Prostitution in Cuba
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    La corrupción policial en Cuba es una plaga

    La corrupción policial en Cuba es una plaga
    Camioneros y taxistas particulares son de los que más sufren la
    extorsión de la policía en Cuba. Prostitutas y travestis también
    soportan el pillaje policial, pero de otra manera
    LA HABANA.-IVÁN GARCÍA
    Especial

    El futuro de Sergio, oriundo de un remoto caserío del oriente de la
    Isla, era labrar la tierra, beber ron peleón y rezar para que los
    vientos furiosos de un huracán no barrieran su bohío de tablas y techo
    de guano.

    “Después que terminé la secundaria me dediqué a desmochar palmas.
    Entonces me enteré de un curso de formación de policías en La Habana,
    donde nadie quiere ser guardia. En año y medio ya estaba vestido de azul
    y patrullando las calles de la capital”, recuerda Sergio.

    Confiscaban y se robaban lo confiscado

    A fines de los años 80, con el aumento de la delincuencia, prostitución,
    drogas y el mercado negro en La Habana, Fidel Castro decidió enrolar en
    la policía a miles de jóvenes orientales, quienes en ese llamado vieron
    una forma de escapar de la miseria y el servicio militar.

    “Durante catorce años fui policía en La Habana. Comencé haciendo rondas
    a pie en el municipio 10 de Octubre. Luego pasé un cursillo e ingresé en
    patrullas. Oficiales con muchos años de experiencia me contaban que en
    1970-80 eran raros los casos de corrupción policial en Cuba. Pero cuando
    a mediados de los 90 comencé a patrullar, lo insólito era no recibir
    coimas de jineteras y personas dedicadas a negocios ilegales o por
    extorsionar a taxistas particulares”, dice.

    Y cuenta que existía un modo de operar predeterminado. “Todas las
    noches, mi compañero de patrulla y yo hacíamos rondas en las
    inmediaciones del matadero de reses en Lawton, para coger a personas que
    hurtaban y traficaban con carne de res. El plan era sencillo. Cuando los
    cogía con las manos en la masa, los dejábamos ir y nos quedábamos con la
    mercancía. A veces también nos daban dinero, pues el tráfico de carne de
    res es sancionado hasta con 10 años de prisión”.

    Después, con cincuenta o cien libras de carne de res en el auto, Sergio
    y su compañero se llegaban a un restaurante administrado por un amigo.
    “El hombre pesaba la carne y nos pagaba. Las patrullas suelen pescar a
    los que roban en mataderos, almacenes de víveres, fábricas de tabacos, o
    en el puerto y el aeropuerto, donde el robo es a todo tren”, confiesa.

    Soborno de los jefes superiores

    Desde hace unos meses, Sergio se licenció de la policía y montó una
    tarima de vender viandas en un barrio habanero. “Ya estaba quemado.
    Muchos ojos arriba de mí. Tenía jefes y superiores que me acosaban. No
    por ser corrupto, sino porque no les daba lo suficiente”.

    Camioneros y taxistas particulares son de los que más sufren la
    extorsión policial en Cuba. “Es una plaga. Ahora la licencia de
    conducción se rige por puntos. Cada multa representa una pérdida de
    puntos que termina por derogar la licencia. Ellos lo saben. Y están a la
    caza de cualquier violación para que te veas comprometido a sobornarlos.
    Es muy fácil pillarte”, señala Ricardo, taxista.

    Y explica que la mayoría de los ‘almendrones’ tienen piezas robadas o
    adulteradas. “Hay policías de tráfico que cuando te piden los papeles y
    tú les das 5 cuc [moneda convertible, equivalente al dólar dentro de
    Cuba] lo aceptan. Otros te dicen que ellos también tienen que mantener
    una familia y debes aflojarles una ‘bomba’ (20 cuc). Y estos
    sinvergüenzas les avisan a otros y les dan tu chapa, pues saben que uno
    suelta dinero. A la hora de pasar la revisión técnica del vehículo, con
    billetes se resuelve cualquier inconveniente”, expresa Ricardo.

    Testimonio de un periodista español

    Un periodista español que con frecuencia visita La Habana también ha
    sido testigo de la corrupción policial. “Una noche manejaba pasado de
    tragos por El Vedado, y cerca del hotel Riviera, me paró un coche de la
    policía. Un amigo cubano que iba conmigo me dijo, ‘déjame hablar a mí’.
    Le propuso 20 euros. Y la patrulla, un hombre y una mujer, nos dijo que
    fuéramos a una calle más oscura, pues en ese sitio existían cámaras de
    seguridad. Le di el dinero y además le compré dos cajetillas de
    cigarrillos y seis latas de refresco. Me dejaron su teléfono por si
    tenía algún problema. Otro día estaba haciendo una crónica sobre la
    prostitución y viajaba en el auto con tres jineteras. Cuando salía de
    una playa que hay en Baracoa, cerca del Mariel, en un punto de control
    me pararon. Dejaron retenidas a las chicas bajo el cargo de acoso al
    turista y prostitución. Con 40 euros se resolvió el problema”.

    Desde hace veinticinco años, Nicolás se dedica al juego ilegal y de
    primera mano conoce la extorsión policial. Es dueño de un ‘burle’ (casa
    de juego) en un barrio marginal donde corre mucho dinero.

    “No levantan cargos, se llevan la plata”

    “Todas las semanas, al Jefe de Sector (policía encargado de un distrito)
    le doy un billete. El tipo me avisa cuando el DTI (Departamento Técnico
    de Investigación Policial) está haciendo redadas. A veces, algunos
    vestidos con uniforme hacen una requisa para obtener dinero. Yo les
    llamo rateros. No te levantan cargos ni te ponen multas. Solo se llevan
    la plata”, apunta Nicolás.

    Prostitutas y travestis también sufren el pillaje policial, pero de otra
    manera. “Me han detenido a la salida de una discoteca y me han amenazado
    con llevarme a la unidad para abrirme un expediente por prostitución.
    Entonces me acuesto con ellos y me dejan tranquila”, subraya Ainoa.

    A Joan, travesti que se prostituye en una céntrica calle, en días
    alternos, un oficial de la policía lo recoge en su moto y lo lleva a un
    descampado y allí tienen sexo. “Después me dice ‘cabrón, yo sé que tú
    haces dinero’ y me pide que lo invite a merendar. Es un chantaje y yo lo
    acepto. Porque me dedico a putear y el tipo me protege”.

    Source: La corrupción policial en Cuba es una plaga :: Diario las
    Americas :: Cuba –
    http://www.diariolasamericas.com/4847_cuba/3222833_corrupcion-policial-cuba-regimen-cubano.html

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