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    Cuba regresa a los noventa

    Cuba regresa a los noventa
    ESTEBAN VILLAREJO | LA HABANA

    El chiste del humorista cubano que ameniza la velada en un afamado hotel
    cuatro estrellas de La Habana no tiene ni pizca de gracia: «¿Sabéis por
    qué Yanisleidi se ha quedado embarazada?». Silencio. «Para tener algo en
    el estómago». El público enmudece. Ni pizca.
    La crisis económica se ha ensañado definitivamente con los cubanos. El
    estado catatónico de la economía familiar y estatal -no hay excusa de
    embargos que valga- y el clamor soterrado de la población han llevado
    incluso al régimen a reconocer las «deficiencias» y «desabastecimiento»
    en los Mercados Agropecuarios Estatales, tal y como apareció publicado
    en el diario oficialista «Granma» hace escasos días.
    Tipos de «luchadores»
    Raúl es uno de esos luchadores -dicen que es la lucha y no la pelota,
    como llaman al béisbol en Cuba, el deporte nacional de la isla- que
    todas las mañanas trata de autoabastecerse en aguas del Malecón.
    Máscara, aletas y arpón en mano todos los días bucea en sus aguas para
    llevarse algún pez a la bolsa. «Para la familia y si sobra alguno, los
    vendo», explica.
    Hay otros «luchadores» tipo: la jinetera o el jinetero (subsiste a base
    de codearse con turistas), el propietario de un pequeño negocio como un
    restaurante privado o alojamiento particular (los impuestos del Estado y
    la severidad burocrática les convierten en héroes) y el trabajador a
    cuenta del estado (un médico gana unos 20 euros al mes, un camarero
    sobre los diez).
    Con este cuadro -excluido queda el miembro del aparato oficial- es
    difícil encontrar un escenario que no sea el del día a día en el angosto
    recetario económico de una Cuba que asiste, lánguidamente, al declinar
    de los Castro. «Aquí todo es así. La felicidad consiste en encontrar
    algo que llevarse a la cocina para la comida», nos relata una mujer en
    uno de los mercados del barrio chino de La Habana, en la calle Zanja.
    El diario «Granma» incluso ha ido más lejos llegando a criticar las
    cartillas de racionamiento que proporcionan escasas porciones de arroz,
    mantequilla o leche en polvo, entre otros productos. «La ración mensual
    no da para apenas seis días», explica el propietario de un pequeño
    negocio particular.
    «La libreta de abastecimiento fue una necesidad en un momento
    determinado, con sus actuales atributos se convierte en una impedimenta
    dentro del conjunto de decisiones que la nación tendrá que asumir»,
    reconoce el propio director del diario oficialista, el diputado Lázaro
    Barredo, en un artículo crítico con el «igualitarismo»: «Hay que
    estimular el trabajo para obtener beneficios salariales a partir de los
    resultados».
    Las colas ante la llegada de algunos productos se multiplican y en el
    país hay un fantasma que recorre el estado de ánimo: «Hemos vuelto a
    principio de los 90, cuando cayó el campo socialista». Comenta un guía
    «no oficial» de la Ciudad Vieja aludiendo al periodo especial que
    afrontó Fidel Castro y por el cual el PIB se contrajo más del 35 por
    ciento en los primeros tres años de la década.
    La situación macroeconómica del Gobierno nunca fue boyante. Ahora es aún
    peor ya que la ayuda venezolana nada tiene que ver con la soviética.
    Para reducir las importaciones ante la falta de liquidez, el Gobierno
    cubano se ha visto obligado a reabrir fábricas que hasta ayer llevaban
    décadas cerradas, la mayoría equipadas con obsoletos armatostes
    soviéticos. La isla tampoco acaba de recuperarse de los tres huracanes
    que causaron graves pérdidas el pasado año.
    Salario ficticio
    Hay algo en lo que hasta los castristas están de acuerdo -salvo los del
    Gobierno, que todavía no acometen las medidas oportunas-: ¿Cómo puede un
    salario medio rondar los 12 CUC (Peso Convertible Cubano), unos 9 euros
    al mes, cuando productos de necesidad media alcanzan precios europeos?
    Ese es un salario ficticio en una doble economía que margina a aquel que
    no tiene acceso a los «CUC» del turista o las remesas del exterior.
    Además del CUC existe una segunda moneda llamada Nacional cuyo valor es
    24 veces menor al CUC.
    Por eso no es de extrañar que la nueva consigna en la Cuba de Raúl
    Castro sea la del «Ahorro o muerte». Necesidad y crisis económica
    obligan. Un lema que tampoco tiene ni pizca de gracia.

    Cuba regresa a los noventa – Internacional_Iberoamerica – Internacional
    – ABC.es (18 October 2009)
    http://www.abc.es/20091018/internacional-iberoamerica/cuba-regresa-noventa-20091018.html

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