Prostitution in Cuba
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    El ‘hombre nuevo’ cubano que roba en Miami para gastar en La Habana

    El ‘hombre nuevo’ cubano que roba en Miami para gastar en La Habana
    Se calcula que en los últimos 20 años, delincuentes cubanos han robado
    más de 2.000 millones de dólares a empresas y contribuyentes de Estados
    Unidos.
    FRAUDE | 12 de Octubre de 2015
    LA HABANA.-IVÁN GARCÍA
    Especial

    Todavía en Guanabacoa, municipio ubicado al este de La Habana, se
    escuchan historias de Gilberto Martínez Suárez, alías Gilbert Man, con
    una pizca de mito, exageración y mucho de realidad.

    El mediocre reguetonero sacudió a Guanabacoa con sus habituales fiestas
    en un chalet remozado en tiempo récord, propinas generosas en bares y
    paladares privadas, orgías monumentales y llamativos autos.

    “Como cantante de reguetón la verdad que no sonaba. Pero todas las
    muchachas nos quedábamos con la boca abierta cuando pasaba en carros que
    sólo se ven en las películas americanas. El hombre parecía de otro
    planeta, con el cuello repleto de cadenas y gargantillas de oro”,
    recuerda Giselle, estudiante universitaria.

    Liudmila, jinetera que se dedica a cazar clientes en discotecas
    habaneras, rememora: “Una noche vinieron unos negros grandísimos a
    contratarme para una fiesta a toda mecha. Me dijeron que buscara a
    cuatro o cinco chicas que estuvieran súper buenas. Tres días después nos
    llevaron a la casa de Gilbert Man. El tipo nos pagó 200 cuc a cada una
    para que bailáramos desnudas”.

    Si usted indaga entre los vendedores de marihuana y cocaína en La Habana
    nocturna, casi todos coinciden que “el Gilbert estaba fuera del nailon.
    El Man gastaba más de mil chavitos en polvo y yerba todos los fines de
    semanas”, señala un expendedor clandestino de estupefacientes en la
    parte vieja de ciudad.

    En el invierno de 2015, un desmesurado operativo de la policía cubana
    detuvo a Gilbert Man en su casa de Guanabacoa. Según comentaron
    extraoficialmente, el reguetonero era buscado por las autoridades
    estadounidenses por lucrar con tarjetas de créditos falsas, robos de
    identidades y falsificación en dos condados de la Florida.

    Dicen que con el dinero defraudado se construyó una llamativa mansión en
    Guanabacoa, adquirió cuatro automóviles y gastó el dinero a mano llenas.
    Le gustaba hacerse notar.

    Modernos Frankesteins

    La revolución del barbudo Fidel Castro, en su intento de erigir una
    sociedad diferente, barrió con las lacras del pasado. Casinos,
    prostíbulos y drogas fueron aniquilados por las leyes del nuevo gobierno.

    No solo el régimen verde olivo se alió a una ideología estrafalaria.
    También pretendió crear un hombre nuevo. El comunista argentino Che
    Guevara lo definió como “una maquina fría e implacable de matar yanquis
    en cualquier rincón del mundo”.

    Por eugenesia ideológica, a estos hijos de la revolución se les
    extirpaban las emociones. La lealtad a Fidel Castro era sagrada. Cual
    modernos Frankesteins, no trabajaban por estímulos materiales, no tenían
    creencias religiosas -la iglesia es el opio de los pueblos, decían- y el
    aguardiente y la rumba eran vicios de vagabundos.

    Desde luego, el experimento no cuajó. Lo que quedó de esa hornada es una
    caterva de embusteros que como papagayos repiten cualquier lema y
    aparentan fidelidad a la ‘causa revolucionaria’, mientras roban en sus
    puestos de trabajo.

    Cuando se marchan de la Isla, siguen comportándose y actuando con el
    doble rasero aprendido en Cuba. Y que puede resumirse en robar, mentir y
    trepar en la escalera social pisoteando al prójimo.

