Prostitution in Cuba
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    Regresa a La Habana el bistec de Toronja

    Regresa a La Habana el bistec de Toronja
    [28-11-2013]
    Mario Hechavarría Driggs

    (www.miscelaneasdecuba.net).- Cómo en un episodio televisivo de ¿créalo
    o no lo crea?, el bistec elaborado con cáscaras de Toronjas o peor aún
    con Frazadas de Piso, regresó a la capital cubana, según noticias
    filtradas tras una inspección realizada por las autoridades de Salud
    Pública y el Poder Popular en una cafetería llamada “Las Delicias”,
    ubicada en la calle Puerta Cerrada del barrio de Jesús María en la
    Habana Vieja.
    La noticia debió ser una desagradable sorpresa para muchos vecinos, no
    todos, porque de algún lugar salió el “chivatazo”, sumándose el
    beneplácito de los dueños de la pequeña cafetería y otros cómplices en
    la aventura, aquí incluida dentro de un ámbito inabarcable, marcado por
    la frase “estamos luchando”.

    “Luchar” es cualquier cosa fuera de la ley, sin importar cuánto afecta a
    la salud, la economía estatal, el bolsillo de los semejantes o la propia
    moral, como sucede con las chicas dedicadas a la prostitución, que
    simplemente repiten “estamos luchando.”

    De prácticas fraudulentas relacionadas con la venta de productos
    alimenticios, tenemos un largo historial, iniciado en la década del
    noventa del pasado siglo, cuando empezó el llamado ¨Periodo Especial¨.
    La escasez de aceite era suplida con manteca de Coco; el aglutinante
    industrial para cuajar los helados se sustituía con la Maicena. Recuerdo
    la sopa de gallo (agua con azúcar prieta), la cascara de huevo molida en
    el arroz (arroz vikingo) y el refresco supuestamente gaseado, utilizando
    el compresor de una ponchera que suministraba aire al líquido. Se
    perdieron los gatos en la Habana y robaron un avestruz del zoológico.

    El combate por la vida ha llegado a extremos tales que he visto cargar
    un botellón de Oxígeno de la terapia de un hospital cercano, para
    utilizar el gas en la venta de cerveza dispensada, sin el menor
    escrúpulo por parte de todos los irresponsables involucrados ante la
    urgencia de este servicio médico.

    Recordando los extremos nefastos, se vendieron pizzas napolitanas
    cubiertas con películas sintéticas provenientes de los condones o
    preservativos a la manera del habitual del queso derretido. No exagero,
    pregunten a los habaneros. Por no hablar de los fallecidos por la
    ingestión de alcohol metílico o alcohol de madera.

    Pensamos que tales prácticas, dañinas a la salud y ofensivas a toda la
    sociedad, estaban definitivamente suprimidas, pero nada de eso, han
    regresado, como se comprobó en la citada inspección a la cafetería con
    el paradójico nombre de Las Delicias.

    Un extremo de otra naturaleza ocurrió cuando el célebre Bistec de
    Toronja, popularmente llamado Bistoron, fue presentado en una
    competencia oficial de técnicas culinarias, aplaudido con la
    consideración de constituir una muestra del ingenio de los patriotas
    cocineros ante el persistente bloqueo yanqui, agravado por la traición
    de los comunistas soviéticos al socialismo.

    Al menos el flamante Bistorón, algo así como Cascos de Toronja salados y
    empanizados, en vez de los tradicionales hechos dulces, es un plato
    inofensivo para el estómago, clasificando en la categoría de estafa al
    consumidor.

    Otra cosa es tomar una vieja frazada de piso, aprovechando su textura,
    hasta cierto punto similar a la de una carne fibrosa, realizando no me
    imagino cuántas maravillas de camuflaje, para finalmente, con cierto
    adobo de ajo, cebollas y salsa, terminar por presentárnosla dentro de un
    pan, convertida en una “auténtica delicia”.

    Como se sabe, la ofensiva gubernamental contra la corrupción está
    poniendo en aprietos a los trabajadores por cuenta propia, al privarles
    de muchas vías habituales donde adquirir las materias primas utilizadas
    para elaborar sus alimentos. Generalmente las fuentes están en los
    almacenes estatales, por el momento mejor custodiados, con sus
    cuidadores en estado de alerta máxima.

    Lo normal en Cuba es esperar a que “baje la ola”, es decir, que las
    ocupadas autoridades inspectoras pasen a otras esferas, facilitando de
    nuevo el desvío de los recursos que demanda la gastronomía privada. Por
    el momento, si los actuales operativos continúan, no será extraño
    descubrir nuevos inventos capaces de superar en imaginación y astucia a
    estos Bistec de frazada de piso, ahora redescubiertos cuando los
    creíamos desaparecidos para siempre.

    Source: “Regresa a La Habana el bistec de Toronja – Misceláneas de Cuba”

    http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/52970c0d3a682e1938e37e46

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