Prostitution in Cuba
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    Pornografía en Cuba – Un negocio floreciente

    Pornografía en Cuba: Un negocio floreciente
    “Te proponen 5 dólares y tú no estás pensando en si vas a salir en
    internet o no. Tú solo piensas en los 5 dólares”
    lunes, diciembre 1, 2014 | Marcia Cairo y Ernesto Pérez Chang

    LA HABANA, Cuba. -A pesar de las leyes que prohíben tanto la
    importación, la producción así como el consumo de pornografía en Cuba,
    los sucesivos escándalos que involucran a alumnos, profesores y hasta
    centros de estudios en todos los niveles de educación, indican que la
    pornografía es un tema importante en la sociedad cubana actual, a pesar
    de que no ocupa espacio en la prensa oficialista, mucho menos en charlas
    o programas educativos que hablen de la sexualidad.

    A juzgar por tanto silencio, pareciera que en Cuba no existe la
    pornografía cuando en verdad todo indica que es un negocio floreciente,
    muy vinculado a la prostitución y a la necesidad de los jóvenes de
    encontrar fuentes de ingresos mucho más acordes con la realidad
    económica del país.

    Se ha hecho habitual que circulen por internet o, en el caso de Cuba
    ?donde es muy controlado el acceso a las redes?, se vendan en algunos
    negocios privados de películas de todo el país, videos pornográficos de
    estudiantes de la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI). En verdad
    es una especie de “pequeña industria” que va ganando espacios en
    reconocidos sitios digitales, al punto de que tanto quienes
    comercializan el producto como aquellos que lo consumen lo identifiquen
    con el nombre genérico de “videos de la UCI”, lo que equivale a una
    buena parte de la que pudiera llamarse “producción criolla”.

    Al respecto nos habla el joven Iván Morales, que reconoce haber
    visualizado algunas de estas películas:

    “Son los propios estudiantes que, para ganarse un dinero, ellos mismos
    filman las películas y, como tienen acceso a internet y saben cómo
    evadir el control, también las suben ellos mismos o en arreglo con los
    profesores, de eso no hay dudas. Yo tengo algunas en mi móvil, que me
    las han pasado amigos míos pero las puedes comprar por dos o cinco
    dólares a cualquier vendedor de discos. Claro, no puedes ir y dispararle
    a la cara, tienes que saber entrarle. Lo mejor es ir a una discoteca,
    ahí las encuentras fácil. O si tienes internet sin proxy las bajas en
    algunos sitios gratis. Si dices que buscas ‘videos de la UCI’, todo el
    mundo sabe de lo que estás hablando”.

    Una estudiante de la UCI, que ha pedido no ser identificada, nos da
    testimonios personales de la realidad que se vive en ese centro de estudios:

    “Tengo amigas que han hecho películas y las han subido a internet con
    ayuda de profesores. Sé que han ganado mucho dinero con eso y hasta
    tienen sus propias páginas. (…) Las hacen en sus cuartos. Hay muchas que
    también se anuncian desnudas y después vienen los extranjeros a Cuba y
    las buscan. Así ganan más que las jineteras. Yo una vez estuve a punto
    de hacer un videíto con mi novio y subirlo pero después me arrepentí. Él
    sí lo hizo con una de tercer año que es una loca y se ganaron
    trescientos dólares. Después de eso nos peleamos”.

    No solo en la UCI la pornografía es un ejercicio habitual. Otras
    escuelas del país se han visto involucradas, como es el caso de la
    Secundaria “Desembarco del Granma”, en el Reparto Eléctrico, de donde
    han salido grabaciones y fotos que actualmente circulan en los móviles y
    tabletas de muchos jóvenes de la comunidad. Al respecto nos habla un
    estudiante de 9no. Grado al que entrevistamos a la salida de la
    discoteca de la localidad, después de verlo exhibir un video
    pornográfico en su móvil, a un grupo de adolescentes que luego lo
    compartieron en sus teléfonos:

    “Tengo un yuma (extranjero) que me da 10 fulas (dólares) por una foto y
    40 por un video. Yo y una jevita, claro. Todos son de mi aula, menos una
    que es de 8vo. (…) Dos o tres veces lo hicimos en un aula, en el piso,
    en las mesas. Hablamos con el custodio y nos quedamos después de las 6.
    (…) Le dimos 5 fulas. (…) Las otras las hemos hecho en casa de un socio
    (…). Hay otro yuma que siempre nos compra más barato pero es fijo. Todo
    lo que le damos lo compra”.

    Por lo barato que resulta contratar a los “modelos”, muchos de ellos
    menores de edad, la capital cubana ha sido el escenario de filmación
    tanto de famosos pornógrafos como Kevin Slack, así como de
    administradores de pequeños sitios gay en internet que hasta ya exhiben
    apartados para los cuerpos desnudos de “cubanos de La Habana”. Sobre
    este nuevo “renglón turístico” hablamos con Javier y con Joel, dos
    jóvenes camagüeyanos que, como uno de ellos afirma durante la
    conversación, viven “de lo que venga”:

    Nos dice Javier: “Cuando llegué a La Habana no tenía trabajo ni donde
    quedarme. Dormí dos días en un parque hasta que conocí a un yuma que me
    llevó para su casa. Yo tenía 17 años. (…) No nos acostábamos. Él solo me
    hacía fotos en el baño, desnudo, o en el cuarto, en la piscina, también
    íbamos a Mi Cayito (una playa frecuentada por gays al Este de La
    Habana). Siempre yo solo. (…) No sé si era para ponerlas en internet
    pero yo tampoco le pregunté. No sabía nada de eso. Así estuve hasta que
    él se fue. (…) Todo eso es normal. Lo que ahora sé es que si alguien
    quiere tirarme fotos tiene que pagarme. Y nada de 5 dólares, de 20 para
    arriba. (…) Hice un video para unos canadienses. Éramos tres chamacos y
    una jeva. Por ese nos pagaron 500 dólares a cada uno. (…) Un socio me
    presentó a unos españoles pero ellos querían darme solo 100 dólares y
    les dije que no. Era una película de maricones (…). Yo no tengo nada en
    contra de eso pero 100 dólares es una estafa, mira, yo vivo de lo que
    venga y hago lo que tenga que hacer pero no soy bobo”.

    Por su parte, Joel nos da detalles de lo que sucede actualmente en La
    Habana:

    “Es que no hay dinero. Y cuando tu llegas de Oriente, donde no hay nada,
    y ves que aquí en La Habana hay que luchar muy duro, cuando te dicen 5
    dólares o lo que sea tú no estás pensando en si van a subir los videos a
    internet o no. Tú solo estás pensando en lo que te van a pagar. Después
    con los años uno aprende cuánto vale una cosa y la otra. Todos esos
    videos y las fotos circulan aquí en Cuba, la gente los tiene, y esto es
    así de chiquitico. Hay quien dice que no ve porno pero tú sabes que eso
    es mentira. Después todo el mundo sabe quién eres y lo que haces. Pero
    hay que vivir de algo, ¿no?”.

    Negado a aceptar que ese prototipo de “hombre nuevo”, sin apetitos ni
    deseos individuales, sacrificado por la revolución en cuerpo y alma, ha
    sido un fracaso estrepitoso y que en verdad ha sido el socialismo el
    mayor obstáculo para que los jóvenes se desarrollen plenamente, el
    gobierno cubano continuará corriendo una cortina maltrecha sobre un tema
    que le resulta molesto no solo por incontrolable sino porque demuestra
    las dobleces del proceso político.

    Source: Pornografía en Cuba: Un negocio floreciente | Cubanet –

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