Prostitution in Cuba
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    Sexo, todo el que venga

    Sociedad

    Sexo, todo el que venga

    Iván García | La Habana | 3 Abr 2013 – 9:10 am.

    Puede que muchos jóvenes cubanos desconozcan que Australia es un

    continente, pero a la hora del sexo, se consideran 'expertos'.

    Todavía hay libreta de racionamiento. Escasea la papa, el precio de las

    frutas anda por las nubes y tomarse un jugo natural de naranja es un

    lujo. Las íntimas o almohadillas sanitarias se distribuyen cada dos

    meses —un paquete con diez— a las mujeres que menstrúan. Y conectarse a

    internet sigue siendo una fábula de ciencia ficción para buena parte de

    la población.

    Sin embargo, el sexo es liberado. Un deporte nacional. Según algunos, la

    infidelidad entre las parejas es un gen que portamos los humanos. Si

    esos versados se dan una vuelta por Cuba, puede que confirmen sus teorías.

    Y descubren que adolescentes de 12 y 13 años son ya "expertos" en la

    materia. Desconocen que Australia es un continente o que Henry Lee fue

    un independentista de la revolución norteamericana y no el creador de

    los jeans Lee. Pero a la hora del sexo, tienen innumerables historias

    que contar. A muchos varones, desde pequeños, los padres los educan que

    mientras más mujeres tengan, mejores machos serán.

    Si en siglos anteriores los padres pagaban prostitutas para que

    desvirgaran a sus hijos, hoy no es necesario. La mayoría de los hijos

    están más actualizados y son más promiscuos que sus padres. Tener una

    "querida" o amante es sinónimo de masculinidad. Hay que ser un atleta

    del sexo, un "cabrón de la calle".

    A más amantes, más tragos pagados a los amigos. En los bares se ofrecen

    consejos sobre cómo entrarle a una hembra imposible. Durante horas, se

    cuentan anécdotas sexuales sin dejar de beber cerveza de cuarta

    categoría o ron barato.

    El sexo en Cuba es desordenado, pero tiene sus jerarquías. No es igual

    un chulo de barrio que un gerente de un hotel cinco estrellas, un

    capitán que un general, un diputado del aburrido y monocorde parlamento

    que un mandarín de corta y clava.

    Las queridas de los superiores se respetan. Disimuladamente se les miran

    los senos o el trasero, pero se calla el piropo grosero o la propuesta

    indecente. Un jefe puede despedirte o hacerte la vida imposible si se

    entera que merodeas a su amante.

    Mientras más estrellas tenga la charretera o si tu foto aparece entre

    los miembros del Comité Central, mayores posibilidades de darle mejores

    lujos a las amantes. Hasta puedes escoger: rubias, trigueñas, mulatas o

    negras. O tener una colección de cada una.

    Con orgullo y discreción las muestran los fines de semana en las villas

    de recreo exclusivas para altos oficiales o en fiestas donde no asisten

    las esposas.

    Ser querida de un personaje importante en Cuba, por otra parte, es

    sinónimo de categoría social. Como propulsadas por un cohete, las

    beneficiadas ascienden en sus puestos de trabajo. Por toda La Habana se

    comenta en voz alta el ascenso meteórico de una famosa reportera de la

    televisión, quien además de belleza posee talento. Según rumores, el

    afortunado que se acuesta con ella es "jefe de jefes".

    Aún se recuerda que en los 90, cuando Carlos Aldana era el tercer hombre

    fuerte en la Isla, a cargo del sector ideológico en el partido

    comunista, llegó a tener tres "queridas" periodistas, las tres conocidas.

    Hasta a Fidel Castro, entre tragos de Jack's Daniel, le gustaba hablar

    en privado sobre sus hazañas sexuales, como el romance que tuvo con la

    alemana Marita Lorenz y que ella ha contado en un libro.

    En una revolución machista-fidelista como la cubana, tener aventuras

    amorosas te distingue de la manada. Es cosa de pícaros. De tipos con

    gancho. Un sello de virilidad que hace la diferencia.

    Hace unas semanas, apareció una nota de Juan Juan Almeida sobre las

    francachelas de los oficiales cubanos en Angola. Daba un dato. Tomando

    como fuente al MINFAR, el 40% de las mujeres que estuvieron de misión en

    Angola, sufrieron acosos o violaciones sexuales.

    Esa cifra nunca ha aparecido en Granma. Y Almeida hijo es una fuente

    altamente creíble. Vivió entre la crema y nata de los jerarcas cubanos.

    Su padre, en opinión de sus allegados, se llevó a la cama cuanta mujer

    le despertaba placer.

    La gran diferencia entre ser querida de un dirigente y de un muerto de

    hambre, son los lujos y comodidades. El de pocos recursos te invita al

    cine y a la salida te compra rositas de maíz o un cucurucho de maní.

    El "pincho" te regala un piso. Y si le satisfaces a plenitud, te compra

    un carro. Además, subes como la espuma en tu profesión. Hay mujeres que

    viven de sus amantes, como los chulos de las jineteras.

    Y como a veces estos tienen más de una "novia", éstas se fajan entre sí,

    a ver quién le da más y se mantiene como la preferida. Recientemente, en

    una discusión entre dos jineteras, una le decía a la otra: "Yo sí soy

    una monstrua, a mí jevo le compré una moto y tres cadenas de oro. Las

    otras solo le consiguen pulovers y tenis Converse".

    Se puede vivir en una casa de tejas en Carraguao o en una residencia en

    Miramar. Pero si te educaron a lo bravo, debes tener una "querida".

    En una conversación entre tipos duros, si no hablas de novias, queridas

    o amantes, pueden tildarte de "católico" o "mongólico". Eso sí, hay que

    tener cuidado de no mencionar ni mirar a la amante del jefe.

    http://www.diariodecuba.com/cuba/1364976621_2597.html

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