Prostitution in Cuba
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    Regresan los prostíbulos a La Habana

    Regresan los prostíbulos a La Habana
    Sexo ocasional y barato para cubanos. Los “mataderos” se encuentran en
    cualquier barrio
    miércoles, febrero 11, 2015 | Ernesto Pérez Chang

    LA HABANA, Cuba. -En casi todos los barrios de La Habana existe al menos
    un “matadero”. Incluso en los municipios más populosos como Habana Vieja
    o Centro Habana la cifra pudiera ser altísima. No se trata de lugares
    donde se sacrifican animales, sin embargo, los “oficios” y prácticas que
    en ellos se realizan los vuelven muy semejantes al universo de los
    matarifes.

    Muchos cubanos conocen el término “matadero”. En el argot de la
    prostitución así se identifican las viviendas cuyos dueños, de modo
    clandestino, alquilan al menos una habitación para que las parejas
    puedan “matar la jugada”, lo que traducido al castellano sería algo así
    como “tener sexo ocasional a cambio de dinero”.

    El negocio de “matar la jugada”

    Sin embargo, la palabra “matadero”, en el mismo ámbito del comercio
    sexual, también ha pasado a identificar algunos prostíbulos
    relativamente baratos, un nuevo tipo de negocio que ha nacido del estado
    de miseria que sufre la totalidad de los barrios marginales.

    Algunos de estos “nuevos mataderos” se han vuelto muy populares. Mucho
    más entre los jóvenes, algunos incluso menores de edad. En sus
    conversaciones, las referencias a “La Finca”, en la localidad de Las
    Guásimas; el “Matadero de Pura”, en el callejón del Reparto Eléctrico; o
    el “Matadero del Chino, en Párraga (todos en el municipio Arroyo
    Naranjo) son temas muy recurrentes. En estos lugares, que funcionan bajo
    la máscara de fiestas o bailables privados, la principal atracción son
    las muchachas, la mayoría menores de 18 años, que venden sus cuerpos por
    precios que no rebasan los 5 dólares la hora y, algunas veces, toda la
    noche.

    Un adolescente de 17 años que, como muchos de su edad, abandonó los
    estudios por manejar un coche de caballos para el transporte de
    pasajeros en el Reparto Eléctrico, accedió a conversar con nosotros.
    Aunque no le teme a que su nombre aparezca en Cubanet, sí nos advierte
    que, de revelar su identidad, pudiera verse enredado en problemas muy
    graves con las personas que administran el negocio de los “mataderos”,
    también muy vinculado con el mundo de los juegos de interés, las armas
    de fuego y las drogas:

    “Es como ir a una fiesta. Ponen música, se juega billar o dominó, todo
    por dinero. La entrada son 3 fulas [dólares]. Si lo que quieres es ir a
    ‘matar’ [tener sexo], entonces vas para atrás donde están los cuartos o
    te empatas con algunas de las niñas que están por ahí. Todas están en
    eso. […]. No les pagas a ellas. Eso tú lo cuadras con el Perro […]. El
    Perro es como el chulo. Él te dice ‘tanto’ y entonces si a ti te cuadra,
    bien, si no, le dices lo que tú quieres.”

    “Si no te cuadra ninguna de las niñas, él te enseña fotos de otras y te
    las llama. Si no es para ese día, entonces para otro, pero él te busca
    lo que tú quieres. Pero por eso te cobra más. […] Entre 10 y 15 fulas,
    no más, a no ser que sea un yuma [extranjero] pero ahí no van muchos, a
    veces un italiano o un español. Eso es para cubanos. Por cualquier niña
    de las que están allí no te pueden pedir más de 5 fulas. Pero todas las
    jevitas son lindas. […] Yo a veces me las he llevado por 1 fula, porque
    les he llevado socios que pagan bien porque les gusta una jevita de aquí
    mismo del reparto y el Perro se las cuadra, entonces me lleva suave, no
    como a los demás.”

    En la parte de alante de la casa solo se juega y la gente baila. Si
    llega la policía, todo parece una fiesta. Pero ahí no va la policía.
    Todo el mundo sabe lo que hay pero nadie se mete. Ahí corre dinero. De
    todos modos, lo mejor está en la parte de atrás. Se fuma de todo. […]
    Allí hay varios cuartos y en el pasillo siempre hay jevitas invitándote,
    toqueteándote, se pasa rico hasta las 4 o 5 de la mañana. […] Yo no te
    voy a decir mentira, yo voy todos los fines de semana. Reúno el dinero y
    voy como todo el mundo de por aquí. Pero sí sé de “brothers” que van
    todos los días. Vienen aquí, cochean todo el día, hacen 5 fulas y se van
    directo para allá. No comen ni nada, están flacos del hambre que pasan
    porque solo viven para estar metido en el matadero toda la noche. Eso te
    mata, te envicia.”

    “Cuando cumplí quince años mi papá me regaló 20 fulas y me llevó al
    matadero de El Chino, porque él no quería que nos vieran en el del
    callejón [del Eléctrico]. En el callejón todas las chamaquitas son de
    por aquí, incluso de mi edificio y de la escuela. […] Después dejé la
    secundaria y me puse a cochear pero yo no me gasto todo en el matadero,
    ni fumo ni juego. Lo mío son las jevitas, vacilarlas”.

    La mácula detrás del vicio

    A pesar de que en estos “mataderos” son frecuentes las riñas, los hechos
    de sangre y el abuso a menores de edad, temiendo a las represalias nadie
    se atreve a establecer una denuncia ante las autoridades. Incluso
    pudiera asegurarse que existe un alto grado de complicidad entre muchos
    de los habitantes de estos barrios marginales donde comienza a estilarse
    que los padres regalen una sui generis “iniciación sexual” a su hijo
    adolescente y donde hay familias completas que viven de la explotación
    sexual de las hijas o que se benefician de algunos de los servicios
    secundarios que se ofertan en tales tugurios.

    Buena parte del alcohol que se consume en los mataderos se produce en
    pequeñas destiladeras ocultas en los garajes de las viviendas aledañas.
    En algunas granjas y fincas agrícolas, supuestamente de “autoconsumo”,
    así como en terrenos apartados y patios traseros, en varias ocasiones
    han sido detectados considerables cultivos de marihuana.

    En un país donde el salario promedio no es capaz de garantizar la más
    elemental sobrevivencia y los individuos deben adoptar estrategias de
    salvación en los límites entre lo humano y lo brutal, la cadena de
    dependencias que se establece alrededor de los mataderos sin duda se
    torna indestructible.

    Source: Regresan los prostíbulos a La Habana | Cubanet –
    http://www.cubanet.org/destacados/regresan-los-prostibulos-a-la-habana/

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