Prostitution in Cuba
We run various sites in defense of human rights and need support to pay for more powerful servers. Thank you.
Translate
EnglishFrenchGermanItalianPortugueseRussianSpanish
Archives
Recent Comments

    Violencia social – una batalla perdida

    Violencia social: una batalla perdida
    Más allá de sus declarados compromisos verbales, la alineación de las
    autoridades cubanas con los valores de la no violencia resulta ser falsa
    e hipócrita, los prejuicios y condicionamientos políticos siguen
    prevaleciendo sobre el humanismo, la justicia y el respeto a la legalidad
    miércoles, enero 28, 2015 | Leonardo Calvo Cardenas

    LA HABANA, Cuba. -En los últimos tiempos las autoridades cubanas, al
    parecer conscientes y temerosas de los niveles de violencia que agobian
    a la sociedad en sus más disímiles espacios, tratan de impulsar toda
    suerte de campañas e iniciativas con el objetivo de atenuar los efectos
    de un fenómeno que complica la vida social e incluso familiar. A pesar
    de que en Cuba no contamos con información fluida ni con la llamada
    crónica roja, las recurrentes manifestaciones de violencia y sus graves
    efectos llegan a estremecer nuestra ya compleja cotidianidad.

    En días pasados los espacios informativos de la Televisión cubana
    (completamente estatal) dio cuenta de las conclusiones parciales de la
    reunión de chequeo de los resultados del primer año de trabajo del
    sistema de atención a las problemáticas de la violencia dentro del
    programa nacional de educación y salud sexual.

    En la información se habla, como casi siempre, de “resultados que
    demuestran avances significativos” avances significativos que muy rara
    vez se reflejan en la vida diaria o en las verdaderas necesidades de los
    ciudadanos. También se hace referencia a la supuesta interrelación entre
    el Estado y la “sociedad civil”. Este concepto resulta relativamente
    nuevo para los gobernantes cubanos, quienes con proverbial oportunismo
    lo utilizan para confundir a los observadores, los interlocutores y
    sobre todo a los donantes internacionales y con el cual denominan a la
    abultada carpeta de instituciones totalmente dependientes de su poder
    totalitario.

    En la información apareció la señora Mariela Castro Espín, la infanta y
    malograda educadora de círculos infantiles, quien gracias al diseño
    nepotista del poder en Cuba ha asumido el liderazgo de cosas para las
    que evidentemente no está preparada. La directora del Centro Nacional de
    Educación Sexual (CENESEX) expresó en primera instancia:

    “Se hizo un vínculo mucho más estrecho con el Ministerio de Trabajo y
    Seguridad Social. Se han impartido seminarios, se han realizado cursos
    muy importantes con la PNR en las tres regiones del país que vamos a
    continuar este año para garantizar su preparación respecto a la
    atenciónde la población en las diferentes y amplias y complejas
    problemáticas de la violencia.”

    La infanta y compañía, son a todas luces incapaces de entender que, por
    muchos seminarios que impartan, la violencia institucional y las
    violaciones a la integridad y la dignidad de los ciudadanos no se
    eliminaran mientras prevalezcan conceptos machistas y racistas en las
    concepciones institucionales de los organismos de orden público. Si
    además no se establecen mecanismos de prevención y castigo a la
    impunidad y la arbitrariedad de las autoridades, si la opinión pública
    no puede señalar por su nombre los cotidianos desmanes y atropellos, no
    se detendrá la lamentable saga de abusos e injusticias que sufren cada
    día en las calles cubanas muchos ciudadanos simplemente por su color de
    piel, por su edad, por su imagen física, su preferencia sexual o su
    identidad de género.

    Mientras los agentes del orden público estén seguros que no van a sufrir
    consecuencia alguna por extorsionar o abusar física o sexualmente de
    prostitutas u homosexuales, la señora Castro Espín puede cansarse de
    impartir seminarios sin obtener resultado alguno.

    La información da cuenta que en la citada reunión se calificó como
    mercancías a las personas que ejercen la prostitución, sobre lo cual
    terció la señora Castro Espín:

    “Las mercancías no tienen derechos, si te dedicas a la prostitución tus
    derechos van a ser mucho más vulnerados que en otras circunstancias, por
    tanto la sociedad debe proteger a sus ciudadanas y sus ciudadanos en
    este tipo de circunstancias y hacer un trabajo más directo, más
    comunitario con la familia, con las personas directamente apoyándonos en
    muchos de nuestros componentes de estructura social comunitaria que son
    tan útiles como se hicieron en los primeros años de la revolución.”

    Tal parece que esta señora habla sin pensar. ¿Cómo esperar obtener
    resultados en la lucha contra la violencia y la injusticia si se
    despersonaliza a las posibles víctimas? Si no se asume la condición
    humana y sus derechos inherentes como anteriores a cualquier otra
    condición, convencionalismo, norma o poder, todos seremos posibles
    víctimas indefensas de esas impunes injusticias.

    Como siempre sucede las autoridades cubanas y su “sociedad civil” solo
    se dedican a describir los problemas o atender a sus consecuencias, pero
    nunca buscan las causas estructurales ni a los responsables
    institucionales de los traumas que padecemos. Tanto retraso económico,
    las crecientes desigualdades que polarizan la sociedad, la impunidad
    institucional, la ausencia de garantías jurídicas a los derechos
    fundamentales de los individuos y los componentes de estructura social
    comunitaria más dispuestos para delatar y reprimir que para educar, son
    el natural caldo de cultivo de esa violencia generalizada y hace
    inútiles las campañas y los seminarios.

    Para esta señora las prostitutas en Holanda son personas con todos los
    derechos y consideraciones mientras las cubanas descienden a la
    categoría de mercancías siempre prestas a ser victimizadas. Resulta
    impresionante apreciar como a pesar de su discurso demagógico la
    mentalidad colonial, racista y anti nacional de esta familia gallega
    permanece intacta tantos años después de que su patriarca fundador fuera
    derrotado en el 98 del siglo ante pasado.

    ¿Qué sentido tiene hacer estériles reuniones e impulsar campañas
    publicitarias si además de la recurrente e impune violencia policial se
    siguen alimentando los diseños del más deplorable terrorismo de Estado?
    Poco efecto tendrán las campañas por la no violencia mientras subsistan
    los actos de repudio y las agresiones físicas a pacíficos opositores.

    Al parecer para la líder oficialista de la lucha contra la violencia de
    género con sus visiones distorsionadas de la realidad, considera a las
    damas de Blanco como alguna especie de objeto inanimado, en tanto
    proyecta sus campañas mientras estas valerosas cubanas, modelos de
    civismo, pacifismo y compromiso con los derechos humanos, son cada
    semana víctimas de escarnios, atropellos y golpizas.

    Más allá de sus declarados compromisos verbales, la alineación de las
    autoridades cubanas con los valores de la no violencia resulta ser falsa
    e hipócrita, los prejuicios y condicionamientos políticos siguen
    prevaleciendo sobre el humanismo, la justicia y el respeto a la
    legalidad. Para los gobernantes cubanos ésta especie de no violencia
    selectiva constituye de ante mano una nueva batalla perdida.

    montesinos3788@gmail.com

    Source: Violencia social: una batalla perdida | Cubanet –
    http://www.cubanet.org/mas-noticias/violencia-social-una-batalla-perdida/

    Tags: , , , ,

    Print Friendly

    Leave a Reply

    Your email address will not be published. Required fields are marked *