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    Europa, la sonrisa del cielo

    POLITICA
    Europa, la sonrisa del cielo

    Luis Cino

    LA HABANA, Cuba – Agosto (www.cubanet.org) – Me contó un periodista
    independiente que hace varios días se quedó dormido durante una
    conversación con un embajador europeo. Junto a otros colegas, había
    acudido a una sede diplomática a recabar ayuda. No pedían cosas
    extraordinarias. Sólo que les facilitaran acceso a Internet para
    trasmitir sus informaciones al mundo.

    El embajador se mostró comprensivo, pero poco podía hacer. Temía
    disgustar a las autoridades cubanas si ayudaba a los periodistas. Las
    instrucciones de su gobierno eran precisas. De ningún modo se podía
    afectar el diálogo con el gobierno cubano. Lo que sí podía hacer el
    diplomático era atenderlos cortésmente e intercambiar puntos de vista
    sobre la situación en Cuba. Fue entonces que mi colega, que no se
    caracteriza precisamente por su diplomacia, dio el primer cabezazo y se
    quedó dormido.

    No es muy distinta la actitud de una gran parte de los opositores
    cubanos respecto al apoyo que esperan de Europa Occidental en la lucha
    por la democracia. Y digo la Occidental porque los diplomáticos de
    Europa del Este, particularmente los de Eslovaquia y la República Checa,
    son las honrosas excepciones. Con ellos se puede contar. También
    sufrieron los embates totalitarios y no los han olvidado.

    Los disidentes cubanos están hastiados y decepcionados ante la paciente
    espera por parte de la Unión Europea de los resultados de sus diálogos y
    “compromisos constructivos” con el régimen de La Habana. La espera dura
    demasiado y los resultados son magros. Más de lo que puede soportar sin
    bostezar un pueblo sediento de libertad.

    La Unión Europea aspira a cambios democráticos para Cuba, nadie lo duda,
    sólo que a su paso y sin irritar a la dictadura. Se conforma con mínimas
    concesiones. Para conseguirlas, lo mismo invita a los disidentes a las
    fiestas nacionales en las embajadas que le retiran la invitación a cajas
    destempladas. Cuentan de antemano con su comprensión. Lo que no pueden
    es molestar al gobierno cubano.

    Lo de las invitaciones a las fiestas nacionales es sólo un ejemplo. En
    realidad, eran una sanción simbólica. Sólo eso. Muchos opositores no
    asistían a ellas, entre otros motivos, porque ni siquiera tenían ropas o
    zapatos adecuados con qué acudir. El Canciller Pérez Roque, que tampoco
    se caracteriza por sus galanuras diplomáticas, sólo tuvo que trinar por
    su boca. El lugar de los disidentes en las reuniones protocolares lo
    volvieron a ocupar los funcionarios del régimen.

    Las invitaciones a disidentes a las fiestas nacionales en las embajadas
    fue una de las sanciones al gobierno cubano motivadas por la Primavera
    Negra de 2003. Las otras sanciones fueron la limitación de las visitas
    bilaterales de alto nivel y la reducción de la presencia de diplomáticos
    europeos en eventos culturales cubanos.

    De poco han servido los tira y afloja de la “posición común”. Lo más que
    han conseguido es la concesión de licencias extra penales a poco más de
    una decena de presos políticos.

    No nos engañemos. En la balanza europea pesan más los negocios que hacen
    en Cuba que las libertades y los derechos humanos de los cubanos.
    Telecom y Meliá influyen más que el destino de 300 prisioneros políticos.

    Europa no tiene apuro con los cambios. Si llega la democracia, bueno. Si
    demora, también. El problema es estar en Cuba y tomar posiciones antes
    de que lleguen los americanos. Después de todo, la oposición europea al
    embargo americano pudiera estar más motivada por sus rasgos extra
    territoriales que por los perjuicios que causa a los cubanos.

    Para Europa, sus inversionistas y empresarios son activos luchadores por
    el cambio democrático en Cuba. También sus viejos verdes cazadores de
    jineteras. Tanto como los buscadores de las ruinas de la utopía.

    Sus euros, regados por playas y hoteles, lograrán el milagro. La
    democracia llegará, mulata, rumbera y sexy. Casi ya está aquí.
    Conociendo las ventajas de Europa en las corporaciones de capital mixto.
    Calificada, barata, segura en la pax castrista. No hay que apurarse.
    Todo llega.

    El problema es que la dictadura cogió un segundo aire. Con el padrinazgo
    de Chávez y el comercio con China, ya los negocios con Europa no
    importan tanto. Hay margen para seguirse poniendo bravos con Europa. Por
    cualquier motivo. Por su silencio ante la ofensiva israelí en Líbano o
    porque un diplomático se reunió en La Habana con un disidente.

    Si las cosas se siguen poniendo malas en Cuba para los negocios
    europeos, es posible que se endurezca la “posición común”. Ni el
    gobierno socialista español dudará en promover “el proceso de transición
    a una democracia pluralista y el respeto de los derechos humanos y
    libertades fundamentales”. Primero tiene que dolerle el bolsillo a
    Meliá. Telecom tiene que aprender el peligro de las alcahueterías
    represivas. Puede que entonces los diplomáticos europeos ayuden a los
    periodistas independientes cubanos. Será buen momento para que mi colega
    despierte. Justo a tiempo para agradecer la sonrisa del cielo.

    http://www.cubanet.org/CNews/y06/ago06/23a8.htm

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