Prostitution in Cuba
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    En qué se han beneficiado los cubanos después del 17-D?

    ¿En qué se han beneficiado los cubanos después del 17-D?
    Algunos creen que para 2016 será inexorable abrir espacios y mejorar las
    condiciones de vida , Otros son más pesimistas y aseguran que el
    régimen no va mover fichas

    RELACIONES BILATERALES | 13 de Octubre de 2015
    LA HABANA.-IVÁN GARCÍA
    Especial

    Sentado al timón de su remozado Impala descapotable de 1958, Eduardo
    Colón, taxista privado, escucha un recital de Adele en su reproductora,
    mientras espera a un matrimonio de estadounidenses en la afueras del
    Hotel Saratoga, muy cerca del Capitolio Nacional, en el corazón de La
    Habana.

    La pareja llega al auto con la pinta de los turistas distendidos,
    sombreros de ala ancha, cámara de video en mano y antes de abordar el
    vetusto Chevrolet, se sacan un selfie con el auto de fondo.

    Si alguien se ha beneficiado con los más de 100.000 estadounidenses que
    han visitado Cuba después del deshielo del 17 de diciembre, no les quepa
    duda que los taxistas particulares ocupan un lugar cimero.

    “Económicamente hablando, las cosas después del día de San Lázaro [los
    17 de diciembre se venera a uno de los santos más populares de Cuba] del
    año pasado me han ido mejor. Sobre todo con los yumas [estadounidenses].
    Por un recorrido de un par de horas por la ciudad me pagan hasta 60
    chavitos [65 dólares]”, señala Eduardo.

    Los beneficiados

    Los dueños de casas de alquiler y paladares [restaurantes privados] de
    gama media y alta en las zonas habituales del tráfico turístico en la
    capital están ganando más dinero.

    “Rento tres habitaciones a 30 cuc la noche. Y en 2015, de las 17
    personas que me han alquilado, 11 eran estadounidenses. Cuando comience
    la arribazón, la infraestructura de hospedaje, gastronomía y transporte
    va a colapsar. A mí me va bien, pero reconozco que los mercados siguen
    desabastecidos y las llamadas telefónicas a Estados Unidos siguen siendo
    carísimas”, señala Elsa, dueña de una amplia casa.

    Para Onilio, casi diez meses después de que los americanos pasaron de
    ser el enemigo número uno a vecinos del norte, el balance de cosas
    positivas es magro.

    “Me dedico a la venta ilegal de tabacos a turistas. Se nota que hay más
    estadounidenses, que son más espléndidos y ayudan a mover el negocio
    clandestino de tabaco y ron. Pero tampoco es para tirar voladores”,
    señala un expendedor por los alrededores del Hotel Inglaterra.

    Kirenia, jinetera, no cree que la afluencia de estadounidenses haya
    provocado un alza en los precios. “Siguen siendo los mismos: 50 ó 60
    fulas [cuc] por una noche. Si el cliente tiene pinta de portar billetes
    se le puede pedir una tabla [cien dólares]. Pero hasta ahora, los yumas
    que he visto, no vienen en la onda de ligar putas”, asegura.

    El panorama no ha cambiado

    Para la mayoría de los entrevistados, el panorama no ha cambiado
    demasiado. “Es más cascara que boniato. A los que tienen negocios en
    lugares céntricos con afluencia de extranjeros puede que las cosas les
    vaya mejor. Pero a los que vivimos lejos del centro de La Habana, la
    vida sigue igual”, expresa el propietario de un bar privado.

    Yasmani sí ha notado beneficios. Tiene un bar que oferta tapas y renta
    cinco habitaciones con una vista espectacular del malecón habanero, a 35
    pesos convertibles diarios.

    “Mi negocio es con la Airbnb y casi siempre tengo clientes”, afirma. Los
    hoteles estatales, en su mayoría administrados por empresas militares,
    tampoco pueden quejarse. “Este año estamos de bote en bote”, comenta
    Eusebio, carpetero de un hostal en la Habana Vieja.

