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    Un “discreto” fin de año molesta a los habaneros

    Un “discreto” fin de año molesta a los habaneros
    diciembre 23, 2016
    Iván García, desde La Habana

    Fiestas populares con más de un siglo de tradición, como las Parrandas
    de Remedios y las Charangas de Bejucal y que siempre se han realizado en
    diciembre, ha sido trasladadas para el mes de enero.
    Cada vez que se acercan las navidades, el restaurante privado que
    administra Leonel, al sur de La Habana, se desborda de adornos y luces
    en la fachada de puntal alto a la entrada del negocio.

    Las dependientes se colocan gorros rojos fileteados en blanco y la
    música resuena en el umbral. El olor a pavo o lechón asado despierta el
    apetito e invita a echarle un vistazo al menú. El ambiente distendido
    nos recuerda que el fin de año se acerca.

    Diciembre es el mes más esperado en Cuba. La gente se relaja y hasta da
    los buenos días cuando monta en un taxi colectivo. Los jubilados y amas
    de casa empiezan a hacer cola en los mercados estatales, para ver si
    pueden comprar un poco más barata la libra de carne de cerdo. Las
    críticas ciudadanas aumentan por los precios de infarto de los
    alimentos. Y un segmento amplio de la población solo puede mirar los
    turrones, sidras y racimos de uva en las shoppings o tiendas
    recaudadoras de divisas.

    Pero si hay un mes cuando la ciudad se convierte en una bocina
    amplificada es en diciembre. Reguetón a reventar, timba y la cadenciosa
    salsa se escucha por donde quiera que uno transite.

    Este año es diferente. Por decreto oficial, las festividades públicas
    quedan suspendidas hasta nuevo aviso. Fidel Castro no está, pero sigue
    ahí su sombra, regulando la vida nacional como si fuese un semáforo.

    Las familias de bolsillos desahogados que en Nochebuena cenan en
    paladares y durante los días navideños beben una colección de tragos y
    cerveza entre el estruendo de la música y las felicitaciones mutuas, han
    tenido que cambiar de planes.

    “Tenemos que estar quieto en base. No se puede demostrar júbilo ni
    siquiera el 31 de diciembre. De tranca. ¿Fidel no pudo morirse en otro
    momento?”, se pregunta Raidel, artesano, que junto a su familia le gusta
    esperar la llegada del nuevo año por todo lo alto.

    Según Eladio, administrador de una discoteca al oeste de la capital,
    “recibimos una circular donde se aclara que debemos parar la venta de
    bebidas alcohólicas y la música en esas fechas. Cuando Fidel falleció,
    el 25 de noviembre, estuvimos nueve días cerrados. Eso afecta el
    bolsillo de los empleados, porque las ganancias dependen de las ventas.
    Incluso han programado inspecciones sin avisar, a ver si nos cogen fuera
    de base. Si hay faltante de bebidas o de dinero en efectivo, te puedes
    buscar un rollo”.

    Un funcionario de la UJC consultado dijo que “la gente en la calle está
    exagerando. No se han prohibido los festejos, es que por el dolor que ha
    sentido nuestro pueblo por la muerte del comandante, se pide ser
    discretos en las celebraciones. Es cierto que los establecimientos
    estatales no harán fiestas y tampoco habrá orquestas en los bailables.
    Pero no es algo que se mantendrá por varios meses. Las personas sí
    pueden celebrar en sus domicilios, pero con la música baja”.

    “Faltaría más, que yo en mi casa no pudiera celebrar Nochebuena, Navidad
    y no pudiera esperar la llegada de 2017. El luto de Fidel fue de nueve
    días, la gente lo despidió, unos lloraron, otros no. Pero ya debemos
    pasar página. Espero que ahora la policía, los extremistas e
    intransigentes de siempre no formen un drama con la diversión de la
    gente y se les ocurra reprimirla”, señala Oscar, vecino de la barriada
    de Lawton.

    Si damos crédito al ucase estatal, cada gobierno provincial tiene la
    potestad de regular las prohibiciones de acuerdo a las peculiaridades de
    sus municipios. “No es igual Plaza de la Revolución, Playa o Habana
    Vieja, donde circulan miles de turistas y extranjeros, que San Miguel
    del Padrón, Arroyo Naranjo o Diez de Octubre donde no hay hoteles ni
    centros turísticos. De cualquier manera, la música que se escuchará en
    hoteles, cafeterías y restaurantes del Estado será patriótica, sinfónica
    o campesina”, comenta Yadira, trabajadora en la sede de un partido
    municipal.

    En un intento por acallar el malestar, los rumores de prohibiciones y un
    supuesto ‘duelo extendido’ por el fallecimiendo de Fidel Castro, los
    diarios Granma y Juventud, en sendos artículos dedicados a alabar el 58
    aniversario del triunfo de la revolución, aclaraban que los cubanos
    podían esperar el año, pero ‘con moderación’ . Ninguno de los dos textos
    hacía referencia a las celebraciones por Nochebuena y Navidad.

    Fiestas populares con más de un siglo de tradición, como las Parrandas
    de Remedios y las Charangas de Bejucal y que siempre se han realizado en
    diciembre, ha sido trasladadas para el mes de enero.

    “En Cuba cuando no llegan, se pasan. Es difícil que un cubano no celebre
    el fin de año. Yo pondré música en mi casa y en la medianoche del 31 de
    diciembre saldré con mi maleta de rueditas y le daré una vuelta a la
    manzana, a ver si en 2017 se me da un viaje al extranjero y me acabo de
    largar. No hay quien aguante esto. El luto que se lo disparen otros”,
    acota Liudmila, jinetera.
    José Antonio, obrero de la construcción, es más sarcástico. “¿La gente
    no coreaba Yo soy Fidel? Pues ya lo tienen, que sigan siendo Fidel”.

    Publicado en La carpeta de Iván

    Source: Un “discreto” fin de año molesta a los habaneros –
    www.martinoticias.com/a/discreto-fin-ano-habanero-prohibiciones/136007.html

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