre de
    Cristo. Pero esta María no es virgen, sino crucificada: la virginidad la
    perdió antes de cumplir doce años.

    Un profesor de una asignatura difícil se ofreció para repasar a María
    “después del último turno”, en la clase de séptimo grado. En el Oriente
    cubano después de las seis comienza a anochecer.

    Ese día no fue el de la violación que conduciría a las relaciones
    promiscuas. Esa tarde-noche no hubo acceso carnal, sólo algún que otro
    roce de las manos del maestro sobre el cuerpo de la alumna.

    Pero en los días siguientes la tentación masculina fue desatándose,
    imponiéndose sobre la moral de quien debió ser educador y terminó siendo
    violador, haciendo de la niña mujer antes de tiempo.

    María ahora tiene un hijo veinteañero, es abogada y se ha casado cinco
    veces. Cinco padrastros ha tenido su hijo. Su historia es la de decenas
    de cubanas que ahora frisan los 50 sin conseguir relaciones íntimas
    estables. “Y todo comenzó por un abuso lascivo”, dice.

    Según el Código Penal cubano, concurre delito de abusos lascivos cuando,
    sin ánimo de acceso carnal, se abusa lascivamente de una persona de uno
    u otro sexo. Las circunstancias concurrentes son las mismas que en el
    delito de violación, sólo que en la lascivia el delincuente no consuma
    la penetración.

    “Es el clásico manoseo, la palpación que no es sino el llamamiento al
    acto sexual, que casi siempre concluye en violación cuando se trata de
    menores de doce años de edad”, dice María, desde su posición de jurista
    y a la vez de víctima.

    “Pero no siempre el delito de abuso lascivo es cometido sobre mujeres o
    niñas, he tratado casos de niños abusados por pederastas, y estas
    personas del sexo masculino no han sido extraños en las familias de sus
    víctimas, sino que han jugado roles de tipo afectivo, unas veces por
    lazos de familia, otras por amistad; y sí, no están exentos los abusos
    que se dan por vínculos instructivos o pedagógicos”, declaró a este
    corresponsal un profesional de la salud, solicitando anonimato.

    Según declaró la semana pasada a Radio Libertad Rosa Hernández,
    especialista en derecho penal del Tribunal de Puerto Padre, alertando a
    las familias y a la sociedad toda sobre el incremento del delito de
    abusos lascivos, si hace algún tiempo quienes delinquían generalmente
    eran personas de mayor edad y con bajo nivel cultural, ahora ha cambiado
    tanto la edad como la calificación educacional de quienes cometen estos
    delitos.

    La jurista dijo a la emisora local que ahora se están cometiendo delitos
    de abusos lascivos por personas jóvenes, con calificación profesional,
    incluso profesores, y que se comenten abusos sobre niños de ambos sexos.

    Si bien es cierto el incremento del delito de abusos lascivos en la
    sociedad cubana, un criminalista dijo que esta situación no es nueva:
    “Siempre ha estado ahí. ¿Qué ocurre? Que en ocasiones esos hechos no se
    denuncian, o no se detectan, y entonces en determinado período
    erróneamente se cree que existe un alza o una disminución de la
    criminalidad, cuando en realidad lo que existe es una pobre detección,
    un nivel bajo de esclarecimiento, porque cuando se hace un adecuado
    estudio de la situación operativa, el delito está ahí. ¿Dónde? En las
    causas y condiciones que generan delitos y en las personas con potencial
    para cometer hechos delictivos, y de estos tres factores: causas,
    condiciones y personas con potencial para delinquir, estamos rodeados”,
    aseguró el especialista.

    Un pedagogo jubilado, a condición de anonimato, coincidiendo con el
    criminalista dijo: “Mire, a la escuela pedagógica de Las Tunas, a la que
    llamábamos Formadora de Maestros, ¿sabe cómo la llamaban en tono de
    broma allá por los años 80? Pues la forzadora de maestros. Hay una
    realidad y es un sol que no podemos tapar con un dedo: en Cuba hemos
    cometido enormes dislates con la educación por su improvisación. Tomamos
    un alumno y lo hicimos ‘profesor’, y entonces este ‘profesor’ hacía de
    la alumna su novia o su amante. Sí, sí, una resolución del Ministro de
    Educación prohibía eso, ¿pero cuántas veces se aplicó? ¿Y cuántas niñas
    fueron desfloradas en las escuelas? Hay una realidad: el Estado suplantó
    a la familia, y ahora de esa familia disfuncional, queremos hijos
    moralmente correctos, pero eso es como pedirle peras al olmo, ¿no?”

