Prostitution in Cuba
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    ‘Jinetear’ ya es parte de la cultura nacional

    Sociedad

    'Jinetear' ya es parte de la cultura nacional

    Iván García

    La Habana 24-05-2012 – 9:14 am.

    Lo hacen las 'jineteras', los 'pingueros' y hasta el gobierno. El

    'jineteo' es mucho más que sexo.

    Si algo han aprendido muchos cubanos en los últimos 53 años es a pedir y

    a lamentarse de su mala suerte. A ordeñar como si fueran vacas a

    extranjeros, parientes o amigos emigrados. Es casi un estilo de vida.

    Jineteras y pingueros han puesto a Cuba en el mapa del sexual.

    La cifra de turistas que vienen a la Isla en busca de sexo no aparece en

    los anuarios estadísticos estatales. Pero es alta.

    Muchos negocios mixtos con extranjeros han nacido tras fogosas noches en

    la intimidad. No son pocos los inversionistas foráneos casados con

    cubanas o liados con alguna jinetera que le ha montado una historia de

    amor digna de un guión cinematográfico.

    Cuando un europeo tiene relaciones sentimentales con una cubana, en

    confianza le pregunta a sus amigos: "¿Tú crees que sea jinetera?". Y es

    que jineteras no solamente son las mulatas de minifaldas cortísimas que

    hacen propuestas cuando caminas por el malecón.

    No. También en Cuba existe una legión de jóvenes con dotes de actrices,

    que cuando pescan a un yuma elaboran un drama amoroso al estilo de Corín

    Tellado. Su finalidad es escapar. No importa cuán lejos.

    Da igual Helsinki, Ottawa o Montevideo. Si es una ciudad estadounidense,

    bingo. En la lista no entran Puerto Príncipe ni Kabul. Jinetear se ha

    convertido en la principal herramienta de muchos jóvenes cubanos para

    poder emigrar legalmente.

    Pasado y presente del 'jineterismo'

    Pero el jineteo en Cuba es más que sexo. En sus inicios, quienes

    jineteaban eran los hombres. El verbo jinetear nació a mediados de los

    80, y se refería a aquéllos que se dedicaban a la compra y venta de

    dólares en las calles, un bisne entonces .

    En esa época, los jineteros cazaban a los turistas fuera de los hoteles

    para proponerles cambios de moneda a mejor precio que el ofrecido por el

    gobierno. Si la policía te pillaba, ibas cuatro años tras las rejas.

    Jinetear con divisas era un negocio suculento.

    "Recuerdo que compraba los dólares a cuatro pesos. Luego a un estudiante

    africano le pagaba un dólar por cada dos que yo le daba, y éste me

    adquiría pacotilla: pitusas, zapatillas, camisas de bacterias o shorts

    reversibles en tiendas para técnicos extranjeros. Las ganancias eran

    descomunales. Uno compraba un par de zapatillas Cast en dos dólares

    (ocho pesos) y las vendía en 120", recuerda Jorge, un jinetero ya jubilado.

    Cuando en 1993 despenalizó el dólar, la palabra jinetera

    acabó colgada en las despampanantes muchachas que se prostituían,

    primero en los barrios habaneros, luego en el resto de las provincias.

    Actualmente, debido a la dura competencia de las prostitutas, las

    jineteras se han ido desvalorizando. Si en los 90 una jinetera solo iba

    a la cama con alguien que tuviese pasaporte, y no por menos de 100

    dólares la noche, hoy ya son tantas, que la escala de precios abarca

    todos los bolsillos.

    Existen jineteras en moneda dura y en pesos cubanos. Las hay de 15 años

    y de 40 o más. Desde las que cobran 40 cuc, hasta guajiritas apeadas la

    noche anterior del procedente de Santiago o Guantánamo, que se

    ofertan por 80 pesos. O menos.

