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    La venganza de Rebeca

    La venganza de Rebeca
    Lunes, Agosto 26, 2013 | Por Tania Díaz Castro

    LA HABANA, Cuba, agosto, www.cubanet.org – Rebeca es nacida y criada en
    Santa Fe, pueblo costero situado al oeste de La Habana. De piel tostada
    por el sol caribeño y por el mestizaje, me contó su vida, y no pude
    dejar de recordar aquella novela que leí hace tanto, escrita por la
    inglesa Daphne du Maurier, y titulada Rebeca.

    Esta Rebeca criolla también es de armas tomar. Un día se miró en un
    espejito que guardaba en la celda donde la tenían presa, se vio mil
    veces más bella que la misma Blanca Nieves del cuento, y juró a sí misma
    que vencería, porque el destino, el suyo, lo iba a dirigir ella contra
    viento y marea, y que hasta se vengaría de quienes le hicieron tanto
    daño, siendo muy joven.

    No había nacido para prostituta. Provenía de unos padres ejemplares, muy
    unidos en matrimonio. Y la educación de Rebeca, tanto en la escuela como
    en su hogar, había sido la mejor. Pero vivía en Cuba, donde todo se hace
    muy difícil. Desde conseguir un buen cepillo de dientes, hasta un
    vestido para una fiesta.

    “Yo quería vivir, conocer la vida de verdad –confiesa con ojillos
    pícaros y más verdes que el mar de Santa Fe-, quería tener cosas
    bonitas, comprarles a mis padres lo que necesitaran, visitar lugares
    agradables, conversar con hombres inteligentes, cultos, que no me
    miraran tontamente como un objeto sexual, como me ocurría con los chicos
    de mi edad”.

    Una noche, conoció a Peter: “El sueco más lindo que ha nacido. Quince
    años mayor que yo, pero todo un Adonis. Respetuoso, gentil, comprensivo…
    De entrada, le dije que le confesaría algo muy importante. Él se puso
    muy serio y me preguntó: ¿Estás enferma? Para nada, respondí. Y entonces
    le conté que había sido jinetera y había tenido varias relaciones con
    extranjeros. Mi confesión resultó beneficiosa. Le gustó mi sinceridad.
    Luego me dijo: ¿Ramera? Le respondí que sí, casi avergonzada, y soltó
    una carcajada que jamás la he podido olvidar”.

    La verdad, según me aclara Rebeca, es que le había mentido a Peter: “Él
    fue mi primer extranjero –precisa-. Una semana antes, un gallego, sólo
    por comprarme un par de zapatos, casi me obliga a ir a la cama con él.
    En un descuido, cuando fue al baño, me le escapé hasta con los zapatos
    nuevos puestos”.

    Pero con el sueco el asunto fue diferente, porque éste sí le gustaba:
    “Con él descubrí que los hombres podían tener un olor muy agradable, a
    perfume bueno, contemplaba sus uñas arregladas, muy limpias, su ropa de
    buena calidad, y, sobre todo, su buen gusto al escoger los platos en los
    restaurantes y los regalos que me hizo”.

    El final feliz de esta historia de amor era previsible. Rebeca atrapó el
    corazón de Peter: “Nos casamos hasta por la iglesia –cuenta-, me fui a
    vivir con él a Oslo, donde fuimos muy felices y cada año venimos a pasar
    el invierno en una preciosa casa que me compró aquí, en Santa Fe, a dos
    cuadras de mis padres, donde tengo lo necesario para ser feliz”.

    ¿Y por qué entonces la venganza?, le pregunté. “Estuve dos años presa,
    acusada de jinetera por el jefe del sector de la policía del municipio
    Playa. El 23 de junio del 2001, el mismo día que a Fidel Castro le dio
    el primer patatús en el barrio habanero del Cotorro, me llevaron a la
    cárcel. Yo tenía 19 años y, como te dije, sólo había conocido al gallego
    aquel. Eso bastó para sufrir los horrores de la prisión cubana, que
    recuerdo como una pesadilla interminable”.

    Un día, en la Prisión Manto Negro, una mujer militar dijo, sólo por
    ofender a Rebeca, que Fidel Castro no quería putas en su país: “Esas
    palabras no las olvido –me asegura-. Tampoco olvidé a esa mujer. He
    vuelto a encontrármela recientemente en la calle, muy mal vestida, hecha
    talco. Y me bastó con mirarla de los pies a la cabeza, para que
    comprendiera que con esa simple mirada me estaba vengando de ella”.

    Source: “La venganza de Rebeca | Cubanet” –
    http://www.cubanet.org/articulos/la-venganza-de-rebeca/

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