Prostitution in Cuba
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    Trilogia sucia de La Habana

    CULTURA
    Trilogía sucia de La Habana

    Tania Díaz Castro

    LA HABANA, Cuba – Julio (www.cubanet.org) – Trilogía sucia de La Habana
    es un libro de cuentos que se publicó en España en 1998. Su autor es
    Pedro Juan Gutiérrez, un cubano de 56 años que vive en Cuba; para ser
    más exactos, en la azotea de un edificio de la calle San Lázaro, en
    Centro Habana.

    Y de eso trata precisamente este libro: de todo lo que ocurre en el
    mismo centro de nuestra capital, convertido por la escasez y el
    desamparo en un barrio de una gran variedad de conflictos y según el
    Ministerio del Interior, de alta peligrosidad. Por reflejarse en las
    páginas de ese libro una población descarriada, laberíntica y descreída,
    se ha prohibido en el país. Para leerlo habrá que viajar a Madrid.

    Pedro Juan no está de acuerdo con que, no sólo ése, sino otros libros
    suyos editados también en el extranjero no puedan venderse en Cuba ni
    aparezcan en los estantes de las bibliotecas estatales.

    Tuvo la suerte este autor criollo de no ir preso cuando conoció a una
    francesa que vino a Cuba como jurado del concurso Casa de las Américas y
    a quien le entregó varios libros suyos para que fueran editados en
    Europa. Reinaldo Arenas, por hacer lo mismo con su novela El palacio de
    las blanquísimas mofetas, fue marginado, perseguido por la policía
    política y encarcelado en los años setenta. Terminó sus días en el
    destierro de Nueva York.

    A eso teme Pedro Juan, a verse obligado algún día a vivir fuera de su
    país, sobre todo de Pinar del Río, provincia donde nació. Y lo dice por
    lo claro en una extensa entrevista que publicó el colega Miguel Sabater,
    en el último número de Palabra Nueva, la revista de la Arquidiócesis de
    La Habana.

    Como periodista, profesión a la que dedicó 26 años, Pedro Juan tocó a
    fondo puntos neurálgicos de nuestra sociedad: el suicidio, las jineteras
    o prostitutas, el alcoholismo, verdaderos temas nada gratos al gobierno,
    que por lo general, sólo son atendidos en la actualidad por la prensa
    independiente de Cuba, algo que conoce bien este autor, porque al tratar
    de explicar a Palabra Nueva que su obra no disiente políticamente,
    expresó: “Si pretendiera eso fuera periodista independiente”.

    Sin embargo, a continuación aclara que se siente defraudado de la
    política, de los políticos y de todo ese mundo que trata de evitar en
    sus obras, porque la política es coyuntural.

    Pedro Juan tiene, en muy poco tiempo, nueve libros editados en el
    extranjero. De éstos la Unión de Escritores y Artistas de Cuba le
    publicó solamente dos: Animal tropical y Melancolía de los leones. Este
    último después de “limpiarlo” y dejarlo en unas 70 cuartillas. Tenía 180.

    Pero los otros, como Trilogía sucia de La Habana, Carne de perro, El
    insaciable hombre araña, y El Rey de La Habana continúan prohibidos en
    la Isla. En ellos Pedro Juan refleja con toda sinceridad no lo insólito,
    sino lo que es hoy normal en la vida cotidiana de Cuba: situaciones y
    personajes que nada tienen que ver con el pretendido hombre nuevo del
    socialismo, “personas que todos los días tienen que buscarse un dólar,
    que viven situaciones límites día por día y que tienen una enorme
    voluntad de vivir”.

    Así lo explica Pedro Juan a Palabra Nueva.

    Acusan a este autor cubano, según el colega Sabater, de hacer realismo
    sucio, de que sus lectores lo creen, como sus personajes, de conducta
    disipada. Pero Pedro Juan les sale al paso y les dice que él es un
    hombre muy silencioso y solitario, que disfruta el silencio y la soledad.

    Pedro Juan Gutiérrez espera viajar pronto a Canadá, donde se publicará
    un libro de poemas suyos traducido al francés. Es, aparentemente, un
    escritor bastante libre, de ésos que pueden salir de Cuba y volver a
    entrar en su país, algo que se ha logrado, por si alguien no lo sabe,
    después que un grupo casi suicida, defensores de los derechos humanos,
    lo reclamó desde La Habana, allá por el año 1988. Yo lo recuerdo muy
    bien. Miren si lo recuerdo que por esa fecha cumplí un año de prisión
    por formar parte de aquel histórico grupo de cubanos.

    Me alegro de que Pedro Juan, como otros coterráneos nuestros, pueda
    disfrutar de ese derecho.

    http://www.cubanet.org/CNews/y06/jul06/12a8.htm

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