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    Somos nuestros propios ‘chivatos’

    Somos nuestros propios ‘chivatos’
    Ya en Cuba no hacen falta los informantes, sino que la gente solo esté
    conectada a internet
    jueves, octubre 29, 2015 | Ernesto Pérez Chang

    LA HABANA, Cuba.- El tema de las telecomunicaciones ha sido uno de los
    protagonistas en la mesa de conversaciones entre los gobiernos de Cuba y
    los Estados Unidos. En ese sentido se ha escrito mucho en la prensa
    pero, debido al tono especulativo que exhiben todos los artículos, se
    puede concluir que se sabe demasiado poco sobre los avances en esa
    materia con la que el gobierno cubano, si decidiera ceder algo de
    terreno al nuevo amigo del Norte, según algunos expertos, se estaría
    jugando uno de los pocos ases ?tal vez el único válido en estos tiempos
    de tecnologías extremas? que guarda bajo la manga.

    Una conectividad plena, normal, una actualización en materia de
    comunicaciones y de flujo de información que responda a la apertura
    económica que se pretende, requiere de acuerdos y alianzas con empresas
    foráneas líderes mundiales en el sector. Sin embargo, casi todos los
    especialistas en el tema coinciden en que ninguna de las posibles
    transformaciones que puedan derivarse de los convenios secretos entre
    las partes en diálogo, podrá poner en riesgo el estratégico papel de
    monopolio estatal de las empresas cubanas que tienen que ver con la
    informática y las telecomunicaciones, todas bajo el control directo del
    gobierno y supervisadas como el más sensible asunto de seguridad nacional.

    Celulares e internet, aliados del gobierno

    “En el mundo antiguo y en el actual solo ha detentado el poder quien
    controla la información, eso es una verdad de Perogrullo, pero hoy no se
    trata solo de escuchar lo que habla el presidente ruso con Bashar Al
    Asad, sino de controlar y manejar hasta el más mínimo pensamiento del
    individuo más insignificante”, nos explica un profesor de Economía de la
    Universidad de La Habana que prefiere permanecer en el anonimato para no
    poner en riesgo su trabajo.

    Estudioso del tema de las inversiones en Cuba y con varios trabajos
    publicados en revistas académicas de prestigio, nos explica: “Hay que
    tener claro que, después de tantos años de oponerse a la internet, el
    gobierno cubano no ha decidido abrirse al mundo sino que ha actualizado
    sus métodos de control. Han comprendido, y muy bien, que los celulares,
    la internet no son el Coco [una amenaza] y que pueden convertirse en sus
    mejores aliados si quieren en verdad controlar y manipular hasta los
    sueños de la gente. […] Cuando no existía esta tecnología, crearon los
    Comité de Defensa de la Revolución (CDR) y los sistemas de vigilancia en
    los barrios, en los centros de trabajo, en las escuelas, para
    controlarlo todo. Pero ese mecanismo se volvió obsoleto, inservible
    frente a la información que gratuitamente arrojan las redes sociales
    como Facebook, los sms que enviamos, pensando que son un asunto privado,
    los correo electrónicos.”

    “Antes había que interceptar el correo ordinario o pinchar algunos de
    los teléfonos de cable que existían, demasiado pocos, ahora solo es
    programar una máquina, un cuartel general, donde se supervisa todo las
    24 horas del día. Antes dependían de que un informante, un vecino tuyo,
    les dijera dónde te había visto la última vez que pasaste por su lado,
    ahora tu teléfono, tu tablet, tu computadora les dice dónde estás y
    hasta lo que estás pensando, ¿cómo no van a abrir las wifi, como no van
    a estimular a que la gente compre un celular o se habrá una cuenta de
    Nauta, en Etecsa (Empresa de Telecomunicaciones de Cuba)? Ahora para
    ellos eso es más importante que si perteneces o no a los CDR o al PCC
    (Partido Comunista de Cuba), y no van a compartir ese monopolio de
    control con nadie, mucho menos con los Estados Unidos, a no ser que
    pacten en otros términos que jamás tú, yo o cualquier periodista de
    donde sea, podrá desentrañar”, agrega.

