Prostitution in Cuba
We run various sites in defense of human rights and need support to pay for more powerful servers. Thank you.
Translate
EnglishFrenchGermanItalianPortugueseRussianSpanish
Archives
Recent Comments

    El turismo en busca de sexo gana grandes espacios

    El turismo en busca de sexo gana grandes espacios
    Ni siquiera les llama la atención que dos hermanos gobiernen desde hace
    casi seis décadas. Lo suyo es disfrutar de la playa, divertirse. Por
    supuesto, los hay más sórdidos que pagan un puñado de dólares por
    acostarse con una adolescente menor de quince años.
    CUBA | 18 de Mayo de 2015
    LA HABANA.-IVÁN GARCÍA
    Especial

    Apoltronado en una butaca de cuero en el lobby del hotel Saratoga, justo
    en el corazón de La Habana, Arthur, periodista free lancer de
    Massachusetts, observa atento la bóveda acristalada que cubre parte del
    salón y lentamente bebe una cerveza Heineken.

    De fondo, un pianista con más oficio que talento, intenta tocar con
    decencia el tema del filme Casablanca. Varios huéspedes navegan por
    internet y beben mojitos a granel.

    Arthur, especialista en autos, se siente en una nube. En un español
    impecable y ajeno a los precios de infarto del restaurante, dice que le
    encanta La Habana. “Mi abuelo trabajó para la empresa ATT en los años
    50. En mi casa se hablaba de Cuba como si fuera un cuento de hadas. Ayer
    caminé por las calles de la ciudad. Es cierto que hay muchas
    edificaciones ruinosas y la urbe está sucia y tiene mala pinta. Las
    conexiones a internet son demasiado lentas y el servicio hotelero es de
    regular a malo. Pero la gente con la que hablé es de cinco estrellas. La
    Habana es una ciudad distinta. Hasta las comidas saben diferentes”.

    El reportero estadounidense quiere escribir una historia sobre el club
    cubano de Harley Davidson y tantea la posibilidad de comprar un Dodge
    Desoto de 1950 en buen estado técnico. “Era el automóvil que usaba mi
    abuelo en La Habana”.

    Turistas como Arthur son el prototipo de los que están visitando la
    isla. A pocos les interesan si los derechos políticos de los cubanos son
    coartados o no por el régimen.

    Ni siquiera les llama la atención que dos hermanos gobiernen desde hace
    casi seis décadas. Lo suyo es disfrutar de la playa, comprar Habanos,
    fotografiar coches viejos y aprender a bailar salsa.

    Por supuesto, los hay más sórdidos. Como algunos vejetes canadienses o
    españoles, que pagan un puñado de dólares por acostarse con una
    adolescente menor de quince años.

    En un bar de la bulliciosa calle Obispo, donde los usuarios tienen que
    hablar a gritos, debido a la música que toca un cuarteto sonero y el
    escándalo de un grupo de británicos ebrios, que en una pantalla plana
    siguen un partido del Chelsea, dos italianos en camiseta y bermuda
    pactan con un proxeneta el precio final de un par de chicas.

    El tipo va pasando las fotos en su móvil inteligente y los turistas
    asienten. En cualquier discoteca, bar o en el malecón, es muy simple y
    barato ligar jineteras de cuerpos esculturales.

    Junior, un chulo del barrio marginal de Colón, asegura que su negocio
    está en alza. “El 70% de los turistas viaja a Cuba a cuadrar ‘jevitas’ o
    ‘pingueros’. Tengo catálogos de niñas que son verdaderos ‘mangos’
    (ricura). Los precios fluctúan según el momento y la calidad de la
    ‘pieza’: entre 40 y 70 dólares. Si los americanos vienen en manada, las
    tarifas de las jineteras se elevarán. El Gobierno no posee
    infraestructura suficiente para ofrecer un servicio de primera a los
    turistas, pero te puedo asegurar que las putas no van a faltar”.

    También existen visitantes como el peruano Jean Carlos. Con una boina
    verde olivo calada hasta las orejas, recorre museos para empaparse de la
    historia de la revolución y espera viajar a Santa Clara, 300 kilómetros
    al este de la capital, a conocer el mausoleo del Che Guevara.

    Erasmo, empleado de un hotel habanero, afirma que “son minoría los
    turistas interesados por nuestras condiciones de vida y nuestro
    extravagante sistema. Lo que más abunda son matrimonios de jubilados a
    quienes solo les interesa tomar sol y bañarse en el mar. Pero no faltan
    los puteros incorregibles, que nos ven como una Tailandia del Caribe.
    También te encuentras con personajes en busca de negocios serios o
    aventureros que prefieren las ilegalidades. Y están los nostálgicos, que
    todavía piensan que Cuba es un faro de rebeldía y recorren sitios de
    propaganda revolucionaria o pagan cien dólares por montarse en una
    limusina que utilizó el comandante”.

    Sergi, catalán, ha visitado la isla una docena de veces. “Me cuesta
    definir qué es la marca Cuba. ¿Grandes bolsones de pobreza? Puede ser,
    aunque nunca al nivel de Bombay o Rio de Janeiro. ¿Ron, tabacos y
    mulatas? Creo que es mito publicitario. El ron de Guatemala o Nicaragua
    ahora mismo es mucho mejor que el cubano. Y el tabaco dominicano me
    parece superior. Hay mulatas que están para chuparse los dedos, pero
    también las encuentras en Venezuela o Brasil, a precios equivalentes. En
    un tiempo, la marca España era su equipo de fútbol. Ahora es el jamón y
    la crisis económica. Me parece que la marca indeleble de Cuba es Fidel
    Castro”.

    Y mientras bebe un daiquirí con ron blanco en el Sloppy’s Joe, añade:
    “Es que en ninguna sociedad de la era moderna dos hermanos han gobernado
    por tanto tiempo”. Puede que lleve razón.

    Source: El turismo en busca de sexo gana grandes espacios :: Diario las
    Americas :: Cuba –
    http://www.diariolasamericas.com/4847_cuba/3108176_el-turismo-en-busca-de-sexo-gana-grandes-espacios.html

    Tags: , , , , , , ,

    Print Friendly

    Leave a Reply

    Your email address will not be published. Required fields are marked *