Prostitution in Cuba
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    Feministas machistas fidelistas

    Feministas machistas fidelistas
    JOSÉ HUGO FERNÁNDEZ | Miami | 4 de Julio de 2016 – 07:29 CEST.

    Muy raro espécimen conforman las feministas cubanas adscritas al
    oficialismo. Para demostrar fidelidad al régimen (machista de raíz, por
    vocación y convicción), miran hacia otro lado cada vez que la policía
    política arrastra y patea públicamente a mujeres indefensas. O se
    mantienen frías y ajenas cuando en vez de sancionar con multas u otros
    correctivos a los extranjeros que viajan a la Isla en busca de puticas
    adolescentes, son estas las sancionadas, al tiempo que sus viciosos
    usufructuarios reciben impunidad oficial.

    ¿Cómo será visto en las quisquillosas instancias del feminismo
    internacional el comportamiento de feministas tan perjuras? ¿Qué
    pensarán, por ejemplo, sobre su silencio cómplice de estos días,
    mientras los esbirros del régimen impiden con abusadora saña que las
    Damas de Blanco asistan a misa los domingos? De paso, también sería
    interesante conocer qué piensa el Papa sobre esa muestra de salvaje
    violencia anticristiana, la cual, por demás, no parece inquietar mucho
    ni poco a la alta jerarquía de la Iglesia Católica en Cuba.

    Entre simposios y foros se pasan la vida nuestras aguerridas feministas,
    haciendo gala de lo enteradas que están y lo resueltamente
    intransigentes que son respecto a la discriminación y a la violencia de
    género, tanto en el ámbito familiar como entre las parejas. Sin embargo,
    ignoran, o fingen ignorar que ellas mismas son víctimas, a la vez que
    serviles copartícipes, de la violencia institucional que aplica el
    régimen como método de dominio sobre mujeres y hombres.

    Son impenitentes protectoras del Código de Familia y no se cansan de dar
    la lata con detalles menores como el llamado lenguaje inclusivo, con el
    que complican el idioma a través de simplezas tales como aquella de
    “cubanas y cubanos”, “ciudadanas y ciudadanos”… Al tiempo que pasan por
    alto el cruel empleo de niñas y niños en mítines de repudio, organizados
    por la policía política para intimidar y agredir (con palabras y con
    hechos fieros) a las cubanas y cubanos que pacíficamente discrepan con
    las ideas políticas del régimen.

    Hace poco, celebraron un simposio en La Habana para discutir sobre la
    violencia de género, la prostitución, el turismo sexual y el tráfico de
    personas. Además de útil, habría sido iluminador (para ellas y para sus
    invitadas del feminismo internacional) que ahondaran en el detalle, tal
    vez sui géneris, de que en Cuba todos esos males están hoy condicionados
    especialmente por el poder político.

    Es seguro que a la misma hora en que aquel hato de feministas machistas
    fidelistas desgranaba sus lecciones revolucionarias para el mundo
    —atrincheradas en cómodas butacas—, muy cerca, en las calles de La
    Habana Vieja o del Vedado, más de una doctora, ingeniera o maestra
    ejercía el jineterismo para paliar la bancarrota familiar. En tanto,
    otras muchas conciudadanas, profesionales o no, se aprestaban para
    atravesar a pie las selvas del sur de América, expuestas a la violencia
    de los coyotes, con tal de huir de las múltiples y omnipresentes
    manifestaciones violentas del régimen castrista.

    Pero como en boca cerrada no entran moscas, nuestras aguerridas
    feministas continúan en lo suyo, matándolas calladas, en línea con esa
    premisa fascista según la cual lo determinante para la conducta de las
    personas en situaciones concretas no son tales situaciones, sino el modo
    en que se perciben e interpretan.

    Y mientras el palo va y viene, sigue aumentando el número de domingos en
    los que las Damas de Blanco son cazadas en las calles para impedirles
    llegar hasta la Iglesia de Santa Rita, a rezar por la libertad de las
    cubanas y los cubanos.

    Por cierto, alguna vez, al preguntarle a Berta Soler, líder de las Damas
    de Blanco, qué opinión le merece la actitud de las feministas
    oficialistas ante el régimen, y en especial su silencio de cara a la
    violencia física, las calumnias y el acoso a los que someten a estas
    mujeres indefensas, ella respondió: “El régimen cubano ha reprimido
    física y psicológicamente a la población, con métodos que incluyen hasta
    el control del empleo. La gente en Cuba tiene miedo, y a esta situación
    no escapan las mujeres. Por tanto, como no albergo odios ni rencores
    contra nadie, para aquellas mujeres que por miedo o complicidad no
    expresan una sola palabra de denuncia ante los abusos, calumnias, acosos
    y contra la violencia organizada que se ejecuta contra las Damas de
    Blanco, solo me queda recomendarles que tomen conciencia y se incorporen
    a la lucha por la libertad, la democracia y los Derechos Humanos en Cuba”.

    Source: Feministas machistas fidelistas | Diario de Cuba –
    www.diariodecuba.com/derechos-humanos/1467032792_23403.html

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