Prostitution in Cuba
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    Siempre las “culpas” van a dar a mismo sitio

    Siempre las "culpas" van a dar a mismo sitio

    noviembre 30, 2012

    Dariela Aquique

    HAVANA TIMES — Hasta qué punto llega la obsesión de nuestros medios, en

    querer justificar lo injustificable. O de buscar las culpas siempre en

    su mismo culpable: ¡Esa sociedad de consumo, esos países donde el poder

    estatal es solo alcanzado por la disputa y sucesión de este y otro

    partido político, esos gobiernos de derecha, esas sociedades clasistas,

    ese perpetuo enemigo, ese…..!

    Sabemos de sobra que los seres humanos, somos una suerte de receptáculo

    del bien y el mal. La sal del cuento está, en permitir cuál de esas

    partes es la predominante en nuestras acciones. Más allá de la sociedad,

    o de quienes estén en el gobierno.

    A lo largo de toda la historia de la humanidad, los criminales, los

    corruptos, los inescrupulosos han existido, también los hombres de buena

    fe, los honestos, los virtuosos. Eso pasó, en el esclavismo, en el

    feudalismo, en el capitalismo y en el socialismo.

    Por eso, intentar responsabilizar al contexto épocal y social, de los

    desafueros de los hombres, es una barbaridad, (aunque considere que

    alguna influencia puedan tener). Soy de las que votan por la sentencia

    martiana: "Creo en el mejoramiento humano y en la utilidad de la virtud"

    Y es lo que me hace estar en desacuerdo con un artículo titulado El show

    de Pablo Escobar, escrito por Javier Ortiz, y Publicado el 13 Noviembre

    2012 en Cultura, Opinión, por Cubadebate. Donde su autor tantea subsanar

    las atrocidades cometidas por el connotado capo, con textos como este:

    (…)Pablo Escobar no se convirtió en lo que fue por pura maldad,

    independientemente de que tuviera la química cerebral de un criminal

    nato. Fue el resultado de una época, el perfecto engendro de la

    violencia en Colombia y de la demanda de drogas en Estados Unidos. Él

    mismo no olvidó en la clase de país en que había nacido, y construyó un

    buen número de obras sociales, que le ganó el afecto de las capas bajas

    de Medellín, la ciudad sede su cártel (…)

    Si bien es cierto que el hombre tenía sus cositas positivas, para él fue

    más corto y fácil el camino del narcotráfico y el crimen, que el trabajo

    honrado.

    Algo parecido a lo que experimenté leyendo este material, me sucedió

    hace unos años cuando vi la película Los Dioses rotos, largometraje de

    ficción, dirigido por el realizador cubano Ernesto Daranas. Una

    producción del ICAIC 2008. Cuando el personaje de la profesora Laura, al

    discutir su tema de tesis frente a un tribunal, dice este parlamento:

    (…) Frustración, esa es la palabra que define a 1910. Una independencia

    malograda y dos intervenciones norteaméricas, habían humillado demasiado

    la autoestima nacional. Entonces surge este hombre, que parecía capaz de

    revindicar a golpe de portañuela, nuestra virilidad dañada. (…) Alberto

    Yarini y Ponce de León, parecía rescatar una parte de nuestro honor a

    derrotar a los franceses que dominaban la prostitución en San Isidro, La

    Habana… Al fin un cubano ganaba una guerra contra una potencia

    extranjera. Y para mayor gloria, hasta daba su vida "por la causa" (…)

    Como verán aquí también, aunque bajo el amparo de la sutileza y el

    sarcasmo, que bebe utilizar todo guión cinemagráfico cubano, para poder

    ser estrenado. Igualmente se pretende excusar al mayor proxeneta de su

    época en Cuba, so pretexto del ego herido de la nacionalidad.

    He utilizado estos dos ejemplos, para demostrarles cómo, ya sea en un

    artículo que refiere a una serie extranjera, o en los bocadillos del

    personaje de una película que narra pasajes de nuestra historia, siempre

    las "culpas" van a dar al mismo sitio.

    Y ese discurso, aunque bien redactado, no me convence, los hombres son

    responsables de sus actos. El contexto situacional, aunque influye, no

    determina.

    http://www.havanatimes.org/sp/?p=76028

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