Prostitution in Cuba
We run various sites in defense of human rights and need support to pay for more powerful servers. Thank you.
Translate
EnglishFrenchGermanItalianPortugueseRussianSpanish
Archives
Recent Comments

    Rentar una fantasía

    Rentar una fantasía
    Los turistas montan un Chaika, como la osamenta de un dinosaurio. El
    socialismo pasó a ser arqueología política
    lunes, enero 12, 2015 | Ernesto Pérez Chang

    LA HABANA, Cuba. — “Rentar una fantasía”, la frase que exhiben en la
    parte trasera las limosinas soviéticas que, entre los años 70 y 80,
    pertenecieron al servicio de protocolo de Fidel Castro y que hoy
    funcionan como taxis, pudiera describir perfectamente, con un poco de
    ironía, la esencia del desastre en que viven los cubanos de la isla.

    Ya que las utopías sociales no pudieron realizarse, al menos aprovechar
    las nostalgias por el pasado de algunos y, de paso, cobrar por ellas,
    pudiera ser un negocio “razonable” en las actuales circunstancias. Es lo
    que quizás piensan los dirigentes y funcionarios que han convertido en
    taxis para el turismo aquellos autos lujosos de fabricación rusa, que
    alguna vez sirvieron para el traslado del dictador cubano.

    Aunque nos pidió no ser identificado, el chofer de una de las limosinas
    accedió a conversar sobre el peculiar servicio que prestan y nos reveló
    que la mayoría de los clientes solo buscan dar un paseo por la ciudad,
    recoger un par de mujeres y vivir la fantasía de tener sexo en el mismo
    auto que alguna vez usara Fidel Castro. “Siempre llevo música
    patriótica, el himno soviético, la Internacional, el himno del 26 de
    julio o cosas de Carlos Puebla sobre el Che y Fidel porque muchos me
    piden esa música mientras se divierten. Allá atrás beben, fuman, meten
    mujeres y gozan a lo grande porque para eso ha quedado. Mientras paguen,
    yo no me meto en lo que hagan. Estos carros son para eso. […] Todo lo
    que tiene el carro es original, tal como lo dejaron cuando lo usaban
    ellos […]. Aquí hace unos días subió un turista que no sé si era
    argentino o uruguayo. El tipo andaba vestido con uniforme verde olivo,
    parecía un loco, tenía barba y fumaba tabaco. Me alquiló todo el día y
    me hizo llevarlo a la plaza para tirarse fotos y a la casa del Che.
    Andaba con una jinetera. Más loca que él. Hicieron de todo allá atrás.
    Él le pedía a la tipa que lo llamara “Comandante”. Era un relajo”.

    Echando mano a todo cuanto pueda ser útil para obtener dinero, los
    diseñadores de los “lineamientos económicos” se han propuesto “salvar”
    el socialismo cubano de un modo bien capitalista, tal vez por eso, lejos
    de conservarlos como “reliquias” del pasado, hayan visto en los antiguos
    autos Chaika de Fidel Castro una parte fundamental de ese oportuno
    “sovietismo” que han querido poner de moda, a juzgar por la abundancia
    de objetos, medallas, relojes, libros, revistas y carteles de la era
    soviética que se comercializan en cualquier lugar a donde acuden
    visitantes foráneos para quienes, además de camisetas, boinas y llaveros
    con la estampa del Ché, desde hace unos meses se les proporciona una
    experiencia gastronómica peculiar en un restaurante que sirve “comida
    soviética”.

    Nombrado Nazdarovie y con el lema “The Spirit of SOVIET Cuisine in the
    Heart of Havana”, más la imagen de un obrero fornido que lleva en los
    brazos una bandera roja, ha abierto en La Habana un restaurante para
    quienes añoran esa época de buenas relaciones con los soviéticos que
    culminó no solo con el cierre de los campos de espionaje radioeléctrico
    y las bases militares en el Caribe (que nadie duda que en breve volverán
    a reabrir) sino además con el sospechoso incendio “espontáneo” del
    restaurante Moscú, en el Vedado, y con la “inexplicable” pérdida de
    buena parte de los fondos cinematográficos de la entonces “nación hermana”.

    Tiempos de resurgimientos son estos que corren, al parecer. Nazdarovie,
    el restaurante que promete trasladar nuestros paladares a la era
    soviética, junto a la fantasía de rentar el auto donde Fidel Castro pudo
    haber recibido a Leonid Brezhnev o a Mijail Gorbachov son como partes de
    un colorido paquete turístico para aquellos que, ante los rumores de un
    deceso inminente, ya van pensando, con el pragmatismo que los
    caracteriza, que muerto, sin lugar a dudas, Fidel pudiera valer mucho
    más que vivo.

    Mientras tanto, en el ínterin, algunos turistas continuarán paladeando
    comida “soviética” como quien muerde los trozos congelados de un mamut
    siberiano y se tomarán fotografías junto a los Chaika, como pudieran
    hacerlo ante la osamenta de un dinosaurio. En un final, como dicen
    algunos, después de la caída del Muro de Berlín, el socialismo, más que
    un asunto de ideologías, pasó a ser un tema de arqueología política.

    Source: Rentar una fantasía | Cubanet –
    http://www.cubanet.org/destacados/rentar-una-fantasia/

    Tags: , , , ,

    Print Friendly

    Leave a Reply

    Your email address will not be published. Required fields are marked *