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    Buena plaza para herreros

    Buena plaza para herreros
    El sentimiento de inseguridad ha calado hondo en la sociedad
    guantanamera. Las rejas se han convertido en signo de poder
    jueves, junio 26, 2014 | Roberto Jesús Quiñones Haces

    GUANTÁNAMO, Cuba. -Al igual que ocurre todos los fines de año, al inicio
    del verano, y específicamente en los meses de junio y julio, los índices
    de robos en viviendas y los atracos callejeros aumentan
    significativamente en las calles de Guantánamo.

    A principios de este mes de junio, personas desconocidas penetraron en
    el patio del señor Hernán Vargas Sánchez, vecino de la calle San
    Gregorio No. 1110, esquina Ramón Pintó, una zona céntrica de la ciudad,
    y le robaron una balita de gas con su reloj. Le pregunté si había
    denunciado el hecho y me contestó que no valía la pena realizar la
    denuncia, pues no tenía ninguna prueba o sospecha. Optó por poner la
    balita de repuesto en lugar de la anterior y colocarle un reloj viejo
    que tenía guardado. Ahora, cuando su esposa termina de hacer la comida,
    él se toma el trabajo de entrar la balita del patio para la cocina, pues
    ésta, con su reloj y manguera, puede costar hasta mil pesos en el
    mercado negro.

    Una amiga, médico del hospital provincial de esta ciudad, me contó que
    el pasado jueves 19 de junio, al transitar por la calle Emilio Giro,
    entre Carlos Manuel y Beneficencia, un joven se le acercó y le arrebató
    la cadena, dándose inmediatamente a la fuga. Su aturdimiento, debido al
    golpe recibido en el pecho, y su pánico, le impidieron identificar al
    atracador. Tampoco formuló denuncia, pues –dijo- eso mismo le había
    pasado a una vecina suya, unos meses atrás, y aunque hizo la denuncia,
    la policía jamás encontró al ladrón.

    Estos sucesos se reiteran con frecuencia en la zona centro de la ciudad,
    pero los dirigentes del MININT, que movilizan a decenas de policías y a
    cientos de agentes para cercar y hostigar a los opositores pacíficos, no
    han usado jamás esas fuerzas para erradicar tales hechos delictivos en
    una zona densamente poblada y transitada.

    El gobierno tampoco se salva

    Pero la ola de robos no se centra únicamente en los bienes de los
    particulares. También ocurren en los del gobierno. Las bodegas, las
    tiendas recaudadoras de divisas y las cafeterías son objetivos muy
    apetecidos por los ladrones.
    El pasado mes de mayo, la bodega No. 172, El Rincón, ubicada en la
    esquina de las calles 5 Oeste y 5 Norte, Reparto Pastorita, fue objeto
    de un robo por el que fueron sustraídos alimentos de la canasta básica y
    otros productos que se ofertaban a precios liberados. El inmueble estaba
    en muy malas condiciones y no era la primera vez que los ladrones se
    aprovechaban de su estado para robar.

    La bodega El Caracol, ubicada en la esquina de las calles Paseo y
    Ahogados, una intercepción muy céntrica de la ciudad, fue objeto de un
    robo en la noche del pasado jueves 19 de junio, acción que fue detectada
    el viernes por la mañana y provocó la presencia de la policía y de los
    técnicos de criminalística. Esta bodega fue objeto de una reconstrucción
    hace menos de seis meses.

    El pasado lunes 16 de junio, la tienda conocida popularmente como
    “Cubanacán”, sita en la calle José Martí entre Carretera y Emilio Giro,
    también en el centro de la ciudad, fue objeto de un robo. Esta vez,
    según rumores escuchados por este redactor a vecinos de la cuadra, los
    ladrones usaron un bisel para horadar un cristal del frente de la tienda
    y penetrar en ella.

    Guantánamo, una buena plaza para los herreros

    Como si no bastaran las numerosas cárceles y restricciones que
    padecemos, Cuba entera se enreja y Guantánamo no es la excepción. Las
    rejas proliferan en el centro y en todos los barrios de la ciudad. Las
    casas de los nuevos ricos (léase dirigentes, militares de rango de las
    FAR y el MININT, gerentes y trabajadores del turismo, jubilados de la
    base naval y sus descendientes, familias que reciben divisas del
    extranjero, médicos que han cumplido misión internacionalista,
    transportistas privados, jineteras, chulos, viajantes al extranjero y
    otros prósperos emergentes), han hecho de las rejas separadoras su signo
    de identificación.

    Precisamente, ese grupo social ha ido imponiendo otra visualidad a la
    ciudad por el uso de las rejas. Algunas, justo es decirlo, están bien
    hechas. Otras no. Pero tanto unas como las otras, reflejan que el
    sentimiento de inseguridad ha calado hondo en la sociedad guantanamera.

    Source: Buena plaza para herreros | Cubanet –
    http://www.cubanet.org/actualidad/actualidad-destacados/buena-plaza-para-herreros/

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