Prostitution in Cuba
We run various sites in defense of human rights and need support to pay for more powerful servers. Thank you.
Archives
Recent Comments

    Sexo bueno, bonito y barato

    Sexo bueno, bonito y barato
    Uno de los productos turísticos de la Isla más atractivos para los
    extranjeros
    Lunes, diciembre 19, 2016 | Ernesto Pérez Chang

    LA HABANA, Cuba.- Massimo es italiano y tiene planes para cuando se
    jubile, cercano a los 70 años. Pronto recibirá una pensión de 800 euros
    y, aunque no es suficiente dinero como para darse una vida de lujos en
    Milán, sabe que le rendirá muchísimo más si se muda para La Habana.

    Con esa misma cantidad, un amigo, también italiano y anciano, ha logrado
    realizar los sueños de montar un pequeño restaurante, vivir cerca del
    mar, casarse con una espectacular mujer, además de aparentar ser
    millonario cuando en Italia siempre había sido el humilde empleado de
    una oficina del gobierno.

    Lorena es una joven holguinera de 22 años. Es la mujer de un cubano de
    su misma edad y que practica su mismo oficio. Ambos se prostituyen con
    extranjeros y han hecho planes para mejorar su estatus de vida. Ella
    espera casarse con alguien que la saque de Cuba o que la mantenga desde
    “afuera”, él sueña con una suerte similar. Mientras tanto, desandan las
    calles, bares y hoteles de toda la isla vendiendo sus cuerpos a un
    precio muy bajo.

    Saben que la mayor parte del turismo que elige a Cuba como destino no es
    de alto nivel y que en su mayoría son ancianos o personas de bajos
    ingresos que vienen a realizar la fantasía de aparentar lo que en sus
    países no pueden ser, y de arrimar a sus lechos aquellos cuerpos que
    solo han acariciado en sus mentes mientras hojean una revista, o al
    navegar por las páginas más calientes de Internet.

    “En Cuba hay sexo bueno, bonito y barato”, dice Pavel, el novio de
    Lorena: “El trabajo de nosotros es hacerles creer que son los mejores y
    reírles todas las cosas. Al final son ellos los que pagan (…) Uno sabe
    que en sus países la cosa no es como aquí. Me han dicho que afuera es
    dinero en mano y nada de besos en la boca ni de toda la noche. Una hora
    y nada de ‘te doy el teléfono’ o ‘nos vemos mañana’. Mucho menos irse
    por diez pesos ni por veinte; es de cien para arriba”.

    “Aquí los turistas vienen y con cien pesos se llevan hasta tres
    chiquitas”, afirma Lorena: “Con ese dinero allá ni siquiera pagan una
    mamada, y casi siempre son tipas feísimas, gordas. Porque ninguna que
    valga la pena se va por ese dinero y mucho menos con los viejos cochinos
    que uno ve por aquí (…) Con veinte dólares aquí cualquiera se va toda la
    noche y les hace de todo. Con cien, hasta se dejan esclavizar (…) Es que
    también estos tipos son fáciles para creerse que son lo mejor, y en esto
    hay mucho mentalista, que les gusta trabajar la mente y les hacen creer
    que no es por interés, que son buenas, que están enamoradas porque lo
    que buscan es enganchar al tipo (…) Eso es también lo que hago yo, no lo
    niego”.

    El “mercado sexual” cubano es quizás de los más baratos del mundo, y
    aunque la criminalidad no está ausente en nuestros “escenarios”, algunos
    afirman sentirse muy relajados, como si la “prostitución segura fuese
    una política de Estado”. Así opina Paolo, un empresario italiano que
    además dice estar sorprendido por lo que ha visto en la isla.

