Prostitution in Cuba
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    El reguetón no es culpable de la pérdida de valores en Cuba

    El reguetón no es culpable de la pérdida de valores en Cuba
    abril 21, 2016
    Iván García Quintero

    En Cuba, las groserías las escuchas cuando caminas por barrios de
    cualquier ciudad. Si usted aborda un taxi colectivo, le aconsejo ponerse
    tapones en los oídos, por el reguetón a decibeles insoportables.
    Perfil de un joven cubano del siglo XXI

    Corte de cabello estrafalario, gorra con la visera al revés, tatuajes en
    piernas, antebrazos o bíceps, short, calzado deportivo de puntera fina y
    teléfono móvil con el reguetón a toda mecha.

    Las chicas se tiñen el pelo de colores exuberantes, gastan una pasta en
    queratina, alisarse los rizos o insertarse mechones lacios, se tatúan al
    final de la espalda y en sus audífonos también escuchan reguetón a todo
    volumen.

    Suelen calzar sandalias o tenis de corte bajo, llevan shorts a media
    nalga o lycras ajustadas, aunque sean barrigonas o muy delgadas. Usan
    alhajas baratas, vistosos relojes piratas y gafas de sol compradas al
    bulto en El Dolarazo de Miami.

    Hembras y varones hablan en voz alta, como si sus interlocutores fueran
    sordos. Gesticulan con las manos, dominan poco más de 400 palabras del
    diccionario en español y en un párrafo escrito tienen varias faltas de
    ortografía.

    La educación formal brilla por su ausencia

    Para ellos, decir ‘buenos días’ es cosa de viejos y lo habitual es que
    utilicen un amplio registro de malas palabras en sus conversaciones.

    Desde luego, no hay regla sin excepción. Y todavía, por suerte, se
    encuentran adolescentes y jóvenes correctos y educados, casi todos
    procedentes de hogares donde siempre se han cultivado los buenos modales.

    A pesar de la educación altamente doctrinaria, escuelas en el campo y
    marchas del pueblo combatiente famosas por sus insultos hacia Estados
    Unidos y sus presidentes, en Cuba aún quedan familias ilustradas, con
    dos o tres graduados universitarios. Personas que no dicen malas
    palabras, hablan en voz baja y saben comportarse.

    Encasillar a los seres humanos en un prototipo es nocivo. Alientan los
    prejuicios, racismos y políticas discriminatorias. Ni todos los
    británicos que asisten al fútbol son hooligans o borrachos ni todos los
    musulmanes son terroristas.

    En Cuba, las groserías las escuchas cuando caminas por barrios de
    cualquier ciudad. Si usted aborda un taxi colectivo, le aconsejo ponerse
    tapones en los oídos, por el reguetón a decibeles insoportables.

    Gobierno y mala educación en Cuba

    El régimen verde olivo ya orientó atajar la mala educación en un
    segmento amplio de ciudadanos. En general, los cubanos poseen un buen
    nivel académico, pero en términos culturales, informativos o
    conocimientos de las leyes de su país prácticamente son analfabetos.

    En una tarde de sol brillante, charlé con varios padres con hijos en
    edades comprendidas entre 9 y 15 años. A todos les preocupa el retroceso
    de la enseñanza pública, poco rigor de los profesores, alto contenido
    ideológico en algunas asignaturas y elevados gastos, por la compra de
    materiales de estudio y meriendas escolares, y también por tener que
    pagar maestros privados para que sus hijos perfeccionen sus conocimientos.

    Reguetón y niños de primaria

    Pero cuando usted quiere saber sus impresiones sobre el video que se
    publicó en YouTube con niños bailando reguetón eróticamente en una
    fiesta de una escuela primaria de Camagüey, no se muestran tan alarmados.

    “Eso es una bobería. Aquí siempre se ha bailado con ese desparpajo. No
    creo que debamos ser tan puritanos. Peor es en Estados Unidos, donde
    asisten a las escuelas con pistolas o armas blancas”, comenta Anisia,
    madre de una alumna de octavo grado.

    “Lo preocupante no es el baile en sí, es el lugar, en una escuela, con
    adultos alentando esa danza. De todos los problemas que tenemos en Cuba,
    ese suceso es un mal menor”, dice René, padre de tres hijos.

    Según Ana Carla, psicóloga, en la isla se han subvertido los valores.
    “Ya muchos adultos ven normal que un niño diga malas palabras o baile de
    manera erótica. Inclusive hay cosas peores. Padres que por diversión o
    para afianzarlos como ‘machos’, le dan cerveza o ron a hijos pequeños o
    los enseñan a fumar”.

    Carlos, sociólogo, considera que por indolencia o irresponsabilidad
    familiar, “muchos niños se interesan por el sexo desde edades muy
    tempranas. Hay que tener en cuenta que en Cuba tres y hasta cuatro
    generaciones que viven bajo un mismo techo. Si a la promiscuidad le
    añades la sublimación de la prostitución y comportamientos delictivos,
    ese modo de vida le hace creer a muchos menores que es el camino mejor y
    el más corto para ganar dinero”.

    El sociólogo subraya que a todo ese ambiente insano, hay que agregar la
    vulgaridad, que en ocasiones parte de la propia narrativa gubernamental,
    descalificando al que piensa diferente, o cuando organiza pachangas
    populares con bebidas alcohólicas en conmemoración de fechas
    patrióticas. “En su afán de edificar una sociedad igualitaria y
    colectiva, la revolución de Fidel Castro estimuló las bajas pasiones.
    Las buenas costumbres eran consideradas rezagos de la burguesía”.

    Para Erasmo, padre de una adolescente de 14 años, “esos bailes
    desfachatados, lamentablemente, se han vuelto algo común en las
    actividades infantiles. Una maestra de mi hija organiza fiestas en su
    casa, cobra 25 pesos la entrada. Ella sólo pone reguetón y salsa.
    Asisten niños de 11 y 12 años que fuman y se besan como si fueran
    personas mayores. El culpable de todo ese relajo es el Gobierno y, en
    particular, las autoridades de educación y cultura”.

    ¿Qué dice la prensa?

    La prensa oficial, tan sensible con los casos de violencia en colegios
    estadounidenses, aún no ha publicado una línea sobre esos alumnos que
    con sus uniformes y pañoletas azules de pioneros, bailan “perreo” en una
    escuela de Camagüey. Un video que le ha dado la vuelta al mundo,
    generando comentarios muy negativos hacia padres y maestros cubanos.

    Si queremos juzgar razonablemente la pérdida de valores en la sociedad
    actual, es muy fácil culpar al reguetón.

    Pero el fenómeno viene de más atrás. De aquella etapa cuando se intentó
    crear un “hombre nuevo” y se alejó a miles de niños del seno familiar.
    Ahora estamos recogiendo la cosecha.

    Source: El reguetón no es culpable de la pérdida de valores en Cuba –
    www.martinoticias.com/a/regueton-no-culpable-perdida-valores-cuba/120307.html

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