Prostitution in Cuba
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    “Mi hijo no es un corrupto” (I)

    “Mi hijo no es un corrupto” (I)
    La vida de esta familia se convirtió en una pesadilla
    Martes, agosto 2, 2016 | Roberto Jesús Quiñones Haces

    GUANTÁNAMO, Cuba.- Nancy Gueits es una guantanamera que reside en la
    calle Calixto García 769, esquina a Prado, Guantánamo.

    Luego de 33 años de trabajo como economista se jubiló y comenzó a ayudar
    a su hijo Erik Jardines Gueits y a su nuera Licet Moreira González en la
    atención de un pequeño negocio de venta de pizzas caseras, y en otro de
    alquiler de una de las habitaciones de la casa, ambos autorizados por el
    gobierno.

    Pero desde el pasado 27 de junio la vida de Nancy cambió bruscamente
    cuando su hijo y nuera fueron apresados para cumplir la sentencia
    dictada por el Tribunal Provincial Popular de Guantánamo, que los
    consideró responsables de un delito de proxenetismo y otro de corrupción
    de menores. Los sancionó a siete y ocho años de privación de libertad
    respectivamente.

    Ahora, además de dedicarle tiempo a la casa y al negocio de la venta de
    pizzas —pues desde septiembre del pasado año cerraron el alquiler del
    cuarto— Nancy debe hacerse cargo de sus nietos Katheryne y Erik, de
    nueve y tres años de edad, respectivamente.

    Un juicio con varios peros en contra

    Después de estudiar las conclusiones acusatorias de la fiscal que actuó
    en el proceso, licenciada Maryori Elías Peña, y la sentencia del
    tribunal, realicé una investigación en el lugar de residencia de Erik y
    Licet y conversé varias veces con Nancy y con uno de los abogados que
    participó en el proceso, quien me pidió que no revelara su identidad.

    Tuve acceso a un video que Nancy grabó a la principal testigo del
    juicio. Todos esos elementos me permiten concluir que se trata de otro
    caso judicial con muchos peros en contra.

    Este caso tuvo su inicio en el 2012, cuando la policía comenzó a
    investigar a un ciudadano que se dedicaba a captar muchachas para
    prostituirlas. Les buscaba los clientes y ellas tenían que entregarle un
    peso convertible (CUC) por cada relación sexual que tuvieran.

    Según la sentencia, Licet atendió en fechas diferentes a dos personas
    que, con el objetivo de sostener relaciones sexuales con prostitutas,
    alquilaron la habitación de la casa-negocio que estaba a nombre de Erik.
    Partiendo de esta situación surge la primera pregunta: ¿Por qué entonces
    sancionaron a Erik si fue Licet quien atendió a las personas que
    alquilaron el cuarto?

    El Código Penal cubano, en su artículo 302.1, incisos (b) y (c),
    aplicado a Erik y Licet, establece que incurre en sanción de privación
    de libertad de cuatro a diez años quien, directamente o mediante
    terceros, posea, dirija, administre, haga funcionar o financie de manera
    total o parcial un local, establecimiento o vivienda, o parte de ellos,
    en que se ejerza la prostitución o cualquier otra forma de comercio carnal.

    Este delito existe desde mucho antes de que en Cuba se permitiera el
    alquiler de viviendas o de habitaciones. En este caso Erik Jardines
    Gueits arrienda una de las habitaciones de su casa pero ni él ni su
    esposa Licet son adivinos, ¿cómo pueden saber si las mujeres que acuden
    a su casa son las parejas o las amantes de los hombres que alquilan la
    habitación? La única forma de saberlo es preguntándoselo a ellas o
    verificando si alguna visita con asiduidad su hogar con ese fin.

    En ninguna parte la sentencia menciona la posibilidad de que Erik o
    Licet pudieran conocer que las dos jóvenes que acompañaron a esos
    hombres fueran prostitutas. Aun así los sancionaron como autores de un
    delito de proxenetismo porque, según el tribunal, las jóvenes eran
    prostitutas y su habitación sirvió para el ejercicio de la profesión más
    antigua del mundo. Se trata de un acto sumamente hipócrita pues todo el
    mundo en Cuba sabe que los alquileres de cuartos se realizan casi
    absolutamente para tener relaciones sexuales, la mayoría de ellas con
    prostitutas, atendiendo a que los cubanos carecen de otras posibilidades
    más baratas para echar una canita al aire. Así que esta sentencia
    constituye una alerta para los arrendadores guantanameros.

    El tribunal también sancionó al matrimonio como autor de otro delito de
    corrupción de menores porque una de las jóvenes que practicó el sexo en
    el cuarto era menor de edad. Es cierto que las instrucciones para el
    alquiler de viviendas y habitaciones establecen que hay que registrar
    tanto a la persona que alquila como a su acompañante, algo que en este
    caso Licet no hizo, pero, ¿ese incumplimiento por una sola vez justifica
    la sanción de ocho años de privación de libertad que de forma conjunta
    le impuso el tribunal por ese delito y por el de Proxenetismo? Y si fue
    Licet la que cometió el error de no comprobar la edad de la menor, ¿por
    qué el tribunal sancionó a su esposo Erik por el mismo hecho?

    Resulta contradictorio que los jueces absolvieron a una de las acusadas
    del delito de corrupción de menores aunque, según ellos, esta joven
    —cuyo nombre no mencionamos por razones de ética— fue a la casa de Erik
    junto con la menor de edad para tener sexo con dos hombres. Ese elemento
    es tomado como cierto por el tribunal para justificar la sanción
    aplicada a Erik y a su esposa Licet por haber permitido la entrada de la
    menor al cuarto, sin embargo, al propio tiempo, absolvió a la joven que
    acompañó a la menor. ¿Cómo un mismo hecho puede servir para absolver a
    una persona y para sancionar a otras dos?

    Ni a Erik ni a su esposa Licet les dieron la posibilidad de nombrar un
    abogado defensor pues no les aplicaron una medida cautelar. Al no
    hacerlo, la Fiscalía garantizó que ninguno tuviera acceso a las
    actuaciones ni pudiera proponer pruebas a su favor. Ambos se enteraron
    de lo que les venía encima cuando les entregaron las conclusiones
    acusatorias del fiscal. Así funciona la justicia cubana.

    Source: “Mi hijo no es un corrupto” (I) | Cubanet –
    www.cubanet.org/actualidad-destacados/mi-hijo-no-es-un-corrupto-i/

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