    “Es alucinante. Siempre me habían hablado de los precios de las putas y
    de lo bien que se pasaba pero esto es verdaderamente alucinante (…) La
    primera vez que le dije a una chica que le daba 20 euros, que eso es
    casi una broma allá en Milán, no podía creer lo feliz que estaba. Era
    una chica preciosa, ni siquiera parecía una puta (…) Sé que son, como
    dicen ustedes, unas ‘luchadoras’ pero es un tonto quien espere lo
    contrario (…) Lo sorprendente es lo barato, no lo esperaba en un país
    que siempre imaginé como el más culto, el más sano (…) Bueno, fue así
    como me lo vendieron, y yo lo compré con la hoz y el martillo incluidos.
    De alguien han aprendido esas chicas, ¿no es así?”

    Adamaris ha ejercido la prostitución por más de veinte años. Actualmente
    administra una casa de citas clandestina donde facilita los servicios
    sexuales solo a extranjeros que ya vienen recomendados. Aunque no quiso
    hablar de los precios que cobraba a sus clientes, acepta que están
    extremadamente por debajo de lo habitual en otras regiones del mundo:

    “Yo sí he estado en otros países y me doy cuenta que aquí se cobra casi
    un precio simbólico, por decirte de alguna forma (…) Yo me fui a Madrid
    en el 2001, casada, pero tenía que trabajar para el tipo que me llevó
    (…) Todo de común acuerdo (…) Te digo que en una noche lo menos que yo
    hacía eran 200 euros y eso era una noche mala, mala (…) Allá hay
    prostitutas que se van por veinte euros, o por menos, no lo niego, pero
    no hacen lo que hacemos las cubanas aquí. No se dan besos en la boca, es
    así como los conejitos (se refiere a la rapidez del acto sexual) y ‘dale
    echando’ (…) Yo aquí no tengo una tablilla con precios, cada cual cobra
    lo que entiende, pero en la calle sí sé que las hay que se van hasta por
    cinco pesos cubanos porque la cosa no está como para ponerse a jugar a
    la cucarachita Martina”.

    Yaniel, un sexoservidor que solo atiende a hombres extranjeros por
    largas temporadas, ha accedido a hablar sobre los precios de la
    prostitución en las calles de Cuba. Habiendo comenzado su oficio desde
    muy joven en el oriente cubano, dice conocer de las diferencias entre
    las distintas regiones de la isla:

    “No es lo mismo lo que cobra un jinetero en Las Tunas o en Ciego de
    Ávila, que lo que se gana aquí en La Habana (…) Yo empecé en la calle,
    cobrando tres pesos (dólares), pero era allá en las Tunas. Iba a casa de
    un peluquero que me daba tres pesos (convertibles, equivalentes a
    dólares)”, tan solo por sexo oral. “Después me fui para Los Cayos (Ciego
    de Ávila) y cobraba diez, quince pesos (…) Una vez un turista me dejó
    cincuenta dólares pero eso no era todos los días (…) Cuando vine para La
    Habana ya me había empatado con el canadiense, que fue el que me compró
    la casa (…) También estoy con un español y un cubanoamericano. Yo no
    salgo a ‘pinguear’ (prostituirse con hombres) a la calle. Yo tengo mis
    puntos y es de eso que vivo (…) A veces me pasan cien pesos (dólares),
    otras veces un poco más y cuando vienen me dejan ropa, zapatos, me
    llevan a hoteles. No me falta nada”, afirma Yaniel.

    Nadie sabe si la era de cambios de la cual se habla en los discursos
    oficiales incluirá variaciones radicales en ese “húmedo” concepto de
    turismo hacia Cuba que se maneja en el exterior, relacionado con la
    verdadera experiencia que viven los visitantes apenas descienden de los
    aviones o los cruceros. De lo que no hay dudas es que la tablilla de
    precios que actualmente exhibe la prostitución en Cuba constituye uno de
    los principales incentivos para el flujo constante de extranjeros hacia
    la isla. ¿Convendrá entonces a nuestra economía eliminar esta zanahoria
    del anzuelo?

    Source: Sexo bueno, bonito y barato | Cubanet –
    www.cubanet.org/actualidad-destacados/sexo-bueno-bonito-y-barato/

    Print Friendly

    Leave a Reply

    Your email address will not be published. Required fields are marked *