    Control a cambio de estabilidad política

    Un estudiante de 5to. año de la Facultad de Economía de la Universidad
    de La Habana que, para evitar represalias, prefiere que no lo
    identifiquemos, nos explica: “No solo porque la obsesión de los
    regímenes totalitarios es el control extremo de las masas, no es solo
    por eso, sino porque todos los planes de crecimiento se van abajo sin
    estabilidad política y eso es lo primero que aparece escrito en todas
    las Carteras de Inversiones que han publicado, están prometiendo
    estabilidad política a todas las empresas extranjeras que deciden
    invertir en Cuba, estabilidad, a como dé lugar, y eso es también lo que
    los empresarios, sean norteamericanos o europeos, exigen, por eso no
    cuestionan los métodos que el gobierno use para lograrla, por eso los
    derechos humanos han pasado a segundo plano, a nadie le conviene caldear
    el ambiente”.

    Para este joven, lograr la estabilidad prometida depende del control
    extremo mediante el empleo de los métodos más sofisticados:

    “En cada esquina de La Habana hay una cámara, incluso hay lugares donde
    son racimos de cámaras y detrás de ellas hay un solo ojo pendiente de
    todo. No son para controlar el tráfico o a las jineteras, habría que ser
    muy tonto para pensar eso. […] La máquina de tomar huellas en [las
    oficinas del] el carnet de identidad, las cámaras que escanean el rostro
    en los controles migratorios en los aeropuertos, todas las contraseñas
    que ingresamos en las wifi, los correos que mandamos por Nauta, los SMS,
    todos son tributados al mismo lugar, toda la información pasa a ser
    propiedad del Estado y hasta firmamos muy felices el contrato donde
    aceptamos que nos controlen cuando decidimos comprar un móvil o abrir
    una cuenta. Es decir, ya no hace falta que te portes mal para que te
    pongan en la mirilla, ahora todos somos sospechosos hasta tanto se
    pruebe lo contrario, pero en verdad no es nada nuevo para Cuba, así
    siempre ha funcionado el sistema, lo que ahora se está volviendo más
    sofisticado y por tanto más perverso por su aire de actualización y
    modernidad.”

    “Estamos en la fase inicial no de una apertura sino de un cierre total y
    ellos saben cómo controlarlo. […] ¿Habrá pactos con el antiguo enemigo?
    Claro que los habrá, de hecho los hay con todo el que invierte dinero en
    Cuba basado en la estabilidad política prometida. No se puede hacer
    turismo bajo el fuego cruzado. Los turistas quieren oler el humo de los
    habanos, no el de la pólvora. […] En la televisión critican a los
    Estados Unidos por todo el escándalo que levantó esa ley que permite
    vigilar las llamadas y filtrar la información privada pero aquí se les
    cae la baba con la idea, están inspirados. Paradójicamente, fue el
    Imperio quien les encendió el bombillo”, agrega.

    Estar “conectados”, asunto de los CDR

    Hace apenas unos días, en el barrio donde vivo, asistí, invitado por un
    amigo que sabía de mi interés en el asunto, a una peculiar reunión de
    vecinos en un Comité de Defensa de la Revolución donde pude comprobar
    que ya las funciones de la organización, fundada en los años 60, parecen
    haber cambiado con respecto a unos 5 años atrás. Nadie estaba allí para
    hablar de guardia revolucionaria ni de vigilar al negociante de carne de
    res. El tema que los convocaba era el de qué iban a hacer para reparar
    la red alámbrica (medio oficial medio clandestina) que les permitía
    intercambiar información, juegos, aplicaciones y hasta el Paquete
    Semanal entre ellos y, además, cómo tener más cuidado con las fotos y
    documentos que se compartían porque una broma, más que un error, había
    causado un divorcio en el edificio. ¡Sorprendente! Al parecer es como me
    ha dicho este mismo amigo de la invitación: “Ya en Cuba no hacen falta
    los informantes, sino que la gente solo esté conectada a internet o que
    tenga un celular; así nosotros mismos nos convertimos en nuestros
    propios chivatos [informantes]”.

    Source: Somos nuestros propios ‘chivatos’ | Cubanet –
    www.cubanet.org/destacados/nosotros-somos-nuestros-propios-chivatos/

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