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    A dónde fue a parar el programa del Moncada?

    ¿A dónde fue a parar el programa del Moncada?
    Las promesas hechas por Fidel Castro en su alegato La Historia me
    absolverá, son hoy día letra muerta
    viernes, julio 31, 2015 | Gladys Linares

    LA HABANA, Cuba. – La más reciente celebración del 62º aniversario del
    asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes ha provocado
    durante la semana comentarios y especulaciones, pues el Día de la
    Rebeldía Nacional ha sido una de las festividades más importantes para
    el gobierno castrista durante todos sus años en el poder.

    Después del golpe de Estado de Batista los tiempos eran convulsos y las
    protestas no se hacían esperar, pues los cubanos exigían el respeto a la
    Constitución del 40 y elecciones libres.

    Tras la huida de Batista en 1959 Fidel Castro ocupó la dirección del
    país y prometió elecciones en un corto plazo. Durante sus largos
    discursos, con sus promesas manipulaba a la población, que lo escuchaba
    esperanzada.

    El problema de “la tierra”

    En aquellos primeros años hablaba del programa del Moncada, incluido en
    La historia me absolverá, el alegato de autodefensa de Fidel Castro en
    el juicio por los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de
    Céspedes, que supuestamente se proponía resolver los problemas
    fundamentales del país, entre ellos “el de la tierra”. Para ello se
    promulgó la Ley de Reforma Agraria, y las grandes extensiones de tierra
    fueron expropiadas por el gobierno, a la vez que los campos pequeños
    fueron distribuidos entre los campesinos, para después integrarlos en
    cooperativas (granjas estatales donde estos vivían y cultivaban a cambio
    de un salario y alguna pequeña parte de los beneficios de la cosecha), y
    así casi toda la tierra pasó de hecho a manos del Estado.

    En el recién celebrado 11º Congreso de la Asociación Nacional de
    Agricultores Pequeños (ANAP), uno de los temas más discutidos fue el de
    los bajos precios que reciben del Estado (Acopio) los campesinos. Otro
    de los grandes problemas que presenta la agricultura es el gran
    latifundio del Estado, con más del 70 % de las tierras (plagadas de
    marabú) en su poder.

    En el 2012, en un intento por atenuar las dificultades en la
    agricultura, el gobierno emitió el decreto ley 259, por el que fueron
    entregadas en usufructo 1,4 millones de hectáreas a 150 000 agricultores
    privados, según cifras dadas por la Asamblea Nacional. Sin embargo, en
    el reciente evento de la ANAP se informó que a 43 000 usufructuarios se
    les rescindió el derecho al uso de la tierra. También se dijo que 320
    unidades básicas de producción cooperativa (UBPC) desaparecieron por
    ineficientes.

    También se reiteró la promesa de aumentar los precios de Acopio. Si esto
    se cumple, es posible que mejoren las ofertas en los Mercados
    Agropecuarios Estatales (MAE), según declararon algunos participantes en
    el evento.

    Pero estos años han demostrado que ni las UBPC ni el arrendamiento de
    tierras ociosas pueden por sí solos “reanimar” la agricultura. El marabú
    sigue reinando, y Cuba aún importa alrededor del 80 % de los alimentos
    que consume.

    Industrialización, otro “cuento chino”

    Otro de los planteamientos del programa del Moncada fue la
    industrialización del país. Para ello, y para tener el control absoluto
    de la economía cubana, en 1960 el gobierno creó la Junta Central de
    Planificación (JUCEPLAN), que años después fue disuelta sin haber
    logrado su objetivo.

    En 1969 la prensa nacional anunciaba: “Cuba se lanza este año a un
    esfuerzo decisivo para su desarrollo económico, que alcanzará un hito
    importante con la zafra de los 10 millones. Pero el crecimiento no se
    limitará al azúcar, ni se detendrá allí.” Pero la zafra fracasó, y
    sobrevino la debacle al descuidarse otros sectores de la economía. Como
    en otras ocasiones, la culpa recayó en el pueblo, y ciertos sectores
    fueron acusados de no querer trabajar.

    Por estos días les he preguntado a algunos qué opinan sobre la
    industrialización del país anunciada en el programa del Moncada. Las
    respuestas fueron variadas, pero todas pueden traducirse en la misma
    frase: “¿El qué…?” Durante todos estos años, la mala administración
    económica nos ha arrastrado a uno de los niveles de vida más bajos y nos
    ha ubicado en el tercer mundo.

    Cubanos desempleados y sin casa

    El programa del Moncada mencionaba también el desempleo. Sin embargo, en
    el 2012, el ministro de Economía, Adel Yzquierdo, manifestó al
    Parlamento que el recorte de empleados estatales sería de 170 000
    obreros y que las capacidades para los trabajadores por cuenta propia se
    ampliarían a 240 000 plazas. Pero no solo el desempleo golpea a la clase
    trabajadora. También la discriminación. Las mejores plazas van a parar a
    manos de ex miembros de las Fuerzas Armadas, militantes del partido
    comunista o de la UJC.

    El problema de la vivienda también se ha agudizado, sobre todo en la
    capital, donde los derrumbes ocurren a diario, frecuentemente con
    pérdida de vidas. Hay lugares, como la calzada de Diez de Octubre, que
    semejan zonas de guerra.

    Para nadie es un secreto que nuestras ciudades están llenas de barrios
    marginales, donde las personas viven en condiciones de insalubridad, con
    paredes de yagua o cartón tabla y la mayoría de las veces techos de
    zinc, sin agua potable, sin alcantarillado y sin instalaciones
    eléctricas. Durante años, el control del Estado sobre los materiales de
    construcción impidió a las familias emprender cualquier clase de
    reparaciones o mejoras en sus viviendas. Hoy, dichos materiales se
    venden por la libre… a precios exorbitantes.

    En noviembre de 2011 entró en vigor una ley que permitía la compra-venta
    de casas. Pero esto tampoco es algo que la mayoría de los cubanos pueda
    incluir en sus planes, aunque algunas jineteras se han beneficiado con
    esta opción gracias al aporte monetario de algún cliente.

    En cuanto a la educación, los desaciertos en la dirección de este
    Ministerio están entre las mayores causas de la crisis que mina nuestra
    sociedad. Los bajos salarios y las malas condiciones de trabajo
    obligaron a muchos profesionales a abandonar el sector, y el cierre de
    las escuelas formadoras de maestros conllevó a ubicar en las aulas a
    personas sin la preparación necesaria para educar.

    Dicho todo esto, es increíble que el 26 de julio de 1973, en el acto
    central en conmemoración del 20 aniversario del ataque al cuartel
    Moncada, Fidel Castro dijera: “Ningún programa económico y social se ha
    cumplido jamás en este continente como se ha cumplido el programa del
    Moncada. Con el devenir del tiempo y la propia lucha, se han superado
    con creces todas las esperanzas de entonces, y avanzamos hace rato más
    allá”. (sic)

    Source: ¿A dónde fue a parar el programa del Moncada? | Cubanet –
    https://www.cubanet.org/destacados/a-donde-fue-a-parar-el-programa-del-moncada/

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