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    El alto costo del populismo

    El alto costo del populismo
    diciembre 11, 2014 2:30 am·

    Cuba actualidad, Lawton, La Habana, (PD) Alguien a quien aprecié mucho y
    representó aún más para mi formación personal, solía decir que ningún
    político era bueno. Los clasificaba de forma arbitraria entre regulares,
    malos y peores.

    Las últimas noticias llegadas desde Suecia me trajeron de vuelta a mi
    abuelo. El gobierno de coalición constituido por socialdemócratas y
    ecologistas no logró obtener mayoría para su presupuesto anual. La
    centro y la ultraderecha votaron en contra del presupuesto y a favor de
    la propuesta de la oposición de centro-derecha.

    El caso es que cuando la centro-derecha esperaba su oportunidad, el
    gobierno les sorprende y convoca a nuevas elecciones en marzo. La
    ultraderecha que representan los Demócratas Suecos [SD en sueco] y que
    se ha convertido en la tercera fuerza política, consiguió provocar el
    vuelco en el panorama político de ese país y según algunos analistas,
    avanza en la promoción de sus políticas antinmigración.

    La condición de cubano residente en Cuba permite una óptica diferente
    sobre un tema en que se conjugan solidaridad humana, oportunismo y
    manipulación: me refiero al tema del humanitarismo y las ayudas
    humanitarias.

    El gobierno que sufre Cuba posa de humanitario cuando envía los médicos
    de que priva al pueblo de Cuba a prestar sus servicios por allá lejos,
    donde reciba tributos sesgados por una generosidad ejercida contra el
    mejor interés del pueblo cubano.

    Tuve la oportunidad de visitar Suecia y sufrí un verdadero shock con sus
    calles limpias, sus mercados abastecidos, sus servicios eficientes y los
    rostros distendidos y felices de personas que viven satisfechos en su
    tierra. Esto último causó en mí una impresión inolvidable. De repente
    recuerdo haber tenido la intuición de que todo esto podía deteriorarse
    por algo que tengo bien identificado y puedo reconocer al momento: el
    costo del populismo.

    Vi mendigos y no comprendí de inicio como en este escenario social -para
    mi idílico- podían existir mendigos. Alguien a quien pregunté al azar me
    explicó que se trata de rumanos y dijo: “Deformados por vivir largos
    años sin democracia bajo el socialismo real y la influencia
    ruso-soviética”. La cita es casi textual.

    Me remití a la composición de las personas que hacen colas en la
    legación sueca habanera para obtener un visado y futura residencia en
    ese país. Se trata en una gran mayoría de personas a las que nunca
    invitaría a mi casa y cuyo trato ciertamente rehuiría. El mismo tipo de
    personas que intenta emigrar a Italia, Inglaterra y otros países de la
    Euro zona con idénticos fines y que contrasta con los que se integran en
    las muy nutridas colas permanentes afuera de la Sección de Intereses
    Norteamericana en La Habana. En el caso de las legaciones europeas
    priman marginales o personas de conducta social reprobable. Jineteras y
    jineteros de mayores o menores probabilidades de “éxito profesional”, en
    el más viejo oficio, ejercido en igualdad de condiciones y sin
    discriminaciones de género. En fin, dentro de la más adecuada corrección
    social y política de acuerdo a tales estándares. En la legación
    estadounidense, se trata en su mayoría de personas ansiosas por reunirse
    con sus familias, trabajar en libertad y escapar a cualquier costo de la
    pesadilla doméstica.

    El lugar lindo y de gente linda que visité quizás esté en peligro y se
    haga cargo del gobierno una ultraderecha xenófoba de antecedentes
    racistas con sus tintes discretos de neo-nazismo, gracias a la visión
    distorsionada por el populismo de los políticos que quizás allí y en
    todas partes sean como decía mi abuelo: regulares, malos y peores.

    En Estocolmo vi junto a mendigos, a musulmanes provenientes de África y
    el Medio Oriente. Vi burkas, rostros ocultos, protestas, manifestaciones
    callejeras y todo lo necesario para hacer oscilar en breve un humanismo
    sano y equilibrado hacia un populismo capaz de convertir las políticas
    antiinmigración en plataforma ganadora de próximos comicios.

    Los Demócratas Suecos [SD] de la ultraderecha ascienden. Duplicaron sus
    resultados y con el 13% de los sufragios ya son claves para una
    gobernabilidad estable.

    Según la agencia de noticias Reuters, Mattias Karlsson, el líder de la
    banda neo nazi afirma que las elecciones de marzo serán “un referéndum a
    favor o en contra del aumento de la inmigración”.

    Se trata de la cortedad de visión política que se manifiesta en el
    entusiasmo reflejado por algunos analistas políticos suecos que
    entusiasmados, alaban el porciento de mujeres presentes en la Asamblea
    Nacional del Poder Popular de Cuba.

    Estos oligofrénicos, de reconocidos altos niveles académicos, pasan por
    alto que se trata, no de un parlamento, sino de un “sanedrín de
    cotorrones amaestrados” al servicio de un régimen militar totalitario,
    nacional, socialista y revolucionario que viola sistemáticamente los
    derechos humanos, sociales, políticos y económicos del pueblo cubano,
    desde hace más de cinco décadas. Junto a ellos, posan ONGs, que se
    reúnen con financistas de identidades ocultas y supuestamente suecos,
    fuera de Suecia. Así, negocian entregas de fondos de orígenes inciertos,
    para propósitos quizás aún más inciertos.

    Para concluir, este tema de la inmigración podría abrir el camino a la
    ultraderecha. El ascenso de esta tendencia en Suecia, tanto como en el
    resto de Europa, podría balcanizar al viejo continente, debilitarlo y
    con el fin de la integración, allanar el camino a los apetitos
    expansionistas de un oso ruso, siempre cruel y siempre a la espera del
    momento para depredar a su gusto y borrar el espíritu y la esencia de la
    democracia en ese continente.

    Crucemos los dedos para que el estado del bienestar y el gobierno del
    pueblo por el pueblo y para el pueblo, crezcan y se expandan. Que se
    consiga frenar el auge emergente del bienestar del estado populista,
    totalizador y enajenante dirigido a borrar el derecho a disponer de
    derechos y el santo y seña de la palabra democracia. ¡Que Dios bendiga y
    proteja a Suecia!

    Para Cuba actualidad: j.gonzalez.febles@gmail.com

    Source: El alto costo del populismo | Primavera Digital –
    http://primaveradigital.net/el-alto-costo-del-populismo/

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