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    Duele el carnaval en Camagüey

    Duele el carnaval en Camagüey

    Publicado el Jueves, 05 Julio 2012 16:06

    Por Alejandro Rodríguez*

    El carnaval camagüeyano duele por estos días: hiere a la cultura cubana,

    y a su propia esencia, en el mismísimo centro del corazón.

    Una fiesta popular no es una fiesta vulgar, menos en el legendario

    Camagüey, que fue llamada suave comarca de pastores y sombreros por el

    Poeta Nacional Nicolás Guillén.

    La Fiesta del San Juan ya venía mostrando síntomas de vulgarización,

    como muchas otras cosas, pero no había llegado a tanta confluencia de

    mal gusto, ni con tanta intensidad.

    No duele la ausencia de las serpentinas de la era soviética, ni los

    accidentes energéticos de las carrozas durante los paseos; no duelen los

    trajes cheísimos de los congueros y bailarinas, ni los muñecones

    ridículos que asustan hasta a los grandes. No duele que el tradicional

    desfile de bicicletas de esta vez tenga la infeliz cifra de 6 ciclistas.

    Al final ya estamos acostumbrados a la falta de todo.

    Duele, en cambio, esa multitud de jóvenes, hermanas, adultos y párvulos,

    tarareando esto: "qué pasó, qué bolá, me metí pa´ jinetera porque no

    tenía na". Primero las reacciones de la inconsciencia: risa y asombro; y

    luego asco.

    Duele el Casino Campestre repleto de tatuadores de mentirita en pleno

    carnaval infantil, con publicidades semi-analfabetas como "Las Diablas

    no pagan". Pero duelen más los padres haciendo fila para tatuar a sus

    niñas con una insinuación sexual en la pelvis, como se pintan las putas.

    Duele el vendedor de postalitas que solo vende postalitas de Messi,

    Cristiano Ronaldo, William Levy, Osmani García y otros machos de moda.

    Duele una figura encorvada y triste recogiendo laticas para sobrevivir y

    pagarle una patente al gobierno mientras otros se toman las cervezas.

    Duelen la peste a orina de los baños ambulantes y la gente cagando en

    matorrales.

    Duele el cochero cabrón expoliando a una familia decente porque el

    caballo es mío, mi tío. Duele también el caballo.

    Y duele, sobre todo, que aún queden cuatro días de este tipo de carnaval.

    *Periodista del periódico Adelante de Camagüey. Tomado del blog

    Alejo339. H/T: Supercuba

    http://cafefuerte.com/cuba/noticias-de-cuba/sociedad/1981-duele-el-carnaval-en-camaguey

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