Prostitution in Cuba
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    ‘Especial’ no debería ser negativo

    ‘Especial’ no debería ser negativo
    VERÓNICA VEGA | La Habana | 8 de Julio de 2016 – 08:26 CEST.

    Todavía los cubanos que vivimos la experiencia de los años 90 con la
    suficiente conciencia, recordamos los cortos “alumbrones” en que
    contábamos con electricidad, las marejadas de bicicletas, el traumático
    camello, el éxodo masivo del 94, el Maleconazo… con un escalofrío, y ya
    se habla de un nuevo retroceso en la economía muy similar a aquella
    pesadilla.

    “¿Será verdad?”, me pregunta mi vecina con ojos asustados. Un joven nos
    asegura que sí, “estamos usando el petróleo del año que viene, así que
    imagínate… de vuelta al ‘Periodo Especial’”.

    Se me ocurre que lo dice así de simple por dos razones: porque nació a
    mitad de los 90 y fueron sus padres quienes saborearon la crisis, y
    porque en unos meses leerá las noticias sobre Cuba del otro lado del mar.

    Pero siempre me ha molestado que se hable del dolor colectivo tan
    fácilmente, que se esconda la degeneración con eufemismos y que la
    palabra “especial”, solo porque se le ocurrió a alguien, de ser algo
    “específico, idóneo” se convierta en sinónimo de lo indeseable.

    Estoy convencida de que todavía no se han estudiado a plenitud los
    estragos de aquel fatídico “periodo” de la historia de Cuba.

    La indudable elevación en los índices de divorcios, alcoholismo,
    drogadicción, delitos de agresión, suicidios, víctimas de enfermedades
    como la neuritis óptica, neuropatía, y otras derivadas de la desnutrición…

    El aumento de la depresión, del número de víctimas fallecidas en
    fallidos intentos de emigrar en balsas frágiles, por accidentes en
    bicicletas, o asesinadas en asaltos por arrebatárseles el vehículo, o en
    accidentes de tráfico a causa de los densos apagones donde los
    bicicleteros se veían forzados a transitar sin luces…

    Niños con los pies mutilados por los rayos de las ruedas al viajar en
    las parrillas…

    Carestía de medicamentos, (tan esenciales como la anestesia). El auge de
    la prostitución, la proliferación de “disparadores” (hombres que se
    masturbaban en áreas públicas porque carecían de recursos para atraer a
    las jóvenes que preferían apostar por los turistas), delitos por acoso
    sexual o violaciones…

    El número de animales domésticos abandonados, de especies como los gatos
    que fueron depredados para comer y sacrificados quién sabe con qué
    horribles procedimientos…

    Los índices disparados en el desvío de recursos, el crecimiento y
    variedad de la adulteración de los productos comestibles. Recuerdo una
    alerta difundida en algunas empresas que pedía no comprar chocolate en
    polvo en el mercado negro porque se había detectado la venta de veneno
    de ratón como chocolate. Y qué decir de las frazadas de piso camufladas
    de bistec o el preservativo como queso. Se sabe bien que la gastronomía
    estatal jamás volvió a ser la que era. Aún se evocan con nostalgia las
    pizzas y dulces de los 80, el pan de cada día verdadero y consistente,
    la larga lista de sabores en la heladería Coppelia…

    La devastación de la moral, que convirtió el machismo en proxenetismo,
    la infidelidad en cooperación financiera, la palabra “robar” en
    “luchar”, la normalización de los matrimonios por conveniencia…

    La homosexualidad por interés económico (los “pingueros” se autodefinen
    heterosexuales pero se prostituyen con hombres por tarifas específicas)…

    Los daños demográficos. Todavía muchas jóvenes prefieren no parir, o
    parir fuera de la Isla. El envejecimiento poblacional. Las incontables
    ausencias en el arte, la literatura, la ciencia… Rostros y nombres
    borrados por obra del exilio, la edición de la historia, la amnesia
    inducida…

    Las numerosas y anónimas víctimas de la represión por denunciar la
    realidad de una década tan “especial” que partió a Cuba en un antes y un
    después, a pesar de que la terminación del “Periodo Especial” nunca se
    anunció oficialmente…

    La profundidad de una crisis de fe que aún palpita en todos los cubanos:
    los que la vivimos, los que la heredaron en una sociedad desfasada que
    amenaza con repetir la parálisis…

    Habría que apuntar el detalle de que las aperturas económicas
    emprendidas, aunque insuficientes, también dividieron la Isla en un
    antes y un después. Que “nosotros, los de entonces, ya no somos los
    mismos”, y mucho menos las nuevas generaciones.

    Y que a causa del acercamiento con EEUU, ahora no es posible contar con
    una estampida autorizada en balsa como válvula de escape.

    Source: ‘Especial’ no debería ser negativo | Diario de Cuba –
    www.diariodecuba.com/cuba/1467912723_23672.html

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