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    Cuba, una república de lo marginal

    Cuba, una república de lo marginal
    “Lo marginal, entendido como aquello que ha sido descartado o que se
    descarta socialmente, en Cuba lo abarca casi todo”
    lunes, noviembre 9, 2015 | Ernesto Pérez Chang

    LA HABANA, Cuba.- “Es un marginal” o “ese barrio es marginal”,
    escuchamos decir cuando alguien se refiere a determinado tipo de persona
    o lugar que suele ser asociado a conductas antisociales, incluso
    delictivas, sin embargo, según criterios de algunos estudiosos del tema,
    en Cuba los límites de lo que suele entenderse como “lo marginal” son
    sumamente difusos y no pueden circunscribirse a los mismos patrones que
    conforman el concepto para otros países.

    “Lo marginal, entendido como lo descentrado, como aquello que ha sido
    descartado o que se descarta socialmente, en Cuba lo abarca casi todo”,
    explica el joven sociólogo e investigador Marcos González: “En Cuba muy
    pocos acertarían en el arriesgado intento por definir qué cosa es lo
    marginal y mucho menos cuáles son sus espacios físicos o los elementos
    que lo delimitan o determinan, tal vez porque esas manifestaciones,
    conductas, personas y lugares que acuñamos como tal parecen no
    circunscribirse a determinadas zonas de lo social identificadas con lo
    no oficial, lo no reconocido, definiciones que estarían condicionadas
    por juicios y prejuicios de todo tipo. (…) En La Habana, por ejemplo,
    nadie dudaría en mencionar como ‘marginales’ a ciertos barrios
    periféricos como Párraga, La Güinera o Mantilla, así como a sus
    habitantes; mientras que en las antípodas señalarían espacios urbanos
    (incluyendo a quienes los viven) como Miramar o el Vedado, sin tener en
    cuenta que sus visiones de lo marginal no han sido actualizadas y que se
    rigen por esquemas que las dinámicas sociales de los últimos 50 años han
    condenado a la obsolescencia”.

    Vivir en la periferia de la ciudad, en un barrio insalubre y en
    condiciones de verdadera miseria para algunos especialistas no son
    factores suficientes para definir lo marginal, algo que pudiera
    manifestarse en las mejores y más exclusivas zonas de La Habana.

    “En Cuba ni la vivienda ni el barrio donde se vive sirven como criterios
    para definir lo marginal. Puedes encontrarte a un médico, a un abogado
    viviendo en una choza sin agua ni electricidad, mientras que un
    analfabeto que vende ropas traídas del Ecuador tiene una súper mansión
    en Miramar”, afirma Maritza Trabazo, psicóloga y profesora
    universitaria: “¿Cuáles son los criterios entonces? ¿El acceso a la
    educación, a la cultura, el tener dinero o no tenerlo, delinquir? En
    Cuba es muy difícil unificar un criterio al respecto. Si lo marginal lo
    identificamos con lo pobre, entonces el 90 por ciento de los cubanos
    somos marginales; si es el nivel educativo o la integración a una
    cultura o a un modo de vida, entonces se vuelve más difícil identificar
    lo marginal. ¿Una jinetera es marginal? Su oficio lo es pero ella puede
    ser universitaria, vivir en una buena zona del Vedado; ¿puede ser
    marginal un médico? Claro que sí. Es una realidad diferente a la de
    otros países, porque vivimos en un verdadero caos social, donde las
    categorías de individuos se confunden. Habría que preguntarse cómo fue
    que llegamos a esto y en eso sí que no me gustaría entrar”.

    Para algunos, el proceso político de los últimos 60 años fue
    determinante en la generalización de lo marginal, vinculado al discurso
    populista que esgrimió el gobierno durante años, y que fue producto de
    una identificación total de algunos valores morales, religiosos, y
    algunas conductas sociales con lo “burgués”:

    “El buen gusto, las artes, la disciplina social fueron estigmatizadas y
    se hizo una interpretación muy burda de lo popular, asociado al
    irrespeto, a lo violento pero además a lo hipócrita”, nos dice Aurelio
    Manrique, profesor de historia, ya jubilado: “En aquellos primeros años,
    para ser revolucionario había que identificarse con el caos, y se
    entronizaron las peores conductas sociales. Te pongo un ejemplo, yo
    estuve entre los que expropiaron algunos pequeños hoteles y casas de
    huéspedes en La Habana. Recuerdo que cuando nacionalizamos el Palacio de
    la Mortera, en el Prado [Actualmente Hotel Caribbean], vaciamos todo,
    muchas cosas que estaban ahí fueron a parar a nuestras casas: adornos,
    vajillas, joyas, muebles, abrigos de pieles. Supuestamente
    reaccionábamos contra los ricos pero en verdad lo que deseábamos es
    tomar su lugar. Lo mismo sucedió con las casas, nadie respetó nada.
    Veías una casa cerrada, sellada, y simplemente entrabas y te establecías
    sin importarte que fuese de una persona que podía regresar en cualquier
    momento al lugar que le pertenecía. Simplemente no te importaba, el
    gobierno estimulaba ese irrespeto, el entronizamiento de la violencia y
    la indisciplina social.”

    “Ahora, cuando ya a ellos [al gobierno] los años los han convertido en
    lo mismo que repudiaron y combatieron, quieren reeducar al pueblo, re
    inculcarle valores y no sé si eso pueda hacerse. Recuerda que muchos
    identifican lo marginal con lo cubano: el solar, la mulata vendiendo su
    cuerpo en la esquina, los aseres [amigotes] jugando dominó y
    emborrachándose, ese es un error social, una tragedia, que a muchos
    fuera de Cuba les resulta muy atractivo y si sirve para atraer turismo,
    tendremos caos por mucho tiempo. Los del gobierno no viven ni caminan
    por las mismas calles que tú y yo”, agrega.

    En Cuba, debido a los altos niveles de pobreza, sólo un pequeño por
    ciento de los ciudadanos puede decidir dónde vivir y cómo hacerlo. La
    mayoría de las personas están obligadas a adoptar modos de vida que son
    prácticamente estrategias de subsistencia, lo que ha llevado a que el
    concepto de lo marginal termine confundiéndose con otros fenómenos
    sociales muy vinculados pero que no lo definen de una manera adecuada.

    Source: Cuba, una república de lo marginal | Cubanet –
    www.cubanet.org/destacados/cuba-una-republica-de-lo-marginal/

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