Prostitution in Cuba
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    La mujer en la Cuba actual

    La mujer en la Cuba actual
    [10-11-2014 17:34:26]
    Aimée Cabrera
    Corresponsal

    (www.miscelaneasdecuba.net).- Las calles habaneras son muy parecidas a
    las de cualquier otro municipio o provincia de la Isla; quizás las
    diferencie la higiene, la que tanto falta en cada rincón de la capital,
    otrora una de las ciudades más bellas del continente, la cual fue
    visitada por personalidades y artistas famosos del mundo, debido a su
    otrora gran atractivo.
    Sus vías mal pavimentadas, con enormes huecos que se comunican con las
    aceras y, con los balcones que parecen a punto de colapsar, dan la
    imagen de destrucción, descuido, pobreza y falta de identidad y por qué
    no, de valores.

    Ese panorama de ruina total se refleja también en sus habitantes. En su
    forma de hablar, de conducirse, de vestirse. Un grupo de hombres
    vociferan exaltados en la Calle K, entre 13 y 11 en el Vedado. Ellos no
    exigen que se cumplan los derechos que les son inherentes, solo imponen
    sus criterios sobre deportes.

    La agresividad por dar a conocer su equipo preferido es la misma que
    utilizan para con sus hijos y mujeres. Una violencia que incluye
    escándalos públicos, discusiones acaloradas, adulterios y golpizas que
    pueden llegar al homicidio. La mujer cubana no es vulnerable a lo que
    sucede allende los mares. Sus tragedias están dentro de sus viviendas,
    las que en muy pocas ocasiones pueden convertirse en hogares.

    Las denuncias que fueron hechas en las Naciones Unidas, por parte de la
    delegación cubana, a mediados de octubre del presente, consideran al
    bloqueo como el principal causante de una serie de privaciones, que
    inciden de forma negativa en las niñas y mujeres.

    Las sanciones generadas del embargo, según analistas que apoyan al
    gobierno cubano afectan además a las madres de los espías presos en los
    Estados Unidos, proclamados “héroes antiterroristas” y ahí, hay que
    hacer un aparte.

    Las madres, esposas, hijas y hermanas de estos hombres que para nada
    guardan injusta prisión, han viajado por buena parte del mundo y han
    visitado con el séquito oportunista, las principales ciudades, las más
    famosas y caras. Ellas lucen elegantes, descansadas. Su pesar es
    compensado por el mimo de los aduladores.

    Sus familiares que cumplen condena en “el Imperio”, no lo hacen bajo las
    condiciones abominables que existen en su país de origen. Tienen
    servicio de Internet, el que solo poseen en Cuba, algunos profesionales;
    reciben correspondencia con libertad, pueden dedicarse a desarrollar sus
    habilidades artísticas, entre otros privilegios que les son prohibidos a
    los presos en Cuba, quienes viven en las peores circunstancias y, a
    nadie le interesa mejorarlas, como si no hubieran más que condiciones
    infrahumanas para cumplir sus sanciones.

    Similar impotencia existe para cuando son mujeres las condenadas.
    Quienes salen de prisión tienen escasas opciones para regenerarse y ser
    hombres y mujeres útiles, pero a cuál sociedad, pueden preguntarse
    algunos, cuando el sistema económico está estancado, renuente a brindar
    prosperidad, por lo que lo que denominan sociedad parece más bien, una
    cárcel gigante.

    La mujer toma un papel clave en la familia cuando esta tiene un preso.
    Ella es la que prepara con pocos recursos “la jaba” o provisiones de
    alimentos y otros útiles que el reo necesita porque para él o ella
    solamente hay un número que recordarán toda su vida, hayan o no cumplido
    la condena, nada de privilegios, un calvario que no se olvida. Las
    mujeres refuerzan esa categoría que las sitúa en el grupo de “las
    madrazas”, las que enfrentan además, con valentía situación tan engorrosa.

    La ciudadana media tiene que vivir bajo condiciones de extrema tensión
    que nada tienen que ver con el bloqueo. Ellas no pueden bajarse y
    montarse de los aviones cuando quieran, si sus esposos, hermanos o hijos
    están presos, no tienen dónde acudir para pedir mejorías y el cese de
    los atropellos que sufren tras las rejas. La situación entonces, nada
    tiene que ver con las familiares de los tres espías.

    La mujer cubana es hombre y mujer a la vez. Su familia gira alrededor de
    ella. Se las agencia para tener una imaginación singular que la ayuda a
    “inventar”, que en Cuba es sinónimo de cocinar. Con pocos alimentos los
    trata de preparar de formas distintas, ella vela porque todos en casa
    coman algo, lo más decoroso posible.

    En ese círculo que incluye trabajo forzado, bajos salarios, mala
    alimentación, escasa higiene en todos los sentidos, serios problemas
    habitacionales, un éxodo que ha desintegrado a la familia y su papel
    protagónico, el cual ha aumentado las separaciones, los divorcios y las
    madres solteras viven las niñas y mujeres cubanas y todo esto, por
    supuesto, no está relacionado de manera directa al bloqueo.

    Las sanciones no vienen de fuera sino de dentro. El castigo hay que
    sufrirlo de a por que sí, por el mero hecho de ser cubano o cubana y
    residir en su patria. El Día Internacional de la Niña-11 de octubre- una
    actividad política fue celebrada, y en la misma se aclaró que las
    cubanas no son víctimas de los males existentes en otras naciones.

    Pero es lamentable, entonces, constatar el auge de la prostitución desde
    edades tempranas, la promiscuidad asociada a enfermedades por
    transmisión sexual que pueden llevar a la infertilidad, la no prevención
    del embarazo y el aborto como método anticonceptivo, sin que se tome
    conciencia de que con este último, se termina de golpe una vida.

    Las mujeres, a la vez que envejecen se sienten marginadas. Los hijos las
    evitan, sus criterios cobran poca fuerza y logran deprimirse, o volverse
    muy agresivas.

    Un niño conduce una bicicleta y trata de ir a alta velocidad para doblar
    la esquina de Espada y Vapor en Centro Habana, justo a escasos metros de
    “la Casa del Niño y de la Niña”.

    Una señora no muy joven camina con cierta dificultad y el chico tiene
    que reducir la velocidad para no golpearla, razón por la cual la agrede
    a improperios, sin respetar su condición de mujer. El respeto y el amor
    no vienen en un paquete convoyado, sino con la abnegación para
    inculcarlos a la familia y a la sociedad, ambos han desaparecido casi
    del todo, por la fuerza temible del auto bloqueo, que le pregunten sobre
    este tema, a cualquier mujer cubana, en una parada de ómnibus o en el
    agromercado.

    Source: La mujer en la Cuba actual – Misceláneas de Cuba –
    http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/5460e9123a682e1b7064840d#.VGHvgfnF9HE

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