    En restaurantes como Los Nardos, en el kilómetro cero habanero, una
    sociedad mixta entre particulares y el Estado, resulta harto difícil
    reservar una mesa para la cena.

    “Yo noto que hay mejores ventas. Aunque de momento eso no ha redundado
    en mi bolsillo. Sigo ganando 10 chavitos diarios, como siempre”, dice
    Joel, el portero.

    Los que no han visto beneficios es esa mayoría de cubanos que no son
    dueños de nada. “Sigo ganando la misma mierda [550 pesos, alrededor de
    23 dólares] que antes del 17 de diciembre. Y en la comida se sigue yendo
    casi todo el salario y cuando necesito una botella de aceite, tengo que
    ahorrar para poder comprar pesos convertibles y adquirirla en una
    shopping”, acota Manuel, mecánico de ómnibus.

    Un segmento amplio de la población se queja del desabastecimiento de
    alimentos y de los precios por las nubes. “Nadie entiende que ahora que
    Cuba puede comprar comida en Estados Unidos, los mercados estén vacíos”,
    indica Rosa, ama de casa que merodea por los estantes de Ultra, una de
    las grandes tiendas por divisas de la capital.

    Según un artículo reciente de Juan Almeida en Martí Noticias, en una
    pesquisa periodística realizada entre empresarios extranjeros radicados
    en Cuba, hay una estrategia silenciosa del régimen de reducir las
    compras de alimentos y mercaderías en Estados Unidos como forma de
    presionar al lobby de comercio estadounidense en pos de forzar una
    campaña más enérgica para derogar el embargo.

    Casi diez meses después, en Cuba no se palpan demasiados beneficios tras
    el 17-D. La autocracia verde olivo sigue sin implementar una hoja de
    ruta que favorezca a los trabajadores privados, a quienes supuestamente
    van dirigidas las medidas de Obama.

    La sinuosa política oficial despierta resquemor y desconfianza entre los
    cubanos de a pie. “Antes, el Gobierno se la pasaba quejándose que no
    podíamos acceder a internet por culpa del bloqueo. Ahora empresas
    estadounidenses ofertan internet gratis para los cubanos y el Estado
    dice que ellos prefieren encargarse del asunto. Sólo les interesa
    explotar a los cubanos con precios exagerados e impuestos abusivos”,
    comenta Reinier, sentado en una acera bajo el sol en la Calle 23 del
    Vedado, mientras intenta comunicarse por IMO con sus parientes de la
    Florida.

    A pocos metros, Diosbel, espera en una oficina de Havana Tour para
    comprar un pasaje a Miami. “Todos pensábamos que después del 17 de
    diciembre los precios de los boletos de avión iban a bajar. El vuelo a
    Miami cuesta tan caro como a Colombia. Y del ferry el gobierno no da
    noticia. Están diciendo que empresas de correo de Estados Unidos van a
    hacer negocios con Correos de Cuba. ¿Para qué? Si estos sinvergüenzas
    solo permiten el envío de un kilogramo y medio y si te pasas, cada kilo
    te lo cobran a 20 cuc. El restablecimiento de relaciones no ha traído
    nada bueno a los cubanos”, dice molesto.

    En La Habana las opiniones están divididas. Algunos creen que para 2016
    será inexorable abrir espacios y mejorar las condiciones de vida de
    aquellos cubanos que desayunan solo café y no reciben divisas.

    Otros son más pesimistas. Y aseguran que el régimen no va mover fichas
    hasta que los americanos levanten el embargo. Y si en algo es experto el
    régimen es en la inercia.

    Source: ¿En qué se han beneficiado los cubanos después del 17-D? ::
    Diario las Americas :: Cuba –
    www.diariolasamericas.com/4847_cuba/3394878_relaciones-cuba-eeuu-ivan-garcia.html

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