Prostitution in Cuba
We run various sites in defense of human rights and need support to pay for more powerful servers. Thank you.
Translate
EnglishFrenchGermanItalianPortugueseRussianSpanish
Archives
Recent Comments

    Un Nobel para Raúl

    Un Nobel para Raúl
    O para Fidel, que esto del deshielo es hasta que Él quiera, por muy
    ocupado que esté con los quesos y la moringa
    lunes, julio 13, 2015 | Luis Cino Álvarez

    LA HABANA, Cuba. – James George Frazer lo hubiese citado en su libro
    La rama dorada: el anuncio del izamiento de las banderas cubana y
    norteamericana en las respectivas secciones de intereses convertidas en
    embajadas, por las desmesuradas expectativas que ha creado, está obrando
    como un exitoso acto de magia simpática.

    Es como si la modificación del rango de las sedes diplomáticas y el
    ondear de las banderas, por sí solos, bastasen para disipar todos los
    problemas.

    Primero bastó con las declaraciones y los estrechones de manos de los
    presidentes, las visitas de los senadores y las sonrisas de cortesía de
    Roberta Jacobson y Josefina Vidal. ¡Imagínese ahora que al fin habrá
    embajadas!

    Luego de tantas décadas de inmovilidad y desesperanza, son muchos los
    cubanos ilusionados que esperan se produzca el milagro y todo empiece a
    cambiar para mejor.

    Los más cándidos, los que en su avidez por los cambios se dejan
    deslumbrar por trucos de feria, están ilusionados con el servicio Nauta
    y las áreas wi-fi aunque la conexión sea lenta y siga siendo cara. Así
    se contentan, mientras siguen a la espera de que se llenen las vidrieras
    de alimentos y productos made in USA y lleguen los ferries y los aviones
    cargados de turistas norteamericanos ansiosos por derrochar sus dólares
    en playas, hostales, paladares tugurios más o menos folklóricos y
    jineteras y pingueros chapurreadores de un inglés de cheyennes de viejas
    películas de clase B.

    Es la corrida de los milagreros y los ilusionistas, los que esperan o
    tratan de hacer creer que el presidente Obama, en el tiempo que le queda
    en la Casa Blanca, con un Congreso mayoritariamente republicano, hará
    milagros dignos del Antiguo Testamento, y solucionará los problemas que
    no pudieron solucionar diez presidentes norteamericanos anteriores
    respecto al castrismo, que aunque hace agua por todas las vías, no acaba
    de diluirse, sino que se hace grumos.

    El milagrero mayor parece ser Obama al creer que con su buenísimo,
    paciente, complaciente y gradualista pensamiento mágico va a conseguir
    que la dictadura castrista poco a poco deje de serlo, y que los cambios
    económicos –si es que puede llamársele así a los parches y retoques que
    son los Lineamientos- traigan las libertades políticas y la
    democratización. Como si China y Viet Nam no bastaran para probar lo
    contrario.

    El bueno de Obama, por culpa de la resistencia que le hacen los
    republicanos, no adelantará mucho en el Obamacare y la reforma
    migratoria, y tampoco en el combate a los terroristas del Daesh, por
    mucho que los dé como casi aniquilados. Pero por el momento parece que
    sí consigue seguir, como un disc jockey de emisora radial de oldies,
    complaciendo las peticiones del general presidente.

    Va y hasta logra Obama el levantamiento del embargo, lo que queda de él,
    que todavía es bastante. Lo suficiente para servirle de pretexto para la
    gritería al castrismo y su claque de camaradas solidarios. Y también la
    devolución de la base de Guantánamo, que ojala antes de devolverla,
    tengan la precaución de desmantelar hasta los cimientos la cárcel para
    talibanes, no vaya a ser que la utilice el MININT para encerrar a
    disidentes, ahora que interpretan que los yanquis les pusieron la luz
    verde para deshacerse de ellos.

    ¡Y todavía hay algunos que esperan que el régimen castrista deje de
    violar los derechos humanos!

    Más allá de las declaraciones difusas, qué puede hacer el gobierno
    norteamericano por las Damas de Blanco y los opositores cubanos, tan
    ocupado como está en monitorear las cámaras de vigilar policías para que
    no apaleen o maten a otro afroamericano.

    Y ni hablar de la Unión Europea, donde ya reconocieron que el tema de
    los derechos humanos de los cubanos puede esperar. Mientras, están
    dispuestos periódicamente a reunirse con los representantes del régimen
    castrista para discutir de derechos humanos, o mejor dicho, de cómo
    interpretarlos. Y nada de reunirse con los disidentes cuando viajan a La
    Habana para intercambiar cumplidos con los capitostes de la dictadura.

    Con tanto milagro en el ambiente, va y hasta le da la Academia Sueca el
    Premio Nobel de la Paz a Raúl Castro –o a Fidel, que esto del deshielo
    con los yanquis es hasta que Él quiera, por muy ocupado que esté con los
    quesos y la moringa. A Obama no le pueden dar el Premio por segunda
    vez. El presidente colombiano Juan Manuel Santos, que no logra llevar a
    buen puerto -¡qué va a lograrlo!- las negociaciones con los
    narcoguerrilleros de las FARC-EP y no tiene muchos milagreros que lo
    propulsen, se queda corto ante los premiadores de Estocolmo. Y no se lo
    van a dar a Putin ni a Netanyahu. Así que no asombraría si el Nobel va a
    dar a manos del general presidente.

    Hay los que no esperan milagros, sino que se aprovechan de los ingenuos
    que creen en supercherías y señuelos. Los mandarines verde olivo, que ya
    sacaron cuentas de los beneficios que pueden sacar del pragmatismo
    yanqui si mueven ficha y ceden solo lo necesario, más en el discurso que
    en otra cosa, saben muy bien lo que se traen entre manos y el mejunje
    que resultará cuando la elite heredera agarre el timón y se encargue de
    administrar la piñata mientras aterrizan suavecito en el capitalismo.

    También saben bien lo que se traen entre manos los anticastristas
    arrepentidos Carlos Saladrigas, Alfie Fanjul, los lobistas del
    Engagement y los inversionistas que ya se preparan para convertir a Cuba
    en una maquiladora gigante, con la mano de obra más barata, sumisa y sin
    derechos que exista.

    Es sabido, lo dijo alguien: la economía no tiene corazón. Y en ella, por
    mucho que le pese admitirlo a algunos, no son frecuentes los milagros.
    Miren el caso de Grecia.

    luicino2012@gmail.com

    Source: Un Nobel para Raúl | Cubanet –
    http://www.cubanet.org/destacados/un-nobel-para-raul/

    Tags: , , , ,

    Print Friendly

    Leave a Reply

    Your email address will not be published. Required fields are marked *