Prostitution in Cuba
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    Divorcios y misiones al exterior, el nuevo negocio

    Divorcios y misiones al exterior, el nuevo negocio
    Se trata de una forma de prostitución, más sutil y con resultados a
    largo plazo
    lunes, abril 18, 2016 | Roberto Jesús Quiñones Haces

    GUANTÁNAMO, Cuba.- Alta, bronceada y de luminosos ojos azules, es el
    resultado perfecto de la mescolanza de las razas que tanto se aprecia en
    esta zona del país. Tiene 32 años y accedió a ofrecer su testimonio a
    CubaNet si se preservaba su identidad.

    Yolanda –así llamaré a la muchacha– se prostituyó a los 18 años en La
    Habana. Allí se quedó en la casa de unos tíos después de abandonar sus
    estudios en un politécnico hasta que fue detenida durante un operativo
    policial en el malecón y enviada a la cárcel por un “índice de
    peligrosidad”.

    En 2007 regresó a Guantánamo y un amigo la inició en el “negocio”:
    seducir a las mujeres u hombres que tienen posibilidades de salir a
    cumplir una “misión” de trabajo en el extranjero. La seducción tiene
    éxito si el pícaro o la pícara ofrecen a la víctima una creíble
    sensación de seguridad. A veces los timadores se desesperan y el
    esfuerzo de meses se viene abajo, pero otras logran casarse o unirse
    consensualmente antes de que la víctima salga a cumplir la misión. Eso
    fue lo que logró Yolanda, quien reconoce que le resultó bastante fácil
    despojar a “su marido” de la nada despreciable suma de 2000 CUC.

    Su amigo se identifica como Rolando, a secas, y está en nuestra
    conversación con Yolanda. Es un joven apuesto y ha hecho de todo para
    vivir, según dice. Preguntado al respecto confesó a CubaNet: “A la hora
    de seleccionar a la muchacha trato de que sea lo menos agraciada posible
    pues eso facilita las cosas. Fue lo mismo que le indiqué a Yolanda y
    volvió loco al ‘tembita’, un enfermero de Santiago de Cuba. Hay que
    tener mucha paciencia pues la misión puede tardar, pero con los médicos
    y demás trabajadores de la salud casi siempre se logra. A veces he
    tenido que mantener hasta tres relaciones simultáneas, claro que con
    mujeres de municipios diferentes para evitar un problema. Algunas se
    ilusionan tanto que hasta se casan antes de salir de misión y eso
    facilita el golpe pues cuando regresan y terminan el contrato de trabajo
    solo hay que buscar un abogado, congelar las cuentas del banco y poner
    el divorcio. Yo lo he hecho tres veces y aunque la primera vez no obtuve
    el dinero que quería, con el que me dieron y el que obtuve la segunda
    vez me compré una moto que ahora me da cien pesos diarios. La tercera
    vez el pleito se enredó de mala manera pero al final llegué a un acuerdo
    con mi ex y me dio 2000 CUC, así voy tirando. Ya estoy ‘quemado’ en
    Guantánamo, por eso quiero pasarme una temporada en otro lugar”, concluyó.

    El propio Rolando me presentó dos días después de nuestra entrevista a
    otro como él que tiene “enredada” a una doctora que actualmente cumple
    misión en Brasil. “Ella no sólo me recarga el móvil sino que me autorizó
    a cobrar su salario y la mensualidad en divisa. Es muy celosa y a cada
    rato me llama pues cree que desde allá puede controlarme. La pobre. No
    nos hemos casado pero cuando venga trataré de sacarle algo por las
    buenas, de lo contrario le pongo un proceso para reconocer el matrimonio
    y luego divido los bienes. A veces hay que soltar algún dinero a varias
    personas pero siempre se gana algo. Yo lo he hecho dos veces, pero fuera
    de Guantánamo”.

    El caso de un ingeniero gay de 35 años de edad cuyo nombre real es
    Ignacio se asemeja a los anteriores. Se casó para “cubrir las
    apariencias”, según confesó a CubaNet. “Luego tuve un hijo con mi esposa
    pero jamás me sentí a gusto con ella. Cuando le ofrecieron la
    posibilidad de ir a cumplir una misión la alenté para que lo hiciera.
    Gracias a eso he podido estar mucho tiempo con mi pareja a pesar de que
    no me llevo bien con mis suegros, quienes se disgustan por mis
    reiteradas salidas de casa y por el manejo que hago del dinero de mi
    esposa. Supe que ella tenía una relación con otro cubano allá en Angola
    y le escribí reclamándole una explicación. Me respondió que era cierto y
    me pidió el divorcio. Acepté su propuesta con la condición de que me
    diera 3000 CUC, de lo contrario le contaría todo a nuestro hijo. Ella
    aceptó. Pronto vendrá y nos divorciaremos. Tanto ella como yo saldremos
    ganando”, terminó diciendo.

    Corroborando las historias

    CubaNet se presentó en el Bufete Colectivo de Guantánamo y un abogado
    que accedió a darnos su opinión sin que lo identificáramos nos dijo que
    hay evidencias de que se está usando el proceso de Reconocimiento
    Judicial de Matrimonio para “perjudicar” a los cooperantes cubanos.
    “Todavía no están informatizadas las actividades registrales ni
    judiciales, lo cual favorece la ocurrencia de estos hechos. Aquí en
    Guantánamo tuve un caso donde representé a una doctora y pudimos
    demostrar que el demandante se dedica a esa actividad. De no haberlo
    hecho ella habría perdido la mitad del dinero que con tanto esfuerzo se
    había ganado”, expresó.

    Preguntado acerca de si este es un fenómeno que se da sólo en Guantánamo
    respondió tajantemente que no. “Tengo conocimiento de que se han dado
    casos como éste en varias provincias del país, esa quizás sea una de las
    causas del aumento de los procesos de reconocimientos judiciales de
    matrimonio”.

    La esencia de este proceso es económica pues se establece a consecuencia
    de la ruptura de la relación o por muerte de uno de los integrantes de
    la pareja. De haber acuerdo entre los integrantes de la pareja para
    contraer el matrimonio pueden ir ante un notario y casarse con carácter
    retroactivo. El proceso se establece para posteriormente dividir los
    bienes (en caso de ruptura de la unión) hacer una declaratoria de
    herederos y posteriormente liquidar la herencia o para reclamar una
    pensión a la Asistencia Social en caso de muerte de uno de los miembros
    de la pareja.

    Según datos ofrecidos por el periódico Granma del día 25 de abril del
    2014 en el reportaje titulado “Casados o no: ¿una cuestión de amor?”,
    los reconocimientos judiciales de las uniones consensuadas en Cuba
    aumentaron de 1004 en el 2009 hasta 1159 en el 2013. Es presumible que
    las cifras actuales, no publicadas aún, sean mayores.

    Source: Divorcios y misiones al exterior, el nuevo negocio | Cubanet –
    www.cubanet.org/actualidad-destacados/divorcios-y-misiones-al-exterior-el-nuevo-negocio/

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