    También ahora jinetean chicos que se pasan seis horas haciendo pesas en

    un gimnasio particular. Travestis que madrugan por las avenidas. Y gays

    orgullosos de los nuevos aires que corren y suelen ofrecer sexo oral en

    escaleras.

    El verbo jinetear llegó para quedarse. Y va más allá. Se utiliza cuando

    alguien se aprovecha de una persona con dinero y se le pega como una

    lapa para que lo invite almorzar o le pague unas cervezas.

    En aquellos centros de trabajo donde es posible viajar al extranjero,

    jinetear consiste en "trabajarle fino" al tipo que da luz verde para

    "fastear" [viajar]. Si el jefe es intransigente, se le hace una

    brujería. Si es "fácil", se le ofrecen regalos y promesas de compartir

    con él una parte del dinero asignado. Cualquier cosa con tal de que tu

    nombre aparezca en la lista de candidatos del viaje a o a alguna

    otra parte.

    En ocasiones, incluso, se jinetea a la propia familia. Se acercan los 15

    de la hija o las vacaciones están al doblar de la esquina y se quiere

    pasar un fin de semana en un . Como los familiares viven lejos, se

    les llama a cobro revertido o se les envían emails. De poco valen los

    sermones del pariente, de que la crisis económica es real y no un

    invento del Granma. Después de la descarga, el jineteo sigue en pie:

    "Mira a ver si puedes mandar algo, hazlo por tu sobrina que este año

    termina la secundaria".

    Jinetear ya forma parte de la cultura nacional. Se ha convertido en una

    especie de deporte, como tomar ron o jugar dominó en las esquinas. Pero

    los reyes del jineteo son los gobernantes.

    Jinetero en Jefe

    Ellos inventaron la fórmula. Desde que Fidel Castro cambió de alianza en

    1961 y se comprometió con el comunismo soviético, los mandarines

    criollos tienen un doctorado a la hora de pedir. En aquel tiempo, armas

    y aviones Mig-21, sin pagar un peso. La promesa de ponérsela fea a los

    yanquis bastaba para enamorar a los "bolos".

    Como el socialismo es un sistema ineficiente por antonomasia, al socio

    soviético —al margen del petróleo, que llegaba por tuberías—

    frecuentemente se le hacían peticiones. Camiones, tractores, autos,

    maquinarias textiles, televisores en blanco y negro, compotas de

    manzana, latas de carne, préstamos monetarios…, de todo.

    Pagar nunca estuvo en los planes del Jinetero Mayor. Hoy a la extinta

    URSS se le deben más de 20 mil millones de rublos. Con China se intenta

    conseguir crédito, pero los "narras" son duros de pelar.

    Ahora sólo queda Hugo Chávez, quien cayó como un chorlito en el jamo de

    Fidel Castro. Los más poderosos en Cuba rezan cada noche para que el

    hombre fuerte de Caracas no muera de cáncer y gane las elecciones el

    próximo mes de octubre.

    Por si llegan malas noticias de , ya se ha empezado a jinetear

    a cubanoamericanos acaudalados. ¿Que algunos académicos formados en los

    clásicos del marxismo y emigrados que no olvidan que una vez fueron

    tildados de 'escoria' se puedan resistir?, es un riesgo menor. Se

    apartan de un manotazo y se pacta con los cubanos más ricos. Los

    expertos en la cultura del jineteo cambian el discurso con la misma

    facilidad que una chica de ropa interior.

    Al final, afirman, todos somos cubanos. Aunque eso no les ha impedido

    hacer caja con el "impuesto revolucionario" a las remesas giradas por

    los compatriotas residentes en .

    A estas alturas, los Castro se van de fiesta con cualquiera, mientras

    legitimen su poder político. Pasar el cepillo es un mérito innegable del

    régimen. A la hora de jinetear, tienen el número uno.

    http://www.diariodecuba.com/cuba/11200-jinetear-ya-es-parte-de-la-cultura-nacional

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