Prostitution in Cuba
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    Raúl Castro visita México

    Raúl Castro visita México
    El PRI y el castrismo, un viejo amor; Enrique Peña Nieto, el nuevo novio
    Félix Luis Viera, México DF | 04/11/2015 12:36 pm

    La Secretaría de Relaciones Exteriores de México (SRE) ha informado que
    el dictador cubano Raúl Castro visitará el país azteca del 5 al 7 de
    noviembre próximo. Una visita de Estado, dice la nota.
    Es decir, una visita de Estado de quien, en lugar de ser un presidente
    elegido, resulta un sátrapa designado a dedo por su hermano, luego de
    que este se enfermera y así se viera impedido de continuar la
    destrucción de las ruinas (que se me perdone la reiteración) de lo que
    antes, muchos años atrás, fuera un país.
    Pero no poca de la prensa mexicana que ha dado la información del suceso
    por venir, ha llamado al hermano menor de Fidel Castro “presidente de
    Cuba” y en algunos casos le ha puesto salsa: “el general Raúl Castro,
    Presidente…”. O sea, General, grados que, como el cargo, recibió
    mediante otro varillazo mágico de su hermano, el gran traidor de su pueblo.
    Pero así está el mundo de jodido, los dictadores son recibidos, como
    sucederá con Castro próximamente en México, con salvas en su honor; y,
    como suele ocurrir, con una ceremonia de recibimiento cuyo costo mejor
    se podría invertir en ofrecer al menos par de comidas a una buena
    porción de los niños mexicanos hambreados.
    Se darán su abrazo Peña Nieto y Raúl Castro en el mismo momento en que
    una Dama de Blanco —disidentes pacíficas— es golpeada por las
    autoridades de la tiranía cubana o un preso político se declara en
    huelga de hambre allá en la Isla; en el momento mismo en que un
    adolescente mexicano muere a manos del crimen organizado en el país
    líder en este triste renglón, con 95,6 muertes por cada 100 mil
    adolescentes de 15 a 19 años de edad.
    El escenario para el encuentro entre Castro y el presidente mexicano
    será en Mérida, Yucatán. Como se expresa en estos casos, los gobernantes
    “tratarán temas de importancia para las buenas relaciones entre los dos
    países”.
    Uno de esos temas, el turismo. Que se acrezca y perfeccionen las reglas
    para el turismo entre “ambos países” es bueno; para los mexicanos. A los
    cubanos debe darles lo mismo, porque ellos, bien sean profesionales de
    alto rango, no pueden, no tienen con qué pagarse un viaje de recreo a la
    tierra de Juárez. A lo cual se suma otro inconveniente rotundo: las
    autoridades mexicanas no les otorgan la visa. Los hijos de José Martí
    son personas peligrosas en este aspecto: eso que llaman “emigrantes en
    potencia”, como igual lo son los de Eritrea.
    Las iniciativas para mejorar el turismo entre Cuba y México favorecerá
    aún más a cierto sector de los habitantes del país azteca: los que
    viajan a Cuba en busca de sexo, de jineteras; de jóvenes prostitutas de
    precio asequible y que están, como les he oído decir a algunos, “muy
    buenas”. Y con el valor agregado de que son putas “cultas”, como las
    calificara quien es el culpable de que ellas sean lo que son: Fidel Castro.
    El comunicado de la SRE se vanagloria de que “esta visita de Estado [del
    Raúl Castro a México] tiene un significado especial, al darse en el
    marco de una relación que es entrañable para ambos países y que
    atraviesa por una excelente etapa tras el relanzamiento que iniciaron
    los dos gobiernos en noviembre de 2013”.
    “El relanzamiento que iniciaron los dos gobiernos en noviembre de 2013”.
    Es cierto, las relaciones entre los gobiernos de ambos países en los dos
    sexenios anteriores, cuando gobernara en México el Partido Acción
    Nacional (PAN), se enfriaron bastante.
    De este modo, durante ese período, por citar un ejemplo, en la prensa de
    la Isla, toda editada y pagada por el gobierno, se publicaban con ahínco
    las verdades sobre la mala situación del país azteca.
    Todo cambia cuando Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario
    Institucional (PRI) toma el poder en 2012. La razón: Fidel Castro, desde
    la década de 1950, cuando andaba por México preparando la desgracia por
    venir para Cuba, fue beneficiado por el PRI en la persona del entonces
    jefe de la Dirección Nacional de Seguridad, Fernando Gutiérrez Barrios
    (1927-2000).
    Desde entonces, los amores entre Fidel Castro y el PRI llegan, como
    suele decirse, hasta la ignominia si es preciso.
    De modo que no es de extrañar que desde que Enrique Peña Nieto llegara a
    la presidencia de la República Mexicana en 2012, la información que se
    publica en la Isla sobre México en la prensa estatal (la única que
    existe) omita el grueso de las “cosas feas” que ocurren en la tierra de
    Juárez.
    Antes, recordemos que todavía en Cuba no se ha dado a conocer la Matanza
    de Tlatelolco, en 1968, y que en aquella Isla que hoy nos es negada a
    los cubanos que no comulgamos con el régimen, tiene su paraíso quien tal
    vez sea el cuatrero de cuello blanco más insigne que ha nacido en
    México: Carlos Salinas de Gortari.
    Tampoco dejemos a un lado algo que considero aún más ominoso: los
    revolucionarios mexicanos que huían del régimen, del PRI, a finales de
    la década de 1960 y principios de la siguiente, fueron rechazados por la
    tiranía castrista. Así, tuvieron que pedir asilo en aquellos lejanos
    países de la entonces Europa socialista.
    Por otra parte, Fidel Castro, que dio cobijo y entrenamiento —gratuito,
    claro, salido del lomo de los cubanos— a cuanta guerrilla surgiera o
    quisiese surgir en los países latinoamericanos, ordenó rotundamente que
    los guerrilleros o aspirantes a serlo de México, quedaban excluidos de
    su magnanimidad.
    México, un país rico, pero empobrecido por sus gobernantes, según los
    organismos internacionales encargados de la materia, es el segundo del
    mundo con mayor desigualdad económica, el 45 % de su población (unos 53
    millones de habitantes) vive en condiciones de pobreza, y de estos,
    aproximadamente 11,5 millones (la población total de Cuba) en pobreza
    extrema.
    De Cuba se puede decir lo mismo: un país rico por naturaleza propia,
    pero, más que empobrecido, destruido por la dictadura comunista que lo
    asola hace más de medio siglo.
    Solo que en cuanto a la situación de miseria, penurias que viven los
    cubanos —quienes no tienen la menor idea de eso que llaman por ahí la
    “canasta básica”—, no es posible dar ni siquiera datos aproximados
    “oficiales”, pues la tiranía no los entrega a las agencias
    internacionales. Aunque sí, naturalmente, cualquier paisano puede
    afirmar: “Casi todo el mundo está hecho tierra”.
    El próximo día 5 de noviembre, cuando se den el abrazo protocolar
    Enrique Peña Nieto y Raúl Castro, del lado azteca el abrazador será el
    representante de un partido político que ha hecho correr mucha sangre de
    sus compatriotas para subsistir y aun tomar el poder durante casi toda
    la vida republicana; del lado cubano, un dictador que subsiste también
    sobre cúmulos de sangre de sus compatriotas, pero con la “ventaja” sobre
    el primero de que él mismo ha matado con mano propia en este lapso de 59
    años (1956-2015).
    Ya ven, así van las cosas.

    Source: Raúl Castro visita México – Artículos – Opinión – Cuba Encuentro

    www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/raul-castro-visita-mexico-323994

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