Prostitution in Cuba
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    La inquietud se extiende entre los propietarios de paladares

    La inquietud se extiende entre los propietarios de paladares
    LUZ ESCOBAR, La Habana | Octubre 20, 2016

    Comida china, italiana o internacional llenan las cartas de las
    paladares cubanas, pero en estos días el temor se ha colado como plato
    principal en el menú de estos restaurantes privados. La joya de la
    corona del emprendimiento en la Isla vive momentos de incertidumbre
    después de que el Gobierno congelara la entrega de licencias para estos
    negocios por cuenta propia.

    Los locales gastronómicos que en los últimos meses han visto desfilar
    por sus mesas a estrellas del pop, actores de Hollywood, figuras
    emblemáticas del rock y al presidente de Estados Unidos, Barack Obama,
    viven momentos complicados.

    Hasta la provincia de Camagüey ha llegado el sobresalto luego del
    cierre, a principio de este mes, de tres de las más importantes
    paladares que operaban en la ciudad. El Restaurante 1800 fue registrado
    por la policía, que confiscó parte del mobiliario y detuvo al dueño,
    Edel Izquierdo. Dos otras paladares, Mi Hacienda y La herradura de
    Papito Rizo, fueron también obligadas a cerrar.

    La suspensión en la concesión de permisos para nuevos locales ha avivado
    los miedos sobre un posible paso atrás en las reformas emprendidas por
    Raúl Castro a partir de 2008. Aunque el oficialismo se ha apurado en
    aclarar que se trata de una medida temporal, una sensación de que el
    país vuelve a los tiempos de mayores controles se percibe por todos lados.

    La vicepresidenta en funciones del Consejo de Administración Provincial
    en la capital, Isabel Hamze, declaró a la televisión nacional este
    miércoles que “de los 135 titulares (de paladares) nos reunimos con 129
    para alertarlos de un grupo de problemáticas que empañan los servicios
    que ellos ofrecen y les explicamos que, terminados estos intercambios,
    se iba a realizar un control”.

    La funcionaria señaló que durante varias reuniones con dueños de locales
    privados se habló entre otros temas del consumo y expendio de drogas en
    el interior de los restaurantes, junto a las manifestaciones de
    prostitución y proxenetismo.

    Hamze enfatizó que se debe estar alerta sobre quienes adquirieron
    “ilegalmente un dinero en Cuba o en el extranjero” para que no “venga a
    lavarlo o blanquearlo” en la Isla. “En ningún lugar del mundo el lavado
    de dinero es lícito y esto no se permitirá. No acusamos a nadie de
    ejercerlo, conversamos de dónde provienen esos capitales”, aclaró.

    “El Estado no puede competir con los privados, que en poco tiempo han
    logrado tener locales más eficientes y atractivos para los clientes
    extranjeros y nacionales”, comenta a 14ymedio un camarero del céntrico
    restaurante Doña Eutimia, enclavado a un costado de la Catedral de La
    Habana. El hombre cree que la actual “tormenta pasará, porque de lo
    contrario sería ir contra los tiempos que corren”.

    La mayoría de los propietarios de estos locales privados prefiere
    guardar silencio. “El que se mueva no sale en la foto”, bromea el dueño
    de un restaurante por cuenta propia ubicado en la calle 23. “Todo está
    parado porque nadie se atreve ahora mismo a destacarse”, agrega. “El
    explote de las paladares viene porque algunas se han convertido en
    centros nocturnos, con una programación musical que atrae a mucha gente”.

    Según datos actualizados en La Habana laboran más de 150.000
    trabajadores por cuenta propia, en 201 ocupaciones. Los restaurantes
    privados superan los 500 en toda la capital.

    Las noches en que se alterna la buena mesa y una oferta que va desde el
    humor hasta espectáculos de magia o pasarelas de moda se han vuelto
    comunes en algunos locales. Por estos días en el célebre King Bar se
    hacen invitaciones para pasar el 30 de octubre una noche de Halloween
    con disfraces y algo de terror.

    El Gobierno hace inspecciones para garantizar el estricto cumplimiento
    de las normas que rigen el funcionamiento de estos locales: no más de 50
    sillas, límites en los horarios, y un abastecimiento exclusivo de
    productos comprados con factura en las tiendas del Estado.

    Sin embargo, varios emprendedores consultados por este diario coinciden
    en las dificultades de administrar un restaurante privado siguiendo al
    pie de la letra la legalidad. El desabastecimiento que sufren
    frecuentemente los mercados en pesos convertibles, la inexistencia de un
    mercado mayorista y la prohibición de hacer importaciones comerciales,
    lastran el sector y los empujan al mercado informal.

    En la oficina del Órgano de Trabajo y Seguridad Social de la calle B
    entre 21 y 23, en La Habana, este martes no era posible gestionar una
    licencia para abrir una paladar. “No se suspende al que ya tiene una
    licencia”, pero “se ha paralizado la entrega de nuevas”, aclaraba una
    funcionaria a los inquietos emprendedores que se acercaron hasta el
    lugar para tener más información.

    La medida fue precedida por reuniones con los dueños de paladares en las
    que fueron advertidos de ajustarse a la ley, con la participación de
    funcionarios de la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT)
    y la policía. La respuesta se ha hecho sentir de inmediato en el menú de
    los locales más emblemáticos, que han reducido su oferta a la mercancía
    comprada en la red minorista estatal.

    La langosta y la carne de res han sido de los primeros en desaparecer de
    las cartas de las paladares, ya que la mayor parte de estos productos
    son adquiridos en el mercado negro donde llegan después de burlar los
    controles policiales en las carreteras.

    La ley penaliza con mucha severidad el hurto y el sacrificio ilegal de
    ganado vacuno, además de la “receptación ilegal” de ese tipo de
    mercancía. Debido a la disminución en el número de reses, un poco más de
    4 millones en la actualidad, el Gobierno considera una violación muy
    seria del Código Penal cualquier irregularidad en la matanza y
    comercialización de estos animales.

    Sin embargo, de los 1.700 restaurantes privados que cuenta el país
    muchos ofrecen los típicos platos conocidos como ropa vieja y vaca
    frita, entre otras ofertas hechas a base de carne de res. Ante la
    embestida actual de las autoridades, se extiende una consigna sigilosa:
    sobrevivir y esperar a que pase la tormenta.

    Source: La inquietud se extiende entre los propietarios de paladares –
    www.14ymedio.com/nacional/inquietud-extiende-propietarios-paladares_0_2093190670.html

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