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    Cuál es el papel de la Policía? ¿Preventivo, coercitivo, represivo?

    ¿Cuál es el papel de la Policía? ¿Preventivo, coercitivo, represivo?
    ALICIA FERNÁNDEZ | La Habana | 12 Jun 2015 – 8:37 am.

    Boteros, prostitutas y negros se quejan de los abusos de poder de
    algunos agentes.

    ¿Cuál debe ser el papel de la PNR? ¿Preventivo, coercitivo, represivo?
    Cuando se habla de la Policía Nacional Revolucionaria, muchos habaneros
    muestran miedo, porque no recuerdan historias positivas que contar.

    Otros se quejan de que, lejos de perseguir delincuentes, los agentes
    hagan de los negros, los adolescentes, las prostitutas, los boteros que
    no son sus “amigos”, sus principales objetivos.

    Este es un fenómeno del que no existe estadística oficial alguna. El
    Gobierno suele presentar a las fuerzas del orden como ejemplos de
    integridad. La observación diaria es el único método para saber qué está
    sucediendo en la calle.

    “No hay nada con lo que pueda probar esto que te cuento, pero a nosotros
    no nos hace falta conocernos unos a otros. Basta con tener un contacto
    aquí o allá para conseguir que no vuelvas a ser persona”, comenta un
    policía que pide permanecer en el anonimato.

    “Es una red relaciones. Llámalo mafia o como quieras, pero una vez que
    entras no puedes salirte”, añade.

    “El otro día mismo pensé que habían resuelto un robo a una vecina y se
    lo anuncié de modo informal. ¿Sabes que pasó? La llamaron para decirle
    que iban a archivar su caso, cuando yo sé que lo habían resuelto.
    Entonces me pregunto, ¿qué carajos estoy haciendo aquí?”, se queja.

    “El robo de mi vecina es un hecho de menor importancia. Si roban en
    alguna tienda, en algun mercado o Cadeca (Casa de Cambio de moneda), la
    cosa es diferente porque es del interés del Estado”, critica el policía.

    La experiencia de algunos es que los policías bienintencionados no
    existen. Sin embargo, los hay.

    Elvira, profesora de una escuela nocturna de idiomas, relata que ella
    conoció a un policía con ganas de superarse. “Pero caía atravesado. Un
    día uno de sus compañeros lo acusó de tratar con jineteras y puso como
    prueba que estaba estudiando inglés”, relata.

    “Cuando ellos llegan a la escuela es porque los obligan a pasar el curso
    por un interés especial. Y nos obligan a nosotros a reducir la matrícula
    para incluirlos”, añade.

    La ‘fauna’ del Parque Central

    “Mira, ser puta no es problema para mí. Eso fue lo que me tocó y no me
    va mal”, dice Chichi, de los Sitios. “Pero si alguien sospecha que te
    cuento sobre la movida, más nunca me levanto. El jefe de sector me ponía
    el dedo encima, hasta que lo dejé pasar a mi casa. Ese día se le quitó
    todo”.

    “Yo tengo un valor agregado, soy negro y diseñador. Pero la mayoría de
    los negros no somos diseñadores. ¿Tu sabes cuántas veces me ha parado la
    policía en el Parque Central? No te podría decir porque he perdido la
    cuenta”, declara AN, como prefiere firmar algunos de sus trabajos.

    El Parque Central es una fauna donde los perros sin bozal de la Policía
    especializada son los protagonistas de la persecución de marginales,
    gays y travestis de la zona.

    “Es como si les dijeran ‘todos los negros son delincuentes’, ‘los
    habaneros son el enemigo’, ‘orientales de toda la nación, uníos’”, dice
    Mercedes, en referencia a que muchos efectivos de la Policía en la
    capital han sido trasladados desde provincias del Oriente de la Isla.

    Mercedes es una abuela desvelada por la seguridad de su nieto. “Lo
    tenemos que dejar salir, imagínate, pero no es fácil. La Policía no cree
    en pelados de moda, ni en que la adolescencia es rebelde y maleducada
    por mucho que uno haga en la casa”, señala.

    ¿Dónde está escrito que los policías no pagan taxis?

    “El otro día iba montada en un taxi y sentí vergüenza de la cantidad de
    veces que el botero pidió perdón a la Policía en el Parque Central por
    un error que no había cometido”, dice una pasajera habitual del trayecto
    Guanabo–Habana– “¿Es que los hombres cubanos han perdido la vergüenza?”.

    ¿Pero qué hubiese pasado si no pedía perdón? ¿Si el policía no se
    hubiese condolido de su rostro de humillado o no hubiese sentido que la
    disculpa era sincera?

    La multa por hacer una parada transitoria, incluso donde está la señal
    que permite hacerlo, podría haber sido de 12 puntos, con la consecuencia
    debida, suspensión de la licencia.

    “La apelación es una opción, pero te meten en un peloteo del que nunca
    sales y cuando vienes a ver es mejor pedir perdón y ya”, dice un botero.

    En el punto de control de la entrada del túnel de Habana del Este es muy
    extraña la ocasión en que no hay un grupo de policías. Dos trabajando y
    el resto o conversando o tratando de montarse en un taxi.

    Marta cuenta cómo un policía paró el taxi en divisa que la traía del
    aeropuerto. “Nos paró y tanto el taxista como yo pensamos que sería para
    poner una multa. Pero no; se montó, sin dejar que diéramos nuestra
    aceptación, para que lo adelantáramos hasta la entrada de su casa. No
    nos dejó reaccionar”.

    Esos son los choferes de la empresa Cubataxi, que son mucho menos
    acosados que los boteros. Algunos de estos últimos aseguran que han
    llegado a recoger a varios agentes en un día.

    “Si no le paro me ponen el dedo encima”, dice un botero de la ruta
    Alamar-Habana para referirse al abuso de poder de la Policía. “En ese
    punto de control se conocen todos. Si no recoges a uno de ellos o les
    exiges el dinero, dejan tu chapa y después no hay quien trabaje porque
    te empiezan a parar por cualquier detalle”.

    “Han subido tanto la parada, que no basta con una merienda como antes.
    Ahora mientras más das, más te recuerdan”, dice el dueño de una flotilla
    de “pisicorres”.

    “Yo se lo digo a mis choferes, ‘no inventen tanto, suelten el money y
    sigan pa lante, que con ellos no hay quien pueda’”.

    Algunos choferes retuercen la mirada o maldicen antes de parar. Otros
    los saludan como si fueran amigos y otros son “amigos”.

    “Yo siempre dudo de esas amistades. Esa gente no son amigos de nadie”,
    advierte un botero de la ruta Santiago de la Vegas–Habana.

    “¿Y quién dice que no tenemos que pagar?”, pregunta una policía de
    Tránsito. “En las guaguas no pagamos porque está estipulado así por el
    Estado, y es hasta el quinto policía que se monta en la misma guagua. Si
    somos seis, ese paga. En los taxis tenemos que pagar”.

    Source: ¿Cuál es el papel de la Policía? ¿Preventivo, coercitivo,
    represivo? | Diario de Cuba –
    http://www.diariodecuba.com/cuba/1434094622_15098.html

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