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    La riposta del Comandante

    La riposta del Comandante
    abril 6, 2016 11:00 am

    Arroyo Naranjo, La Habana, Luis Cino (PD) Fidel Castro ripostó el
    discurso de Obama. Era de suponer que no se quedaría callado. No podía.
    Si según confiesa, el discurso del presidente norteamericano casi le
    ocasiona un infarto. Pero más le hubiera valido. Las dos cosas: el
    silencio y el infarto.

    Sospecho que el Comandante se haya sentido muy desairado, no solo por el
    discurso en el Gran Teatro Alicia Alonso, sino porque Obama no peregrinó
    a Punto Cero, como otros visitantes, a rendirle pleitesía.

    Como el Comandante no pudo soportar “las palabras almibaradas” de Obama,
    disparó un torpedo a las relaciones con los Estados Unidos.

    Al salir de la cripta para montar esta pataleta irónica y despechada, el
    Jefe –que nadie dude que, como puede, como la salud y la edad se lo
    permiten, lo sigue siendo-, ha cavado otro trecho del hueco de topo en
    que está metido.

    Debió haberse conformado con las acotaciones al discurso de Obama que
    hicieron en el periódico Granma sus escribas Iroel Sánchez y Enrique
    Ubieta, y dejar que se las arregle con los yanquis su hermano, el
    general presidente, que no tendrá su carisma, no sabrá hacer largos
    discursos ni comportarse adecuadamente en una conferencia de prensa,
    pero ha demostrado ser exitoso en política exterior. Al menos, mucho más
    que el Máximo Líder.

    A estas alturas, con la más que simpatía, empalagosa babosería, que ha
    provocado Obama entre la mayoría de los cubanos de a pie, la
    intransigencia testaruda y la guapería demencial del Comandante, solo
    complacerá a un puñado de roñosos e insensatos ancianitos retranqueros
    que no quieren ni saben ser diferentes.

    ¿Podrá imaginar el Comandante cómo habrá caído entre los cubanos de a
    pie, que tratamos de sobrevivir, hambrientos y menesterosos, en medio
    del naufragio, su portazo, precisamente ahora que todo parecía que
    empezaba a cambiar, de que “no necesitamos que el imperialismo nos
    regale nada”?

    Y no lo digo tanto por las personas decentes y con sentido común, que en
    definitiva son las que menos cuentan en Cuba, sino por la multitud con
    mentalidad de vividores, pedigüeños, aprovechados, estafadores,
    mantenidos, jineteras y chulos, que no serán mayoría, pero casi, porque
    pesan y se hacen sentir bastante, demasiado.

    En definitiva, eso fue lo que salió de la probeta cuando trató de crear
    el hombre nuevo. En eso fue obligado convertirse para sobrevivir.

    ¿Cómo pretender que por obra y gracia de sus testarudos rencores, ahora,
    cuando esa tribu, con sus expectativas estimuladas por el hambre y la
    pobreza absoluta, ya se frotaba las manos por anticipado con el aluvión
    de dólares que traerían los turistas e inversores yanquis, se aprieten
    los cinturones, se retrotraigan a la Sierra Maestra y Girón y vuelvan a
    la adoración de las reliquias milicianas?

    Mal momento escogió el Comandante para revivir los ardores de su “viejo
    gobierno de difuntos y flores”. ¡Cuánta disociación de la realidad!
    Parece que el Máximo Líder, como diría mi amigo, el poeta Rafael
    Alcides, se quedó “escuchando el rumor de lo que fue la vida antes que
    llegara el porvenir”. ¡Qué pena!
    luicino2012@gmail.com; Luis Cino

    Source: La riposta del Comandante | Primavera Digital –
    primaveradigital.net/la-riposta-del-comandante/

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