    No parecen desencaminados el criminalista ni el pedagogo. Si María fue
    abusada por la lascivia de un maestro, más tarde su violador, haciendo
    de ella una mujer promiscua, ¿cómo conseguir del hijo de María, ahora
    convertido en padre putativo, que mire con buenos ojos al hijastro luego
    de él mismo haber pasado noches junto a cinco padres ajenos?

    La lascivia, esto es, la propensión a la lujuria, al deleitamiento
    carnal, deja de ser juego erótico convirtiéndose en crimen cuando en
    lugar de placer, producimos daño a otro. En Cuba el abuso lascivo está
    conceptuado entre los delitos contra el normal desarrollo de las
    relaciones sexuales y contra la familia, la infancia y la juventud.

    Pero de poco sirve conceptuar una acción u omisión en el catálogo de
    delitos si son las propias relaciones socioeconómicas del país las
    propiciadoras de esos crímenes. En Cuba el monopolio estatal sobre la
    sociedad no sólo ha fomentado la promiscuidad a partir de la escuela; el
    hacinamiento en los hogares, donde conviven varias generaciones y la
    inestabilidad de las parejas son sucesos corrientes, han hecho
    proliferar los más disimiles abusos, no pocos constitutivos de crímenes.

    Testimonios como los de María, la mujer de esta historia, son reiterados
    en Cuba. Muchos casos van a los tribunales, otros no. Pero es que no
    basta con sancionar a los delincuentes. Son las causas, las condiciones
    imperantes en determinadas sociedades, las que hacen potencialmente
    peligrosos a los seres humanos. Y el peligro se hace más grave cuando,
    pretendiendo una sociedad moral que no lo es, los hechos denigrantes se
    ocultan.

    Esta semana comenzó en La Habana el XV Congreso Internacional Pedagogía
    2017. Hay más de 2 000 profesionales de 40 países reunidos en el teatro
    Karl Marx. “Nuestra invitación es a compartir la alegría de reunirnos a
    pensar juntos, con la lógica diversidad de criterios que puede y debe
    caracterizar a todo colectivo humano”, dijo en la apertura la doctora
    Ena Elsa Velázquez, ministra de Educación.

    ¿Diversidad de criterios en Cuba? Un médico preso por expresar lo que
    piensa, el doctor Eduardo Cardet, mujeres llevadas a los calabozos todos
    los domingos por manifestarse pacíficamente y hombres golpeados sin
    motivo alguno, víctimas de brutalidad policial a la hora de arrestos
    arbitrarios, muestran más que la falsedad en las palabras de la ministra
    de Educación de Cuba, la inmoralidad en una sociedad disfuncional, y
    sobre todo la amoralidad de quienes con motivos “pedagógicos” o
    “sociológicos”, vienen a Cuba a hacer turismo y activismo político
    enmascarados en causas “nobles”.

    En Cuba tendremos menos abusadores de mujeres, niñas y niños, cuando
    tengamos menos unidades militares y más fábricas y campos de cultivo.
    Valga decir, cuando la sociedad cubana deje de ser conducida para
    transformarse en conductora.

    Para conseguir esa categoría humana, tendremos que cambiar de
    anfitriones y dejar de recibir como invitados en La Habana a
    profesionales de la manipulación política disfrazados de académicos,
    como hoy tenemos a muchos congregados en el teatro Karl Marx; porque
    hasta el nombre del teatro entraña todo lo opuesto al nombre de María,
    la Purísima Concepción, en Cuba tantas veces desflorada antes de
    concebir de forma pura.

    Source: La educación en Cuba y el abuso de menores | Cubanet –
    www.cubanet.org/actualidad-destacados/la-educacion-en-cuba-y-el-abuso-de-menores/

    Print Friendly

    Leave a Reply

    Your email address will not be published. Required fields are marked *