    Este año, un equipo periodístico del periódico Sun Sentinel documentó,
    en un meticuloso reportaje de investigación, cómo varias organizaciones
    delictivas de cubanos residentes en Estados Unidos desfalcan al erario
    público.

    Ya sea estafando al Medicare, planificando accidentes de tránsito para
    timar al seguro o cultivando marihuana. Según el periódico floridano, el
    9% de los delitos de tráfico de marihuana y estafas a programas
    federales lo cometen delincuentes cubanos.

    Luego de su investigación, el diario llegó a la conclusión que existe
    una puerta giratoria que permite a los ladrones fácil acceso al país y
    una vía de escape segura hacia Cuba cuando se encuentran en peligro.

    Se calcula que en los últimos 20 años, delincuentes cubanos han robado
    más de 2.000 millones de dólares a empresas y contribuyentes de Estados
    Unidos.

    Bajo la permisividad del régimen castrista

    En Cuba residen alrededor de 300 personas que han desfalcado a programas
    del Gobierno de Estados Unidos. Bajo la permisividad del régimen
    castrista, han montado negocios privados utilizando como testaferros a
    otras personas.

    Un abogado de la ONAT (Oficina Nacional de Administración Tributaria),
    oficina encargada de regular el trabajo particular, asegura que “en unos
    mil negocios dedicados a hospedaje, gastronomía y transporte -los más
    rentables- el dinero proveniente de Estados Unidos no tiene un estatus
    legal. Conozco paladares que desde hace dos años sólo reportan pérdidas
    y se mantienen funcionando. Son lavadores de dinero”.

    El dueño de una flota de cinco autos y tres jeeps, utilizados para
    transportar pasajeros, confiesa que el dinero de su negocio lo financia
    un pariente desde Miami. “Tanto él como yo vivimos de la renta del
    negocio. Todos los meses compro 6.000 ó 7.000 dólares y a través de
    mulas se los envío a Miami”.

    Cuando usted indaga sobre la legitimidad de ese dinero, el hombre se
    muestra evasivo. “Qué me importa a mí si el dinero es bien o mal habido.
    Me resuelve y puedo tener una vida decente en Cuba”.

    Aprovechando su excepcionalidad migratoria, delincuentes de origen
    cubano trafican con la Ley de Ajuste. Entre diciembre de 2009 y julio de
    2014, 14 personas fueron arrestadas en Miami bajo el cargo de
    conspiración por realizar matrimonios fraudulentos relacionados con
    delitos de inmigración vinculados a la Ley de Ajuste Cubano.

    Dicen que un tal Eduardo, que mide casi seis pies y en 1980 las
    autoridades carcelarias cubanas lo conminaron a marcharse por la vía del
    éxodo de Mariel, fue repatriado a Cuba tras ser declarado ‘excluible’,
    según el convenio de inmigración entre Cuba y Estados Unidos.

    El individuo regresó a la Isla hace siete años y hay quien afirma que
    sigue viviendo de las ilegalidades. Aunque la mayor parte del tiempo se
    la pasó tras las rejas, conoce cómo funciona la sociedad estadounidense.
    Comentan que una persona residente en Miami lo contrató “para enseñarles
    a varios venezolanos y centroamericanos el español que se habla en Cuba,
    gestualidad y particularidades de barrios habaneros. Después, esta gente
    viaja a la ‘yuma’ con carnet de identidad y papeles de aquí”.

    El ‘hombre nuevo’ cubano no se detiene. Sigue en acción para defraudar a
    América.

    Source: El ‘hombre nuevo’ cubano que roba en Miami para gastar en La
    Habana :: Diario las Americas :: Cuba –
    www.diariolasamericas.com/4847_cuba/3393453_fraude-cubanos-medicare-roban-eeuu-viven-cuba-ivan-garcia.html

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